Robb Report En Español

MADRING 2026

La escultura de asfalto que redefinió la velocidad

A principios de septiembre, Madrid cambia el aroma del verano por el rugido de los motores. Lo que fue un proyecto de ingeniería ya es una realidad que sitúa a la capital en el mapa del Gran Premio.

La llegada de la Fórmula 1 a la metrópoli ha dejado de ser un plano de ingeniería para convertirse en una realidad palpitante.

¿Cómo se concibe un trazado que debe ser, simultáneamente, un desafío brutal para los mejores pilotos del mundo y un escaparate del vanguardismo madrileño? La respuesta se llama MADRING: un lienzo de 5,4 kilómetros donde la ingeniería de vanguardia abraza el lujo contemporáneo.

Madrid será la primera gran capital europea en acoger un Gran Premio de Fórmula 1. Su circuito, MADRING, refleja un nuevo concepto de evento-espectáculo que, al igual que Abu Dhabi, Miami o Las Vegas, extiende la experiencia mucho más allá de la pista.

La ingeniería del carácter:
De Tilke a la emoción de Dromo

Durante décadas, la arquitectura de los circuitos mundiales estuvo dominada por la pauta del diseñador alemán Hermann Tilke. Sin embargo, para el reto de Madrid, la organización buscaba una firma distinta: la destreza de Dromo, el estudio italiano liderado por Jarno Zaffelli.

Si la firma alemana encarnaba la precisión pragmática, Zaffelli abandera la ‘ingeniería emocional’. Tras conmocionar al Gran Circo con el espectacular peralte de Zandvoort en los Países Bajos, Dromo ha exportado a Madrid una premisa inquebrantable: el circuito no se amolda a la docilidad del monoplaza; es el piloto quien debe batallarlo en cada ápice.

El resultado es un trazado dinámico y tridimensional que serpentea entre viales públicos y los recintos de IFEMA, combinando secciones urbanas de altísima velocidad con cambios de rasante que desafían la gravedad.

‘La Monumental’: Física y mística a 24º de inclinación

Si existe una postal icónica destinada a dar la vuelta al globo en esta nueva era de la F1, esa es la Curva 12, bautizada como ‘La Monumental’. Concebida con una geometría semicircular que evoca la majestuosidad de una plaza de toros, esta curva peraltada constituye un prodigio estético y un tormento físico.Sus 547 metros de desarrollo se acometen con una inclinación (banking) insólita del 24%, superando la verticalidad de templos históricos del automovilismo como Indianápolis. A lo largo de seis interminables segundos, los monoplazas trazan este peralte sometiendo a los pilotos a fuerzas G laterales brutales. Alrededor del anfiteatro natural, unos 45.000 espectadores contemplan el espectáculo desde una perspectiva elevada sin precedentes en el campeonato mundial.

El Paddock Indoor: los motores laten bajo techo

La integración arquitectónica del trazado roza el arte. MADRING ostenta el hito histórico de introducir, por primera vez en la era moderna de la categoría reina, el paso de los coches a través del interior de un edificio: los pabellones 12 y 14 de IFEMA. Lejos de ser un mero recurso logístico, este tramo se ha transformado en el Paddock Club más codiciado del calendario. Separados apenas por cristales panorámicos blindados y bajo un sofisticado trabajo de insonorización selectiva, los invitados VIP degustan la propuesta gastronómica con estrella Michelin mientras sienten la vibración del asfalto e interpretan el rugido de los motores híbridos resonando bajo las estructuras del recinto.

LAS 6 CLAVES DEL TRAZADO

La Frenada de Entrada (Curva 1): Tras rozar los 320 km/h en los 589 metros de la recta principal, los monoplazas desaceleran bruscamente hasta los 100 km/h en apenas 200 metros. El punto idóneo para el primer adelantamiento de la vuelta.

El Vuelo por Hortaleza (Curvas 3 y 4): El punto más bajo del circuito (671 m sobre el nivel del mar) proyecta a los coches hacia la calle Ribera del Sena. Un tramo urbano rapidísimo de 837 metros de aceleración continua donde se alcanzan los 340 km/h.

La Subida de las Cárcavas (Curvas 6 y 7): Un tramo en rampa con un desnivel positivo del 8% que desemboca en la curva 7, un ángulo ciego en la cota más alta del trazado (697 m), que da paso inmediato a un vertiginoso descenso del 5%.

El Búnker (Curva 8): Bautizada así por su proximidad a los históricos fortines de La Mata Espesa. Trazado técnico y exigente con un peralte del 5% que exige precisión quirúrgica antes de entrar en la zona de Valdebebas.

La Escultura Peraltada (Curva 12 – ‘La Monumental’): 547 metros de curva continua y un peralte récord del 24%. Exige una carga aerodinámica perfecta para sostener el paso por curva sin comprometer la velocidad punta posterior.

La Sección de los Pabellones (Curvas 20 a 22): El sector más virado y técnico. Los monoplazas aminoran la marcha para serpentear entre los muros de los pabellones 14 y 12 de IFEMA, encarando la recta de meta en un ambiente acústico electrizante.

Volver al Home