
Durante cinco temporadas, Emily in Paris ha evolucionado de una fantasía ligera a un escaparate cuidadosamente estilizado del lujo europeo contemporáneo.
Y es que es común ver a la protagonista en los lugares más chic de Europa, especialmente en Francia e Italia. Más allá de su narrativa romántica y su estética colorida, la serie se ha consolidado como un atlas visual del deseo: hoteles con historia, palazzi convertidos en escenarios íntimos, terrazas que dominan ciudades eternas, visitas a las maisons más espectaculares y direcciones que condensan moda, gastronomía y poder cultural.
Lo que comenzó como una postal parisina (con el cliché más bello del mundo, eso sí) se despliega hoy como un recorrido sofisticado por algunas de las localizaciones más codiciadas del continente.
Sí, es una serie dedicada a exaltar lo más “trendy” de París, en la moda y la fantasía aspiracional son evidentes, pero es algo a lo que Darren Star ya nos tenía acostumbrados, y es precisamente eso lo que hace que esta serie sea tan popular.
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Así como hizo con Beverly Hills 90210 en su momento, Melrose Place, Younger o Sex and the City… todas famosas y todas tienen algo de eso que todos queremos en algún momento.
No cabe duda: Star sabe crear una escena y un ambiente que cautiva y que conecta con el estilo de vida y la satisfacción justa llena de deseos que hace que queramos tomar un vuelo de inmediato.

En esta nueva etapa, el viaje se expande de Francia a Italia, trasladando el foco del chic parisino al hedonismo refinado de Roma y otras ciudades italianas, donde el lujo se expresa con mayor sensualidad y peso histórico. Emily in Paris ya no solo viste bien: habita espacios que importan y que hablan por sí solos, en donde las experiencias cuentan historias.
Lugares donde el diseño, la alta gastronomía y la herencia cultural dialogan con una nueva forma de entender el lifestyle europeo.
Este especial recorre esas ubicaciones —reales, deseables y profundamente bellas— que convierten a la serie en una guía no oficial de cómo y dónde se puede vivir una experiencia inolvidable, llena de elegancia y sofisticación, actualmente.
Hotel de Russie, a Rocco Forte Hotel, Roma
Escapada al Jardín de Via del Babuino

Uno de los hoteles de lujo cinco estrellas más hermosos de la Ciudad Eterna. Se trata de un auténtico referente romano ubicado entre la Piazza del Popolo y la Plaza de España, donde lo clásico y lo cosmopolita se encuentran. No por algo, fue y es uno de los favoritos de artistas y escritores, estrellas y figuras políticas.
Bautizado como “un paraíso en la tierra” por el poeta francés Jean Cocteau en 1917, el Hotel de Russie cuenta con un impresionante iardín secreto mediterráneo escondido tras la fachada neoclásica del hotel. Uno de sus encantos es que se desplega en terrazas y elegantas capas de vegetación y piedra —con rosales, naranjos y pinos centenarios— y se puede escuchar el caer del agua que fluye suavemente entre tres ninfeos elegantemente construidos.
Aquí es donde Emily in Paris presenta una de sus escenas gastronómicas romanas, una escena que se queda grabada en la memoria: el espacio equilibra la intimidad del momento con la grandeza del entorno y entonces, todo se vuelve mágico. No por nada, el Hotel de Russie sigue siendo uno de los lugares más gloriosos de Roma y se nota por qué fue elegido como uno de los lugares que aparecerían en esta serie.

Sofitel Rome Villa Borghese
Edificios históricos, vistas del horizonte y Settimo restaurante

En Emily in Paris hay una escena en donde se aprecia a Luc y Marianne compartiendo una deliciosa comida nada más y nada menos que en el restaurante Settimo, ubicado dentro del Hotel Sofitel Rome Villa Borghese, ubicado dentro de uno de los 190 edificios históricos oficialmente reconocidos de Italia, lo que le confiere una sensación de solemnidad que combina a la perfección con su elegancia contemporánea.
Settimo es una de las joyas del hotel. Cuenta con una terraza exterior desde donde se aprecia una Roma que se extiende en todas direcciones, con cúpulas y tejados que reflejan la luz a medida que el día da paso a la noche. Si estás en este lugar y has pasado la tarde recorriendo adoquines y lugares como el Vaticano, la vista desde aquí es una revelación. Es una elección de ubicación ideal para una serie que trata la cena como un ritual y un gran espectáculo al mismo tiempo. Una delicia.
Maison Fendi en Roma
Un spot imperdible en este lugar

Aquí es donde Emily y Marcello compran un Fendi “de verdad”, y donde me regalé un bolso Fendi Zucca. “Cuando estás en Roma”, escribí en una foto de Instagram en aquel momento.
Ubicada en Via dei Condotti, la maison insignia de Fendi en Roma se siente menos como una tienda y más como una institución cultural. La arquitectura, la escala y la reverencia por las raíces romanas de la casa elevan la experiencia mucho más allá de una simple terapia de compras. Esto es lo que hace que la elegancia de esta maison, tenga un plus, mucho más histórico y culto. Aquí Emily y Marcello compran una Fendi “original” convirtiendo esta escena en un objeto de deseo, tanto así, que la maison decidió lanzar una colección de edición limitada Emily in Paris x Fendi.
Y sí, lo que podemos destacar de esta escena es que sin duda, algunas compras/souvenirs de viaje son más que el objeto; capturan un momento, un lugar y un recuerdo. Incluso si vienen con artesanía italiana impecable.
Le Royal Monceau – Raffles Paris
Un palacio con personalidad abasalladora
Ubicado en una esquina junto al Arco del Triunfo, su ambiente elegante no pasa desapercibido. En este hotel de lujo la sofisticación se hace presente en todo: ¿Buscas fundas de 1000 hilos con monograma personalizado? ¡Sí, aquí lo tienes!
En este hotel (con denominación de Palais o Palacio), aparece en Emily in Paris como escenario de una de las reuniones de Sylvie, en el icónico bar Le Long, donde los huéspedes son recibidos con un ramo de rosas y una suave iluminación que realza una ecléctica colección de curiosidades.

El legado de Raffles comenzó en Singapur en 1887, y desde entonces el nombre se ha convertido en sinónimo de glamour, tradición y un servicio legendario. Le Royal Monceau conserva esa tradición con naturalidad. Desde su apertura en 1928, el hotel ha albergado a iconos como Coco Chanel, Ernest Hemingway, Josephine Baker y su fiel cliente Ray Charles, quien bautizó una suite. Es un lugar hermoso que comprende su historia y sabe cómo hacerla sentir relevante y digna de una película.
The St. Regis Venice
Venecia: Semana de la moda y puro amor

Cuando Emily y todo su equipo viajan a Venecia para la Semana de la Moda, The St. Regis Venice se convierte en su hogar veneciano predilecto. Aquí hay que llegar en barco y deslizarse directamente hasta el hotel, un momento que la serie captura a la perfección, e incluso sin equipo de cámara, resulta sumamente cinematográfico e idílico. Uno de los motivos más bellos para atreverse a disfrutar de este lugar, intentando imitar el recorrido de Emily in Paris.
En Venecia abundan los hoteles frente al mar, pero The St. Regis Venice destaca por encima de todo porque también se erige en un conjunto de palacios históricos que se extiende a lo largo de uno de los tramos más anchos del Gran Canal, frente a las cúpulas de Santa Maria della Salute y la silueta isleña de San Giorgio Maggiore.

Sus terrazas y patios junto al canal se encuentran entre los más amplios de la ciudad, creando vistas en primera fila y fondos cinematográficos y fotográficos. Desde estas terrazas, los huéspedes disfrutan de un prosecco o un espresso cargado de la tradición italiana más memorable, mientras las góndolas y los motoscafi pasan con la naturalidad de un lugar que vive en historia, desplegando su belleza en tiempo real sobre los lugares emblemáticos de Venecia.
Lo que destaca aquí es Gio’s, el restaurante insignia del hotel, justo en la escena donde aparecen Emily y Mindy disfrutando de un aperitivo con todo el encanto italiano. Con sus vistas despejadas a la Basílica de Santa Maria della Salute, es una elección de ubicación inspirada y espectacular, lo que demuestra que los encargados de hacer scouting para la serie, entienden perfectamente que Venecia se representa mejor desde el agua.

Parte del atractivo de Emily en París reside en su capacidad para hacer que la fantasía parezca alcanzable. Estos lugares no son escenarios creados en un estudio de sonido; son lugares reales a los que puedes entrar, cenar, comprar y experimentar por ti mismo y vivir una expriencia llena de sofisticación y elegancia que harán de tu viaje algo inolvidable.
Tras visitarlos, ver la serie se convierte en algo más enriquecedor que una simple serie en plataforma de streaming; es un recordatorio de que el estilo, los viajes y la narrativa a menudo se entrelazan de maneras que resultan personales. Y a veces, lo mejor de ver la serie es reconocer un rincón del mundo que estás por hacer tuyo.