
La llama olímpica se apagó en el norte de Italia después de dos semanas de competencia intensa, paisajes alpinos y finales que mantuvieron al mundo pendiente de cada centésima de segundo. Milano-Cortina 2026 cerró con una narrativa marcada por la evolución técnica de los deportes de invierno y por una nueva generación de atletas capaces de redefinir los límites de velocidad, precisión y estilo.
El balance deportivo dejó siete nuevos récords olímpicos y un récord mundial, confirmando que los deportes de invierno continúan avanzando tanto en preparación física como en innovación técnica.
Nuevas marcas y protagonistas sobre hielo y nieve
Entre los momentos más recordados aparece el dominio del estadounidense Jordan Stolz, quien firmó dos récords olímpicos en patinaje de velocidad (500 y 1000 metros), consolidándose como una de las figuras emergentes del circuito internacional.
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También destacó la neerlandesa Jutta Leerdam, que se llevó el oro en los 1000 metros con una actuación que combinó potencia y precisión técnica.
En el patinaje artístico, la danza sobre hielo vivió uno de sus momentos más elegantes con la victoria de Laurence Fournier Beaudry y Guillaume Cizeron, quienes lograron las puntuaciones más altas tanto en el programa rítmico como en el libre.
Por su parte, la suiza Mathilde Gremaud volvió a demostrar su dominio en el slopestyle femenino, sumando un nuevo oro olímpico a su trayectoria.
Más allá de los nombres propios, Milano-Cortina confirmó la transformación visual de los Juegos: competencias más dinámicas, pistas más técnicas y formatos pensados para audiencias globales.
OMEGA, el cronometrador oficial
Si algo quedó claro en esta edición es que el deporte moderno también se construye desde la precisión tecnológica. En ese terreno, el trabajo del cronometraje volvió a ser esencial para validar resultados cada vez más cerrados.
Por 32ª vez desde 1932, OMEGA estuvo presente para medir cada instante, incluyendo 116 pruebas en 8 deportes diferentes. Respaldada por 94 años de experiencia y con el equipamiento más avanzado en cronometraje deportivo, la marca suiza contó con todo lo necesario para cumplir su misión, incluyendo 300 cronometradores y 130 toneladas de equipamiento.
Entre las innovaciones destacó la incorporación de la cámara fotofinish Scan’O’Vision ULTIMATE, capaz de capturar hasta 40,000 imágenes por segundo en la línea de meta, así como sistemas de sensores de movimiento y posicionamiento apoyados por visión computacional e inteligencia artificial.
Estas herramientas no solo determinaron resultados, sino que también transformaron la forma en que se narran las competencias, con repeticiones estroboscópicas y gráficos de datos avanzados utilizados en transmisiones internacionales.
Durante los Juegos se registraron más de 1.2 millones de datos entre tiempos, puntuaciones, clasificaciones y estadísticas, reflejando la escala técnica que hoy exige el deporte olímpico.
El camino continúa: la próxima era olímpica
Con la clausura de Milano-Cortina 2026 comienza la cuenta regresiva para las siguientes citas olímpicas de invierno y verano, donde la evolución deportiva y tecnológica seguirá avanzando al mismo ritmo.
En el horizonte ya aparecen Los Ángeles 2028, Alpes Franceses 2030 y Brisbane 2032, eventos que marcarán el siguiente capítulo de una historia donde cada segundo continúa escribiendo nuevos récords.
Milano-Cortina no solo dejó medallas: dejó imágenes, marcas y momentos que confirman que los Juegos Olímpicos siguen siendo el escenario donde el tiempo —literalmente— define la grandeza deportiva.