
En el futbol lo más importante es no quitar los ojos del balón, y este proyecto hace precisamente eso a un nivel artístico. A medida que la Copa Mundial de 2026 se acerca, el fútbol comienza a inspirar proyectos que van más allá de las canchas. Uno de ellos es Juego de Miradas, la nueva serie del artista mexicano Gildo Medina, quien convierte balones de fútbol en soportes artísticos para reflexionar sobre la identidad, la conexión humana y los recuerdos compartidos que genera este deporte.
Desarrollada entre Nueva York y Ciudad de México, la colección reúne piezas pintadas a mano e intervenidas con hoja de oro, donde el balón deja de ser únicamente un objeto deportivo para convertirse en un espacio narrativo.
Un balón como lienzo y una mirada como punto de partida
Durante más de dos décadas, el retrato ha sido el eje central de la obra de Gildo Medina. En particular, el ojo ha ocupado un lugar constante dentro de su lenguaje visual, entendido como una representación de la presencia humana, la memoria y la individualidad.
Con Juego de Miradas, esa exploración encuentra un nuevo formato. Cada balón incorpora una mirada distinta que busca recordar que detrás de los grandes eventos deportivos existen millones de historias personales, emociones y experiencias compartidas.

La serie surge en el contexto del Mundial de 2026, torneo que tendrá como sedes a México, Estados Unidos y Canadá, y que promete convertirse en uno de los acontecimientos deportivos más importantes de la década.
“Somos Niños Héroes”: regresar al origen del fútbol
Una de las piezas centrales de la colección es Somos Niños Héroes, una obra que parte de una idea sencilla: antes de los estadios llenos, los contratos millonarios y las selecciones nacionales, el fútbol comienza cuando un niño ve una pelota y decide jugar.
La pieza recupera ese momento inicial en el que desaparecen las diferencias culturales, sociales o económicas y solo existe el juego como lenguaje universal.
Intervenido con hoja de oro, acrílico y pigmentos especiales sobre un balón de piel, el trabajo propone una reflexión sobre el verdadero valor del fútbol. No desde la competencia profesional, sino desde la emoción, la imaginación y la capacidad de reunir personas alrededor de una misma pasión.
El águila mexicana como símbolo de identidad
Otra de las obras destacadas es Guerreros Águila, inspirada en la figura del águila real mexicana y en la tradición de los antiguos guerreros águila.

En esta pieza, la mirada del ave ocupa el centro de la composición y funciona como símbolo de fuerza, precisión y resistencia. La obra establece un diálogo entre la naturaleza, la historia de México y el lenguaje contemporáneo del fútbol, utilizando nuevamente un balón de piel como soporte artístico.
El resultado es una pieza que conecta referencias culturales profundamente mexicanas con uno de los deportes más seguidos del planeta.
Más de 25 años explorando el retrato
Nacido en Ciudad de México en 1980, Gildo Medina ha desarrollado una trayectoria internacional que lo ha llevado a vivir y trabajar en ciudades como París, Roma, Florencia, Madrid, Londres y Nueva York.
Su obra ha sido publicada en diversas ocasiones por editoriales especializadas como Taschen, además de aparecer en publicaciones de lujo, arte y estilo de vida. A lo largo de su carrera ha retratado a personalidades de distintos ámbitos y ha construido una práctica artística centrada en la observación y la representación de la experiencia humana.

Con Juego de Miradas, Medina suma un nuevo capítulo a esa investigación, utilizando el balón de fútbol como un símbolo capaz de conectar culturas, generaciones y recuerdos en vísperas del Mundial de 2026.
Más que una colección de objetos, Juego de Miradas plantea una conversación sobre aquello que une a millones de personas alrededor del mundo. Desde la mirada de un niño hasta el simbolismo del águila mexicana, cada pieza busca recordar que el fútbol no solo se juega en la cancha: también se vive a través de las historias, emociones y conexiones que genera entre quienes lo comparten.