
El brindis de Año Nuevo es un gesto cargado de simbolismo. No se trata únicamente de lo que se bebe, sino de cómo se marca el inicio de un nuevo ciclo. En una noche donde el tiempo parece detenerse, la copa correcta define el tono de lo que viene: sofisticación, intención y celebración, acompañadas de grandes momentos y, por qué no, de un buen destilado. Para este especial, seleccionamos nueve cocteles para recibir Año Nuevo que combinan historia, técnica y elegancia contemporánea, pensados para recibir 2026 con aplomo y buen gusto. Clásicos atemporales y creaciones refinadas que convierten la despedida del año en un auténtico acto de estilo.
MIDNIGHT ROSÉ

El champagne es uno de los preferidos en el momento de celebrar al sonar las campanadas, pero este coctel eleva la ocasión. Creado con prosecco rosé, es floral, elegante y ligeramente goloso. Tan bueno que tus invitados querrán seguir brrindando por un buen rato.
Ingredientes:
15 ml de licor de grosella negra o frambuesa
15 ml de jarabe de rosas
150 ml de prosecco rosé
Preparación:
Añade los licores al vaso, completa con prosecco rosé y decora con moras congeladas.
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OLD FASHIONED

Minimalista, sobrio y atemporal, el Old Fashioned es uno de los cocteles más influyentes de la historia. Una fórmula simple de whiskey, azúcar y bitters que define el arte del equilibrio y sigue siendo un referente absoluto en la coctelería clásica.
Un poco de historia…
El Old Fashioned no nació como un clásico: se convirtió en uno. Sus orígenes se remontan a principios del siglo XIX, cuando la definición misma de “coctel” era simple y precisa. En 1806, el Balance and Columbian Repository describía al cocktail como una mezcla de destilado, azúcar, agua y bitters, una fórmula elemental que hoy reconocemos como la estructura del Old Fashioned.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, los bartenders comenzaron a experimentar con esta base, incorporando licores, vermuts y otros modificadores. A medida que las variaciones se multiplicaban, algunos bebedores empezaron a pedir la versión “a la antigua”, es decir, preparada con los ingredientes originales y sin adornos. Así nació el nombre Old Fashioned: no como una receta nueva, sino como una declaración de principios mixológicos.
La primera mención impresa del Old Fashioned apareció en 1880 en el Chicago Tribune, donde se describía como un coctel elaborado con azúcar en terrón, whiskey —preferentemente rye— y bitters aromáticos. Con el tiempo, el bourbon ganó protagonismo, aportando notas de vainilla y caramelo que suavizaron el perfil del trago.
Tras la Prohibición en Estados Unidos, el Old Fashioned sufrió una etapa de distorsión, cargándose de frutas, soda y excesos ajenos a su espíritu original. No fue sino hasta el resurgimiento de la coctelería clásica a principios del siglo XXI que el coctel recuperó su forma más pura: sobrio, equilibrado y profundamente elegante.
Hoy el Old Fashioned es mucho más que un trago. Es una referencia histórica, un manifiesto de sencillez bien ejecutada y una prueba de que, en coctelería, menos —cuando se hace bien— siempre es más.
Ingredientes:
60 ml de bourbon o rye whiskey
2–3 golpes de bitters Angostura
1 cucharadita de azúcar
1 cucharadita de agua
Twist de naranja (para decorar)
Preparación:
- Coloca el azúcar y los bitters en un vaso mezclador
- Agrega el agua y mezcla hasta disolver
- Incorpora el hielo y el whiskey
- Remueve hasta enfriar correctamente
- Cuela en un vaso old fashioned con un hielo grande
- Exprime el twist de naranja sobre la copa y decora
FRENCH ’75

Poder, historia y refinamiento en una sola copa. Sigue siendo uno de los grandes símbolos del brindis elegante, con la dosis justa de carácter.
El French 75 es uno de los cocteles más emblemáticos del siglo XX y su nombre tiene un origen tan potente como su carácter. Toma su denominación del cañón francés de 75 mm utilizado durante la Primera Guerra Mundial, célebre por su precisión y fuerza. La comparación no es casual: la mezcla de gin, cítricos y Champagne ofrecía un impacto directo y elegante, un trago que “golpeaba” con sutileza pero sin concesiones. Aunque versiones tempranas del coctel aparecieron en París durante la guerra, fue en el París de la posguerra donde el French 75 se consolidó como símbolo de sofisticación, modernidad y celebración.
La primera receta reconocida apareció en 1927 en Here’s How, de Judge Jr., y más tarde fue inmortalizada en The Savoy Cocktail Book de Harry Craddock en 1930. Originalmente, el French 75 se servía en vaso alto con hielo, más cercano a un Tom Collins coronado con vino espumoso; la versión contemporánea, servida en copa flauta y sin hielo, llegó después y terminó por definir su perfil elegante. Hoy, el French 75 representa la unión perfecta entre la tradición de la coctelería clásica y el ritual del brindis, convirtiéndose en un imprescindible para celebraciones donde el estilo y la historia importan tanto como el sabor.Por su historia y su elegancia, el French 75 es uno de los mejores cocteles para recibir el Año Nuevo.
Ingredientes:
30 ml de gin London Dry
15 ml de jugo de limón
15 ml de jarabe simple
90 ml de champagne
Preparación:
- Agrega el gin, el jugo de limón y el jarabe simple en una coctelera shaker
- Llena con hielo y agita durante 8–10 segundos
- Cuela en una flauta previamente fría
- Completa con champagne
- Decora con un twist de limón
CHAMPAGNE COCKTAIL

El gesto más clásico de todos. Amado desde el siglo XIX, sigue siendo el símbolo definitivo de la transición entre un año y otro. Simple, ceremonial y absolutamente atemporal.
¿Quién podría decir que no? El Champagne Cocktail es el padre de todos los cocteles, inmortalizado en el primer libro de coctelería de la historia en 1862, ste cóctel está compuesto por champagne con uno o dos golpes de Angostura Bitters y un terrón de azúcar: esencialmente un Old Fashioned, pero con vino espumoso en lugar de whisky. Y aunque quizá podríamos preferir otros tragos de esta lista, ninguno evoca la Nochevieja de manera tan contundente como este. Tómalo al dar la medianoche y descubre por qué el prosecco funciona incluso mejor que el champagne.
Ingredientes:
1 terrón de azúcar
1–2 golpes de bitters
150–180 ml de prosecco u otro vino espumoso
Preparación:
Empapa el terrón con los bitters, colócalo en una copa coupe, rellena con el espumoso y decora con una piel de limón.
AIRMAIL

El Airmail es un coctel de espíritu ligero pero con una historia sólida detrás. Refrescante, elegante y con un carácter ligeramente tropical, combina ron, cítricos, miel y vino espumoso en una mezcla que resulta tan accesible como sofisticada. Es una opción ideal para celebraciones donde se busca algo distinto al champagne puro, sin perder la sensación de brindis y celebración.
Un poco de historia…
El Airmail nació a finales de la década de 1920, en plena era dorada de la aviación comercial y del correo aéreo, un símbolo de modernidad y progreso que capturó la imaginación del mundo. Su primera referencia escrita aparece en 1930, en Barflies and Cocktails, de Harry McElhone, donde se presenta como un trago asociado al glamour del viaje y a la cultura cosmopolita de la época. El nombre hace alusión directa al servicio de correo aéreo, que en esos años representaba velocidad, innovación y conexión entre continentes.
Considerado una variación del French 75, el Airmail sustituye la ginebra por ron, el limón por lima y el azúcar por miel, aportando mayor profundidad y un perfil más cálido. Esta combinación refleja la influencia caribeña del ron y anticipa el gusto por cocteles equilibrados pero complejos. Hoy, el Airmail se mantiene como un clásico elegante y subestimado, perfecto para quienes buscan historia, refinamiento y un guiño al optimismo de la era moderna en cada sorbo. El resultado es un trago familiar pero distinto, refrescante pero profundo; interesante sin ser estridente. Una delicia que merece estar dentro de los mejores cocteles para recibir Año Nuevo.
Ingredientes:
30 ml de ron
15 ml de jugo de lima
15 ml de jarabe de miel (2:1)
60–90 ml de vino espumoso
Preparación:
Agita en un shaker ron, lima y jarabe con hielo durante 6–10 segundos. Añade el espumoso, cuela en un vaso alto con hielo fresco y decora con una rodaja de lima (o nada).
NEGRONI SBAGLIATO

Elegante, inesperado y con un aire despreocupado de sofisticación italiana, el Negroni Sbagliato es la prueba de que los grandes clásicos también pueden nacer de un error. Más ligero y burbujeante que el Negroni tradicional, este coctel sustituye la ginebra por vino espumoso, logrando un balance perfecto entre amargor, frescura y celebración. Ideal para brindar cuando la noche exige estilo sin excesos.
Un poco de historia…
El Negroni Sbagliato nació en Milán, en la década de los setenta, en el histórico Bar Basso. Según la leyenda, un bartender se equivocó (“sbagliato” significa equivocado en italiano) al preparar un Negroni clásico y añadió prosecco en lugar de ginebra. Lejos de arruinar la bebida, el resultado fue un coctel más ligero, chispeante y accesible, que con el tiempo se convirtió en un ícono del aperitivo italiano y en una alternativa perfecta para celebraciones prolongadas.
Ingredientes:
30 ml de Campari
30 ml de vermut rojo
60 ml de prosecco o vino espumoso seco
Hielo
Twist de naranja para decorar
Preparación:
- Llena un vaso old fashioned o copa con hielo
- Agrega el Campari y el vermut rojo
- Completa con prosecco
- Mezcla suavemente para integrar
- Decora con un twist de naranja
BELLINI CLÁSICO

Delicado, luminoso y profundamente italiano, el Bellini clásico es sinónimo de celebración refinada. Su combinación de durazno blanco y vino espumoso captura la esencia de los brindis elegantes: frescos, sutiles y atemporales. Un coctel que no busca imponerse, sino acompañar con gracia los momentos que merecen ser recordados.
Un poco de historia…
El Bellini nació en Venecia a mediados del siglo XX, en el legendario Harry’s Bar, de la mano de Giuseppe Cipriani. Fue creado como un homenaje cromático a los tonos rosados presentes en las pinturas del artista renacentista Giovanni Bellini, de quien toma su nombre. Originalmente preparado con puré de durazno blanco fresco y prosecco, el coctel se convirtió rápidamente en un favorito de la alta sociedad europea y de figuras como Hemingway y Orson Welles. Con el tiempo, el Bellini se consolidó como un clásico del aperitivo italiano y un símbolo de sofisticación relajada.
Ingredientes:
90 ml de prosecco bien frío
45 ml de puré de durazno blanco
Preparación:
- Enfría previamente una copa tipo flute
- Vierte el puré de durazno blanco
- Agrega lentamente el prosecco
- Mezcla suavemente para integrar sin perder burbujas
- Sirve de inmediato
KIR ROYALE

El Kir Royale es la definición de elegancia sin esfuerzo. Delicado, fresco y con un sutil toque afrutado, combina licor de cassis con Champagne para crear un coctel ligero, sofisticado y perfecto para brindar en ocasiones especiales. Su perfil refinado y su color rubí lo han convertido en un clásico del aperitivo francés y en una elección natural para celebraciones como el Año Nuevo.
Un poco de historia…
El origen del Kir se remonta a la Francia de la posguerra y está ligado a Félix Kir, sacerdote y político, quien fue alcalde de Dijon tras la Segunda Guerra Mundial. Con el objetivo de promover los productos locales de Borgoña —en particular el vino blanco de la región y el licor de cassis— comenzó a servir esta mezcla en recepciones oficiales. Con el tiempo, el coctel adoptó su apellido y se popularizó como un símbolo de orgullo regional y hospitalidad francesa.
La versión Kir Royale surge cuando el vino blanco tranquilo es sustituido por Champagne, elevando el coctel a un terreno claramente festivo y lujoso. Esta variación ganó notoriedad en los salones parisinos y en la alta sociedad durante la segunda mitad del siglo XX, consolidándose como una bebida asociada a celebraciones elegantes. Hoy, el Kir Royale sigue siendo un emblema del savoir-faire francés: sencillo en su ejecución, pero impecable en su equilibrio y estilo.
Ingredientes:
15 ml de licor de cassis
120–150 ml de Champagne bien frío
Preparación:
- Vierte el licor de cassis en una copa flauta.
- Completa suavemente con el Champagne frío.
- No es necesario remover; deja que la burbuja integre el coctel de forma natural.
- Sirve de inmediato, sin hielo, para conservar su elegancia y efervescencia.
OLD CUBAN

El Old Cuban es un coctel elegante y seductor que combina ron añejo, menta fresca, lima, azúcar y un toque de bitters, coronado con Champagne. Refrescante pero profundo, es una bebida que se mueve entre la frescura caribeña y la sofisticación clásica, ideal para celebraciones nocturnas donde el detalle y el ritmo pausado importan tanto como el brindis.
Un poco de historia…
A diferencia de muchos clásicos centenarios, el Old Cuban es una creación relativamente reciente. Fue ideado a principios de los años 2000 por la reconocida bartender Audrey Saunders en el icónico Pegu Club de Nueva York, uno de los epicentros del renacimiento de la coctelería moderna. Su intención fue reinterpretar el espíritu del Mojito con una estructura más refinada y adulta, incorporando ron añejo y vino espumoso en lugar de soda.
El resultado fue un coctel que pronto se convirtió en referencia del movimiento craft contemporáneo: una mezcla que dialoga entre tradición y modernidad. El Old Cuban tomó prestados elementos del French 75 y del Mojito, pero creó una identidad propia, demostrando que los nuevos clásicos también pueden nacer con elegancia, equilibrio y vocación atemporal.
Ingredientes:
45 ml de ron añejo
22 ml de jugo de limón verde
22 ml de jarabe simple
6–8 hojas de menta fresca
2 golpes de Angostura bitters
60 ml de Champagne o vino espumoso brut
Preparación:
- Coloca el ron, el jugo de limón, el jarabe simple, las hojas de menta y los bitters en una coctelera con hielo.
- Agita con energía durante 10–12 segundos para integrar y enfriar bien.
- Cuela finamente en una copa flauta o copa coupe fría.
- Termina añadiendo el Champagne y decora con una hoja o pequeño ramillete de menta.