
Pocas construcciones representan tanto para México como el llamado Coloso de Santa Úrsula, por estos días Estadio Ciudad de México. Ahí se coronaron leyendas como Pelé y Diego Maradona, se escribieron algunas de las páginas más memorables del futbol mundial y, en 2026, se convirtió en el único estadio del mundo en albergar la inauguración de tres Copas del Mundo.
Justo en ese contexto llega una de las colaboraciones más interesantes del año para los amantes del diseño, el arte y los destilados de colección. Casa Dragones presentó El Coloso de Santa Úrsula – Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, una edición especial de Casa Dragones Joven curada por el reconocido artista mexicano Gabriel Orozco.
Más que una botella conmemorativa, se trata de un homenaje a uno de los grandes símbolos de la arquitectura moderna mexicana y a la figura de Pedro Ramírez Vázquez, el visionario responsable de algunas de las obras más emblemáticas del país.
Un tributo al arquitecto que definió parte del México moderno
Hablar de Pedro Ramírez Vázquez es hablar de una época que transformó la imagen de México ante el mundo.
Además de diseñar el estadio más importante del país, el arquitecto dejó su huella en espacios fundamentales como el Museo Nacional de Antropología, la Nueva Basílica de Guadalupe y el Palacio Legislativo de San Lázaro. También fue una figura clave en la identidad visual de los Juegos Olímpicos de México 1968.

Su propuesta para el Coloso de Santa Úrsula fue revolucionaria para su tiempo. Integró gran parte de la estructura al terreno volcánico de la zona para reducir su impacto visual y crear una construcción que dialogara con el paisaje. Décadas después, sigue siendo una referencia arquitectónica y cultural.
Gabriel Orozco traduce el estadio en una obra de arte
Para esta edición especial, Gabriel Orozco tomó elementos esenciales de la arquitectura del estadio y los convirtió en el lenguaje visual de la botella.
El estuche presenta una textura inspirada en el concreto que caracteriza al recinto, mientras que las líneas geométricas de sus arcos estructurales aparecen grabadas tanto en el empaque como directamente sobre el cristal.
Uno de los detalles más significativos es la cinta verde que rodea el cuello de la botella. En ella aparecen las fechas de los Mundiales de 1970, 1986 y 2026, conectando tres momentos que han colocado a México en el centro de la conversación futbolística mundial.

El resultado es una pieza que logra algo poco común: funcionar al mismo tiempo como objeto de diseño, obra artística y homenaje histórico.
El tequila dentro de la obra
La botella guarda una de las expresiones más reconocidas de la casa tequilera. Casa Dragones Joven es un tequila elaborado con 100% agave azul mediante pequeños lotes de producción. Su perfil surge de una mezcla de tequila blanco con tequila extra añejo madurado en barricas nuevas de roble americano.
En copa ofrece notas de pera, ligeros matices de vainilla y una textura particularmente suave, características que lo han convertido en uno de los tequilas favoritos para degustación y maridajes de alta gastronomía.
Sin embargo, en esta ocasión el líquido comparte protagonismo con el recipiente que lo contiene.
Limitado a 2,026 botellas en el mundo
El carácter exclusivo de esta edición queda claro desde el primer vistazo a sus cifras. Casa Dragones producirá únicamente 2,026 piezas numeradas a mano, una referencia directa al año en que México vuelve a recibir la máxima fiesta del futbol internacional. Cada botella cuenta con número de serie individual, reforzando su carácter de colección.


Para los aficionados al arte contemporáneo, la arquitectura mexicana o los objetos de lujo con significado cultural, esta edición tiene todos los elementos para convertirse en una de las piezas más buscadas del año.
Un símbolo mexicano
Mientras el mundo vuelve la mirada hacia México por la Copa Mundial de 2026, esta colaboración entre Casa Dragones y Gabriel Orozco recuerda que los grandes símbolos nacionales no solo se encuentran en los museos o en los libros de historia. A veces también pueden vivir dentro de una botella.
Con El Coloso de Santa Úrsula – Arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, Casa Dragones celebra la convergencia de tres universos profundamente mexicanos: la arquitectura, el arte contemporáneo y la capacidad de crear piezas capaces de trascender su función para convertirse en patrimonio cultural y objetos de deseo.