
Cuando se habla de whiskey, gran parte de la conversación suele girar en torno a las barricas. En la música, la madera parece jugar un papel parecido: el tipo de árbol, el corte y la forma en que se trabaja puede cambiar por completo el carácter de un instrumento. Ahora, esos dos mundos se encuentran en una colaboración que, de entrada, suena muy bien.
Gibson y Whiskey JYPSI, la marca creada por el cantante y compositor estadounidense Eric Church, presentaron Tonewood, una edición limitada de whiskey cuyo rasgo más distintivo está en la incorporación, a las barricas, de sobrantes de madera de arce empleados durante la fabricación de guitarras.
El lanzamiento acompaña la llegada de la nueva Epiphone Inspired by Gibson Eric Church Hummingbird Dark, una guitarra signature que actualiza uno de los modelos más representativos del artista. Sin embargo, el verdadero hilo conductor entre ambos productos es el material del que nacen.
Una segunda vida para la madera
En la industria musical, el término tonewood hace referencia a las maderas seleccionadas por sus propiedades acústicas. Son materiales cuidadosamente elegidos porque influyen en la resonancia, la respuesta y la personalidad sonora de una guitarra.

Para este proyecto, Gibson destinó sobrantes de arce generados durante la construcción de sus instrumentos. En lugar de convertirse en residuos o reutilizarse dentro del mismo proceso de fabricación, esas piezas encontraron un nuevo destino: participar en el acabado del whiskey elaborado por Whiskey JYPSI.
La idea también rompe con una práctica habitual. Si durante años algunas marcas recurrieron a barricas de whiskey para fabricar instrumentos musicales, esta colaboración plantea el camino inverso: es la madera de una guitarra la que deja su huella en un destilado.
Dos expresiones con perfiles distintos
La colección Tonewood llega en dos versiones de producción limitada. La primera, Tonewood: Vol. 1, con una graduación de 109 proof, reúne una mezcla de destilados añejos, entre ellos un bourbon de 20 años y otro whiskey de 14 años elaborado con receta de bourbon.
Tras su paso por el proceso de acabado con arce tostado de Gibson, desarrolla notas de vainilla, miel, cereales tostados, especias dulces, frutos secos, azúcar caramelizada y roble maduro.
La segunda propuesta, Tonewood: The Collective, de 103 proof, apuesta por un perfil más ligero, con aromas donde predominan la vainilla, el caramelo suave, la galleta tipo graham y un discreto final ahumado.
Ambas expresiones estarán disponibles inicialmente mediante venta directa y en cantidades limitadas.
Además, una parte de los ingresos obtenidos por cada botella será destinada a Gibson Gives, la organización de la marca enfocada en apoyar proyectos relacionados con la educación musical, la salud y el bienestar.
La guitarra que completa la historia
El lanzamiento del whiskey coincide con la presentación de la Epiphone Inspired by Gibson Eric Church Hummingbird Dark, una edición limitada inspirada en la Gibson Hummingbird signature que Eric Church ha utilizado durante años en sus presentaciones.
El modelo conserva la silueta de hombros cuadrados que convirtió a la Hummingbird en uno de los diseños más reconocibles de Gibson, aunque incorpora una estética más oscura gracias a su acabado Cobra Burst, ribetes negros y un golpeador exclusivo diseñado para esta versión.
En su construcción integra una tapa maciza de abeto Sitka, fondo y aros de caoba, diapasón de palisandro y componentes Graph Tech y Grover. También introduce una ligera reducción en la profundidad del cuerpo cerca del mástil para mejorar la ergonomía durante largas sesiones de interpretación.
Más allá de una colaboración entre marcas
En un momento en el que las colaboraciones suelen centrarse en la imagen o el diseño, Gibson y Whiskey JYPSI apostaron por construir una historia alrededor del origen de los materiales y los procesos artesanales.
La misma madera seleccionada para influir en el sonido de una guitarra encuentra una segunda vida aportando matices a un whiskey de producción limitada. Es un proyecto donde la luthería y la destilación dejan de ser disciplinas independientes para dialogar a través de un elemento común: el trabajo paciente sobre la materia prima.
Más que una colección para fanáticos de Eric Church o de Gibson, Tonewood refleja una tendencia cada vez más presente en el universo del lujo contemporáneo: transformar los procesos artesanales y el aprovechamiento de materiales en parte del valor y la narrativa detrás de un objeto de colección.