Latinoamérica brinda con whisky: el mercado que está creciendo mientras el mundo se desacelera

Durante años, el whisky premium miró principalmente hacia Europa y Norteamérica. Hoy, esa brújula empieza a girar hacia Latinoamérica, donde una nueva generación de consumidores está cambiando la forma de beber: menos volumen, más intención y experiencias mucho más cuidadas.

En ese contexto, casas históricas como The Macallan observan cómo la región se convierte en uno de los mercados más interesantes para el crecimiento de la categoría.

El whisky ya no se trata de cantidad, sino de experiencia

En los últimos años, la conversación alrededor del whisky ha cambiado. Hoy no gira tanto en torno al volumen de consumo, sino a cómo y por qué se consume. Esa transformación global ha abierto una oportunidad interesante para Latinoamérica, donde el interés por etiquetas premium sigue creciendo.

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De acuerdo con información compartida por The Macallan, la región vive un momento particular: consumidores más curiosos, abiertos a explorar nuevos perfiles de sabor y, sobre todo, interesados en conocer la historia detrás de cada botella.

Este cambio coincide con lo que señala el reporte global de IWSR, que describe una tendencia llamada premiumisation selectiva: beber menos, pero mejor.

Es decir, el whisky comienza a entenderse más como una experiencia cultural que como una bebida de consumo cotidiano.

Latinoamérica se convierte en terreno clave para el whisky premium

Dentro de esta evolución, mercados como México, Colombia y Brasil están impulsando el crecimiento del segmento premium.

El interés ya no está únicamente en etiquetas conocidas, sino en el origen, el proceso y la artesanía. En otras palabras, el consumidor latinoamericano está comenzando a mirar el whisky con una lógica muy similar a la del vino o incluso a la alta gastronomía.

Datos del estudio Mercado latinoamericano de whisky elaborado por Informes de Expertos estiman que la categoría alcanzó un valor aproximado de 5.34 mil millones de dólares en 2025, con proyecciones que apuntan a un crecimiento sostenido hacia 2035.

Parte de este impulso viene de nuevas experiencias de consumo: bares especializados, catas guiadas y eventos que convierten al whisky en un ritual.

México: uno de los mercados más estratégicos de la región

Si hay un país que concentra gran parte de esta conversación es México.

Según el reporte Mexico Whiskey Market de IMARC Group, el mercado nacional alcanzó cerca de 905 millones de dólares en 2025, impulsado principalmente por whiskies importados y experiencias premium dentro del canal de hospitalidad.

Además, un análisis publicado por The Spirits Business proyecta que el mercado mexicano podría crecer hasta un 62 % en los próximos años, colocándolo entre los más dinámicos a nivel global.

Aquí aparece un rasgo clave del nuevo consumidor: busca entender lo que está bebiendo. Quiere conocer la procedencia, el tiempo de maduración y el tipo de barrica.

Historia, origen y artesanía: lo que conecta con el nuevo consumidor

En este contexto, casas históricas como The Macallan han reforzado su presencia en la región apostando por experiencias más personalizadas y narrativas centradas en la artesanía.

La marca nació en 1824 en Speyside, cuando Alexander Reid destiló sus primeros lotes en pequeños alambiques. Desde entonces, su identidad se ha construido alrededor del trabajo con barricas de roble sazonadas con jerez, un elemento que define tanto el color natural como el perfil aromático de sus whiskies.

Esa filosofía se refleja hoy en espacios como The Macallan Distillery, donde arquitectura, paisaje y proceso productivo forman parte de una misma experiencia.

Y justo ese tipo de narrativa es la que está conectando con el consumidor latinoamericano actual.

Un mercado que ya no es emergente, sino estratégico

Todo apunta a que Latinoamérica dejó de ser un mercado secundario para el whisky premium.

El crecimiento sostenido, la sofisticación del consumidor y la expansión de experiencias de lujo han convertido a la región —y particularmente a México— en un territorio clave para la categoría.

Más que una tendencia pasajera, se trata de un cambio cultural: beber menos, elegir mejor y disfrutar cada copa con mayor intención.

Porque hoy, en esta parte del mundo, el whisky ya no solo se consume… también se descubre.