
Dos días bastaron para que Campo Marte se convirtiera en una ruta de copas, etiquetas y conversaciones con acento mexicano. Banorte Nación de Vinos 2026 reunió a más de 80 bodegas de distintas regiones del país y a más de 4,000 asistentes que llegaron a descubrir, probar y llevarse a casa parte del momento que vive hoy la industria vitivinícola nacional.
El festival volvió a funcionar como una vitrina amplia para entender en qué momento está México como productor: uno donde la diversidad de estilos, propuestas y perfiles de vino ya no es promesa, sino realidad.
En esta edición, además, el evento sumó 8 restaurantes, 4 cocktail bars y múltiples experiencias enogastronómicas, en un formato pensado para que el vino no se quede únicamente en la cata técnica, sino que conviva con la cocina, el ritmo del evento y el tipo de público que hoy se acerca a descubrir nuevas botellas.
Video Recomendado
Más de 80 bodegas y una misma conversación
Uno de los mensajes centrales de Nación de Vinos 2026 fue la escala: el número de bodegas, el nivel de convocatoria y el tipo de asistentes confirman que el vino mexicano se está consolidando como una industria con impacto cultural, gastronómico y económico.




La directora general de Paladar, Daniela Mijares, describió a Nación de Vinos como una plataforma donde el vino “se vive sin barreras”, en un espacio que conecta a apasionados, profesionales y nuevas audiencias, con una visión que impulsa a la gastronomía y la enología mexicanas como motores de cultura y comunidad.
Esa idea se traduce en algo concreto: reunir a quienes producen el vino y a quienes lo compran, lo recomiendan, lo sirven y lo incorporan a experiencias gastronómicas. Es decir, activar la cadena completa.
Espacio B2B
El primer día del evento, Banorte Nación de Vinos llevó a cabo Espacio B2B, una iniciativa enfocada en detonar relaciones comerciales relevantes dentro del sector.
En este encuentro participaron más de 200 tomadores de decisión —entre sommeliers, compradores, restauranteros y distribuidores— en reuniones uno a uno con más de 80 bodegas, en un formato diseñado para abrir canales, generar oportunidades de mercado y convertir el entusiasmo por el vino en acuerdos reales.
La curaduría y convocatoria estuvieron a cargo de los sommeliers Sandra Fernández y Andrés Amor, en colaboración con Paladar. Para Fernández, las conexiones generadas en este espacio son determinantes para que Nación de Vinos se convierta en un punto clave del calendario anual, especialmente para que bodegas y compradores establezcan relaciones comerciales que potencien el valor del evento como catalizador de la industria.
Reconocimientos que marcan el rumbo
Al finalizar el Espacio B2B se vivieron dos momentos clave que pusieron el foco en lo que el vino mexicano representa hoy: identidad productiva, orgullo nacional, sustentabilidad y legado.
Sello “Hecho en México” para Nación de Vinos
La Lic. Bárbara Botello Santibáñez, Directora General de Marca Nacional “Hecho en México” de la Secretaría de Economía, encabezó la ceremonia de entrega del sello a Banorte Nación de Vinos, en reconocimiento a su contribución al fortalecimiento de la industria vitivinícola nacional, al mercado interno y a su papel como plataforma que articula cadena de valor.
Premios Nación: Mogor Badán y Hugo D’Acosta
En la séptima edición del evento, se entregaron los Premios Nación, votados por las bodegas participantes:
- Premio de Sustentabilidad y Medio Ambiente (presentado por BMW): para Mogor Badán (Baja California), por su filosofía de sustentabilidad y compromiso ambiental. El reconocimiento fue recibido por la enóloga Natalia Badán, figura clave del vino en el Valle de Guadalupe.
- Premio Nación a la Trayectoria Enológica: otorgado a Hugo D’Acosta (Casa de Piedra), mentor y uno de los nombres más determinantes en la historia del vino mexicano.
Estos reconocimientos funcionan como una brújula: celebran tanto la innovación y responsabilidad hacia el futuro, como el peso de quienes han construido el camino.
Baja California como protagonista del enoturismo nacional
Como referente de la industria, la Secretaría de Turismo de Baja California se sumó al evento con una experiencia inmersiva en el lobby, inspirada en el sol del atardecer en los siete valles vinícolas del estado.
Para el Secretario de Turismo de Baja California, Miguel Ángel Badiola, Nación de Vinos es una plataforma que celebra lo mejor del vino mexicano y proyecta a Baja California como corazón del enoturismo nacional, destacando que la vinicultura impulsa turismo, gastronomía y agricultura, además de generar una cadena de valor con impacto regional.




Venta directa y precios preferenciales
Uno de los movimientos más relevantes de esta edición fue la incorporación de un esquema de venta directa de vino, diseñado como una herramienta para impulsar el consumo y fortalecer el mercado interno.
El formato incluyó:
- Precios preferenciales para los asistentes
- 10% adicional de beneficio al pagar con tarjetas Banorte
Más allá del objetivo comercial, la intención fue extender la experiencia: convertir el interés del público en apoyo tangible al vino mexicano y promover que las botellas descubiertas en el evento no se queden en el recuerdo, sino que entren a la conversación cotidiana de compra y consumo.
HEINEKEN extiende la oferta
Aunque el corazón del festival fue el vino, Nación de Vinos también abrió espacio a propuestas de maridaje que amplían el lenguaje de la mesa. En ese contexto, HEINEKEN México integró su portafolio premium con experiencias diseñadas para conectar bebida, gastronomía y cultura.
La marca destacó que este tipo de eventos gastronómicos en México se consolidan como motores de impacto económico: de acuerdo con Human Connections Media, el sector puede generar una derrama de hasta 183 millones de pesos y activar a más de 80 industrias en el país.

Durante el 28 y 29 de enero, las marcas Bohemia, Heineken, Dos Equis y Amstel Ultra formaron parte del festival con un stand especialmente diseñado para explorar maridajes y experiencias de convivencia, reflejando la esencia de cada etiqueta.
Karla González, Directora de Marcas Premium de HEINEKEN México, señaló que participar en Nación de Vinos es una oportunidad para acercar a las personas a maridajes nuevos que complementen la experiencia y construyan momentos memorables alrededor de la mesa.
Además, en la terraza Heineken, el maridaje entre cerveza y cocina estuvo a cargo de Comal Oculto (CDMX), restaurante reconocido en 2025 por la Guía Michelin.
Restaurantes y cocktail bars presentes
La experiencia gastronómica fue parte esencial del recorrido, con una selección que acompañó el ritmo del evento y permitió probar combinaciones pensadas para maridar y contrastar perfiles.
Restaurantes participantes
- Itacate del Mar
- Carmela y Sal
- Pargot
- Bartola
- Siembra
- Al Andalús
- Zeru
- La Docena
Cocktail bars presentes
- Bar Mauro
- FOMA
- Café de Nadie
- Long Story Short
En conjunto, esta presencia reforzó una idea clave: el vino mexicano no está aislado, sino que se integra a una escena gastronómica cada vez más sofisticada, donde la bebida acompaña la experiencia completa.
El vino mexicano, en su mejor momento
Más allá de las cifras —más de 4,000 asistentes, más de 80 bodegas, decenas de experiencias—, Banorte Nación de Vinos 2026 dejó claro algo: el vino mexicano ya no es una curiosidad para iniciados, sino una industria que se presenta con identidad, visión comercial y una narrativa propia.
Y cuando un evento logra reunir al productor, al comprador, al sommelier, al restaurante, al público y a la conversación cultural en un mismo lugar, el vino deja de ser solo una bebida: se convierte en una forma de entender el país a través de sus regiones, su gastronomía y su manera de celebrar.