Moët & Chandon recupera un histórico trofeo para la Fórmula 1 y suma nuevas formas de celebración

Hay tradiciones que trascienden el paso del tiempo y terminan convirtiéndose en parte de la identidad de un deporte. En la Fórmula 1, una de ellas ha estado ligada durante décadas a Moët & Chandon, la maison que ha acompañado algunos de los momentos más memorables sobre el podio.

Ahora, esa historia suma un nuevo capítulo con el regreso del Silver Jeroboam Trophy, un símbolo que vuelve a escena tres décadas después de haber formado parte de las celebraciones más emblemáticas del campeonato.

Durante el FORMULA 1 Moët & Chandon Belgian Grand Prix 2026, celebrado en Spa-Francorchamps, la firma francesa no solo reafirmó su papel como Champagne Oficial de la máxima categoría, sino que recuperó una pieza que forma parte de su legado junto al automovilismo.

La carrera, en la que Kimi Antonelli, Charles Leclerc y Max Verstappen ocuparon el podio, sirvió como escenario para presentar esta reinterpretación contemporánea del histórico trofeo de plata, una pieza inspirada en las creaciones que distinguieron a la marca durante las temporadas de 1996 y 1997.

El regreso del Silver Jeroboam Trophy

Aunque el ritual de descorchar una botella de champagne es uno de los gestos más reconocibles del automovilismo, hubo una época en la que Moët & Chandon también convirtió la plata en un símbolo de victoria.

Hace casi 30 años, el Silver Jeroboam era levantado por el ganador de cada Gran Premio, mientras que al final de la temporada se entregaba un Silver Trophy, elaborado como un Jeroboam de plata esculpido, al piloto que acumulaba más triunfos durante el campeonato.

Para 2026, la maison decidió recuperar esa tradición bajo una nueva interpretación, manteniendo el espíritu del original, pero adaptándolo al presente.

La presentación tampoco fue casual. El trofeo apareció dentro del maletero de un Mercedes-Benz 600 Pullman de 1971, perteneciente a la colección histórica de Moët & Chandon. Durante décadas, este automóvil fue utilizado para recibir invitados distinguidos en los viñedos de la casa, entre ellos figuras históricas de la Fórmula 1 como Alain Prost y Jean Todt.

El resultado fue una puesta en escena que unió distintos momentos de la historia de la marca con uno de los rituales más reconocibles del deporte.

La experiencia culinaria The Out Lap

La recuperación del Silver Jeroboam Trophy fue el guiño al pasado. La gran apuesta hacia el futuro fue The Out Lap, una nueva experiencia creada conjuntamente por Formula 1 y Moët Hennessy, concebida para transformar la hospitalidad dentro de un Gran Premio.

La propuesta debutó precisamente en Spa-Francorchamps con un formato poco habitual: una mesa itinerante para apenas doce invitados que recorrió distintos puntos del circuito mientras cada parada revelaba una parte de la historia de este trazado belga.

Desde Raidillon hasta Eau Rouge, pasando por Pouhon y La Source, el recorrido combinó relatos narrados por un ex piloto de Fórmula 1 con una experiencia gastronómica diseñada para dialogar con cada uno de esos escenarios.

Más que una comida dentro del circuito, The Out Lap buscó convertir la pista en parte de la experiencia, mezclando memoria, velocidad, gastronomía y vino en un mismo recorrido.

Yannick Alléno firma el menú de la primera edición

Para inaugurar este concepto, Moët & Chandon invitó al chef francés Yannick Alléno, uno de los cocineros con mayor reconocimiento internacional y responsable de una red de restaurantes galardonados con estrellas Michelin.

Junto con Benoît Gouez, Chef de Cave de la maison, diseñó un menú pensado específicamente para acompañar distintas cuvées de Moët & Chandon.

Entre los platos destacaron una royale caliente con huevas de pescado maridada con Brut Impérial; una langostina pochada con mayonesa, apio de monte y limón negro acompañada por Grand Vintage 2016; y un plato de wagyu, foie gras y anguila glaseada servido junto a Grand Vintage Collection 1996.

La propuesta buscó trasladar al terreno gastronómico la misma precisión que caracteriza tanto al automovilismo como a la elaboración del champagne.

Una relación que forma parte de la historia de la Fórmula 1

La presencia de Moët & Chandon en la Fórmula 1 va mucho más allá del champagne que acompaña al podio. A lo largo de décadas, la maison ha construido una relación estrecha con el campeonato, convirtiéndose en protagonista de algunos de sus momentos más icónicos.

El regreso del Silver Jeroboam Trophy refuerza esa conexión histórica al recuperar uno de los símbolos que marcaron las celebraciones de los años noventa, mientras que The Out Lap abre una nueva etapa al explorar otras formas de vivir un Gran Premio desde la hospitalidad y la alta gastronomía.

Con ambas iniciativas, la casa francesa demuestra que su vínculo con la Fórmula 1 no solo consiste en celebrar la victoria, sino también en reinterpretar sus propias tradiciones para mantenerlas vigentes ante una nueva generación de aficionados.