
Fuera de las pistas, Charles Leclerc parece tener otro ritmo y dejarse llevar por la velocidad de las olas del mar. El piloto, una de las figuras más reconocibles de la Fórmula 1 actual, acaba de recibir su nuevo yate, un Riva 102’ Corsaro Super botado en La Spezia, Italia, en una ceremonia privada junto al equipo del astillero que participó en el proyecto.
No es la primera vez que Charles Leclerc apuesta por la histórica casa italiana. Ya era propietario de un Riva 82’ Diva, pero ahora decidió dar el siguiente paso con una embarcación más grande, más personalizada y claramente pensada para largas temporadas en el mar.
En cierto modo, el nuevo Corsaro Super funciona como una extensión de la imagen que Charles Leclerc ha construido fuera de la pista: elegante, relajada y muy ligada al diseño italiano.
Un yate pensado para Charles Leclerc
El nuevo Riva 102’ Corsaro Super pertenece a una generación de yates flybridge que buscan combinar líneas deportivas con espacios mucho más abiertos y habitables. La silueta mantiene ese perfil estilizado característico de Riva, pero incorpora superficies acristaladas más amplias y una relación mucho más fluida entre interiores y exteriores.
En este caso, además, varios detalles fueron elegidos personalmente por Charles Leclerc. El exterior incluye mobiliario de Minotti y textiles decorativos de Jim Thompson, mientras que el flybridge fue configurado como una gran terraza social sobre el mar.
Ahí aparecen una barra personalizada, parrilla, cocina de inducción, refrigeradores y máquina de hielo: un espacio pensado para recibir invitados durante travesías por la costa italiana o el sur de Francia.
Un club de playa privado sobre el Mediterráneo
Uno de los espacios más interesantes del yate está en la popa. El llamado beach club supera los 35 metros cuadrados y fue diseñado para funcionar prácticamente como una plataforma flotante privada. Desde ahí se tiene acceso directo al agua y también a una plataforma inflable adicional para juguetes acuáticos.

La idea detrás del diseño parece clara: convertir al mar en parte central de la experiencia. Algo que encaja especialmente con el estilo de vida de Leclerc, quien suele pasar buena parte de su tiempo libre entre Mónaco, la Riviera Francesa y las costas italianas.
Interiores entre mármol italiano y tecnología Bang & Olufsen
El interior del yate mantiene una estética contemporánea y bastante sobria. Charles Leclerc eligió piezas de Poliform y varios acabados personalizados, incluidos detalles específicos como los tiradores de las puertas.
La suite principal incorpora mármol Calacatta Vagli Oro en el baño principal, mientras que otras superficies utilizan Corian Calacatta Greige para mantener una paleta más uniforme. En los camarotes aparecen textiles de Frette y en las áreas de comedor vajillas firmadas por Christofle.
También hay una apuesta importante por la experiencia multimedia. Tanto el salón principal como la suite principal integran sistemas de audio y video de Bang & Olufsen, diseñados específicamente para esos espacios.
El desempeño del Riva 102’ Corsaro Super
Más allá del diseño, el yate también fue desarrollado para ofrecer navegación de alto rendimiento. El modelo está equipado con dos motores MTU de 2,638 caballos de fuerza cada uno, capaces de alcanzar una velocidad máxima de 28 nudos y una velocidad de crucero de 24 nudos.

Para mejorar la estabilidad durante la navegación, incorpora sistemas avanzados como estabilizadores giroscópicos Seakeeper y aletas Sleipner Vector Fins, tecnologías que ayudan a reducir el movimiento tanto fondeado como en marcha.
En otras palabras, el nuevo yate de Charles Leclerc no busca únicamente verse bien en puerto. También está pensado para navegar largas distancias con el mismo nivel de confort y precisión que el piloto exige dentro de un circuito.