
En la histórica planta de Chicago, donde desde hace más de un siglo se producen algunos de los SUV más conocidos de Ford Motor Company, recientemente salió una Ford Explorer que no era como las demás. Esta unidad, equipada con un tren motriz híbrido y varios detalles personalizados, tenía como destino El Vaticano y fue creada especialmente para el Papa León XIV.
Durante semanas un equipo especial trabajó con total discreción, hasta que el proyecto dejó de ser confidencial cuando Jennifer Barilovich, ingeniera líder de integración de sistemas eléctricos de la compañía, descubrió quién sería el destinatario.
La noticia fue inevitablemente personal. La ingeniera proviene de una familia católica numerosa, así que en cuanto pudo compartirlo en casa, la emoción fue inmediata. Para ella, participar en este proyecto terminó convirtiéndose en uno de los momentos más significativos de su carrera.
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Un SUV híbrido pensado para los recorridos del Papa León XIV
La unidad creada para el Papa León XIV parte de una Ford Explorer en versión Platinum híbrida 2026, adaptada con algunos elementos muy específicos.

Entre los detalles técnicos más relevantes están:
- Motor híbrido V6 de 3.3 litros
- Transmisión híbrida de 10 velocidades
- Antena compatible con el sistema de radiodifusión europeo
- Placas personalizadas con las leyendas “DA POPE” y “LEO XIV”
La idea es que el pontífice pueda usarla en sus desplazamientos dentro del Vaticano, con la comodidad y eficiencia de un sistema híbrido.
Un vínculo especial con Chicago
El proyecto también tiene un componente simbólico interesante. Todas las Ford Explorer se ensamblan en la histórica planta de Chicago, que lleva más de un siglo operando en el sur de la ciudad.
Ese detalle conecta directamente con la historia personal del Papa León XIV, quien creció a unos ocho kilómetros de la planta, en el suburbio de Dolton.

En otras palabras, el SUV que ahora recorrerá los caminos del Vaticano salió prácticamente del mismo entorno donde el pontífice pasó parte de su infancia.
La entrega en el Vaticano
El vehículo fue entregado personalmente por Jim Farley, CEO de Ford Motor Company, junto con su esposa Lia, durante una audiencia privada.
Según contó Farley después del encuentro, el Papa notó varios de los detalles personalizados del vehículo. Incluso hubo tiempo para dar una breve vuelta.
Y sí, según el propio CEO, el pontífice demostró que disfruta manejar un vehículo con carácter deportivo.
Cartas, rosarios y orgullo de equipo
Durante la visita, Farley llevó algo más que el vehículo. También entregó una fotografía del equipo de la planta de Chicago y varias cartas escritas a mano por los empleados que participaron en el proyecto.

Como gesto de agradecimiento, el Papa León XIV bendijo varios rosarios para que fueran devueltos al personal de la fábrica.
Para muchos de los ingenieros y técnicos involucrados, esa respuesta fue el cierre perfecto para un trabajo colectivo que tomó semanas de coordinación y ajustes.
Barilovich lo resumió de forma sencilla: espera que su carta haya logrado transmitirle al pontífice lo orgullosa que se siente de haber participado.
Y viendo el camino que recorrió esta Ford Explorer —de una línea de ensamblaje en Chicago hasta las calles del Vaticano— es fácil entender por qué.