
Hay nombres que funcionan casi como una cápsula del tiempo dentro de la industria automotriz. Super Bee es uno de ellos. Dodge lo estrenó en 1968 sobre el Coronet y tres años después lo llevó al Charger. Ahora, en plena celebración por los 60 años de este último, la marca recupera la denominación para un automóvil que conserva parte de aquella filosofía, aunque técnicamente tiene poco que ver con sus antepasados.
El Dodge Charger Super Bee Launch Edition 2027 llega con 600 caballos de fuerza y 531 lb-pie de torque, pero quizá lo más significativo está debajo de esa cifra: ya no hay un gran V8 como el que durante décadas asociamos con los muscle cars estadounidenses. En su lugar aparece el SIXPACK HO, un seis cilindros en línea de 3.0 litros y doble turbocompresor que marca una nueva etapa para el Charger.
Un Super Bee que cambia de fórmula
Para llegar a los 600 hp, Dodge no se limitó a modificar la electrónica. El motor incorpora dos turbocompresores Garrett de 56 mm, capaces de trabajar con más de 30 psi de presión, además de modificaciones en la admisión, intercoolers y sistema de refrigeración. Los semiejes también fueron reforzados para soportar el incremento de potencia y las exigencias de un uso prolongado en circuito.
El resultado se traduce en cifras concretas. El Super Bee acelera de 0 a 60 mph —unos 96 km/h— en 3.6 segundos y completa el cuarto de milla en 11.8 segundos. Frente al Super Bee de 2023, que entregaba 485 hp, supone 115 caballos adicionales y una mejora de nueve décimas en la aceleración de 0 a 60 mph.

Sin embargo, uno de los cambios más interesantes frente a generaciones anteriores está en cómo Dodge pretende aprovechar esa potencia. De serie utiliza tracción integral, pero un botón específico en el volante permite activar el RWD Mode y enviar el 100% del par disponible al eje trasero, incluso realizando el cambio mientras el automóvil está en movimiento.
Más allá de correr en línea recta
El concepto tradicional del muscle car ha estado estrechamente relacionado con las carreras de aceleración. El Super Bee conserva esa faceta, pero Dodge ha trabajado especialmente en convertirlo en un Charger capaz de mantener el rendimiento durante sesiones de circuito.
Para ello, la capacidad de refrigeración del sistema SIXPACK aumenta más de 50% en el circuito de alta temperatura, mientras un frontal rediseñado incrementa 30% el flujo de aire hacia la toma principal. Radiadores auxiliares, nuevos conductos y una gestión térmica específica buscan evitar que el rendimiento caiga después de varias vueltas o aceleraciones consecutivas.
También estrena discos ventilados Brembo de 16 pulgadas, con pinzas de seis pistones delante y cuatro detrás, acompañados por llantas forjadas de 20 x 11 pulgadas y neumáticos Goodyear Eagle F1 Supercar 3 en medida 305/35ZR20. A ello se suma una suspensión adaptativa de doble válvula que ajusta continuamente la amortiguación para controlar los movimientos de la carrocería y mejorar la respuesta en curva.
Tecnología para llevarlo a la pista
Otra de las diferencias del Super Bee 2027 está en el software. Por primera vez en un Charger SIXPACK aparecen modos específicos Track y Drag. El primero modifica parámetros como suspensión, dirección, transmisión y controles de estabilidad para circuito; el segundo prepara chasis y tren motriz para las carreras de aceleración.

También regresa el sistema Torque Reserve, que genera presión en los turbos antes de iniciar la marcha para reducir el retraso en la entrega de potencia durante una salida. Race Prep, por su parte, mantiene funcionando el ventilador eléctrico después de apagar el motor para disipar calor entre sesiones.
Una novedad adicional es el Drive Experience Recorder de Cosworth. El sistema combina una cámara frontal 1080p a 60 fps con audio y telemetría del vehículo para registrar vueltas y carreras de aceleración. Después, los datos pueden revisarse dentro del automóvil o exportarse para comparar tiempos, trazadas y diferentes parámetros de conducción.
Un diseño funcional
Visualmente, Dodge mantiene varias referencias históricas del Super Bee, pero buena parte de los cambios exteriores responde a necesidades mecánicas. El nuevo frontal incorpora entradas de aire de mayor tamaño y conductos para refrigerar motor y frenos, mientras el splitter delantero es un tercio más largo que el utilizado por el Charger SIXPACK Scat Pack. Atrás aparece un alerón de mayores dimensiones para complementar el trabajo aerodinámico.
La Launch Edition estará disponible únicamente en tres colores —Sucker Punch, Shady y Diamond Black— y recupera los gráficos laterales asociados históricamente con el modelo. Incluso el emblema de la abeja fue reinterpretado: su diseño toma ahora como referencia visual la turbina de un turbocompresor, una manera de conectar la identidad creada en los años sesenta con la mecánica SIXPACK actual.
En el habitáculo aparecen asientos deportivos de tela con respaldo alto, bordados Super Bee, costuras en contraste y un volante específico con el botón para cambiar directamente a propulsión trasera.
El Dodge Charger Super Bee Launch Edition 2027 será producido en cantidades limitadas en la planta de Windsor, Canadá. Dodge todavía no ha revelado precio, número de unidades ni fechas concretas para su comercialización; esos detalles serán anunciados más adelante en 2026.
Más que reproducir mecánicamente la fórmula de los Super Bee anteriores, este Charger muestra cómo Dodge está trasladando uno de sus nombres históricos a una generación en la que el rendimiento combina turbocompresores, tracción integral, electrónica y desarrollo específico para circuito.