Éste es el vehículo de Miranda Priestly en The Devil Wears Prada 2

Miranda Priestly no entra a ningún lugar sin que todo ya esté en su sitio. Y eso incluye cómo llega. En The Devil Wears Prada 2, su forma de moverse tiene el mismo nivel de precisión que sus decisiones, y ahí es donde el Mercedes-Maybach Clase S encaja sin esfuerzo. No es solo un coche cómodo ni particularmente llamativo; es ese tipo de lujo que se entiende en los detalles, en el silencio, en el tiempo que se toma antes de abrir la puerta. Justo como ella.

La nueva alianza entre Mercedes-Maybach y 20th Century Studios pone al sedán más refinado de la marca en el centro de la historia. No como un simple accesorio, sino como parte del personaje. Porque si hay alguien que entiende el peso de una entrada, es Miranda Priestly.

El auto de Miranda Priestly

En The Devil Wears Prada 2, el día a día de Miranda Priestly transcurre entre juntas, decisiones y silencios que dicen más que cualquier discurso. Y ahí es donde entra la Mercedes-Maybach Clase S.

El concepto detrás de esta colaboración gira en torno a “The Art of Arrival” (el arte de llegar), una idea que se siente bastante cercana al personaje: no hace falta anunciarse cuando todo —desde el entorno hasta los detalles— habla por sí solo.

Puertas que se cierran con discreción, interiores trabajados a mano y un asiento trasero que funciona casi como un refugio. Más que un auto, es ese pequeño espacio donde todo se ordena antes de salir al mundo.

Moda, cine y autos

Lo interesante de esta colaboración no es solo la presencia del auto, sino lo que representa. Tanto Maybach como el universo de la película comparten una misma lógica: la atención al detalle.

La campaña global, lanzada en marzo de 2026, incluye desde piezas audiovisuales con escenas de la película hasta una edición única MANUFAKTUR inspirada en este nuevo capítulo. Todo pensado como una extensión natural de ese mundo donde cada textura, cada gesto y cada decisión importa.

Y hay un guiño que no pasa desapercibido: hace 20 años, un Mercedes-Benz Clase S ya formaba parte de la narrativa original. Hoy, esa historia se retoma, pero con un nivel de refinamiento que responde a otra época.

Nueva York como escenario

Las calles de Nueva York vuelven a ser el telón de fondo. Entre trayectos urbanos y momentos más íntimos dentro del vehículo, la Mercedes-Maybach Clase S acompaña la narrativa sin interrumpirla.

Ahí es donde todo cobra sentido: no se trata de destacar por encima de la historia, sino de integrarse a ella. Como un elemento que refuerza lo que ya está ahí.

Hay algo en esta colaboración que se entiende sin demasiadas vueltas. No se trata solo de cine ni de autos, sino de esa idea —bastante contemporánea— de que el verdadero lujo ocurre en momentos que no siempre son visibles.

Antes de abrir la puerta. Antes de bajar del coche. Antes de que alguien más entre en escena.

Porque, al final, en un mundo como el de The Devil Wears Prada 2, llegar nunca es un simple trámite. Es parte de la historia.