
No todos los coches se entienden desde un plano técnico. Algunos necesitan a alguien que los “lea” desde la experiencia. En el caso de Hispano Suiza, ese papel lo juega Luis Pérez-Sala, un piloto que no solo ha competido en la Fórmula 1, sino que hoy se encarga de algo más complejo: convertir sensaciones en decisiones clave para dar forma al hiperdeportivo eléctrico de la marca.
Desde 2019, forma parte del renacimiento de la marca como piloto de pruebas y embajador. Y aunque suene técnico, su rol se puede resumir fácil: es quien se encarga de “traducir” lo que siente un coche en algo que ingenieros y diseñadores puedan mejorar.
Cómo se construye un hiperdeportivo
El protagonista de esta historia es el Hispano Suiza Carmen y su evolución, el Hispano Suiza Carmen Sagrera. Son autos eléctricos con más de 1,100 caballos de fuerza, pero más allá de los números, lo importante es cómo se comportan.

Ahí es donde entra Pérez-Sala. Durante años ha probado estos modelos en todo tipo de condiciones: frío extremo en Andorra, calor intenso en el sur de España, circuitos profesionales y calles de ciudades como Barcelona o Miami. Cada prueba tiene un objetivo claro: asegurarse de que el coche funcione igual de bien sin importar el entorno.
Pruebas, ajustes y miles de kilómetros
Desarrollar un coche así no es solo diseñarlo y encenderlo. Es un proceso constante de ajustes. Desde cómo responde al acelerar hasta qué tan cómodo se siente en trayectos largos.
Pérez-Sala trabaja directamente con ingenieros y mecánicos para afinar cada detalle. Primero se aseguran de que todo funcione correctamente. Después vienen los matices: mejorar la conducción, ajustar la suspensión, perfeccionar la respuesta del sistema eléctrico.
El objetivo es que, cuando alguien conduzca uno de estos autos, sienta algo cercano a un coche de carreras, pero sin perder comodidad ni seguridad.

Un coche que mezcla historia y tecnología
Aunque estos modelos son completamente eléctricos, también miran al pasado. Su diseño está inspirado en el Hispano Suiza Xenia Dubonnet, un modelo de los años 30 que marcó época.
Esa mezcla entre historia y tecnología es parte de lo que define a la marca hoy. No se trata solo de hacer un coche rápido, sino de crear algo que también tenga identidad.
Más que un piloto
Además de probar los autos, Pérez-Sala también acompaña a los clientes en sus primeras experiencias al volante. Esto no es menor: en un coche tan exclusivo, cada detalle cuenta, incluso cómo alguien lo percibe en su primer contacto.

También participa en eventos internacionales como el Goodwood Festival of Speed, donde estos autos se presentan ante el público y muestran de lo que son capaces.
El nuevo lujo también se maneja
Lo interesante de todo esto es cómo ha cambiado la idea de lujo en el mundo automotriz. Hoy no solo importa el diseño o la potencia, sino la experiencia completa.
En ese sentido, el trabajo de Luis Pérez-Sala ayuda a que estos autos no se queden en una ficha técnica. Los convierte en algo que se siente, que se entiende al conducirlo.