
Cuando se habla de McLaren, es común pensar en modelos como el F1, el P1 o el más reciente W1. Sin embargo, la historia de sus autos para carretera comenzó mucho antes, con un proyecto que Bruce McLaren imaginó a finales de los años sesenta y que nunca llegó a convertirse en un modelo de producción.
Ahora, más de medio siglo después, ese capítulo vuelve a cobrar vida. Durante el Festival de la Velocidad de Goodwood 2026, la firma británica presentará por primera vez en público una restauración del McLaren M6GT, realizada por el equipo de McLaren Special Operations (MSO), la división encargada de los proyectos más exclusivos de la marca.
Más que una simple restauración, el automóvil representa un ejercicio para reconstruir la visión original de su fundador utilizando archivos históricos, moldes originales y componentes de época.
El coche que Bruce McLaren soñó para la carretera
El M6GT nació a partir del programa de competición M6A de Can-Am. Bruce McLaren quería trasladar parte de la ingeniería de sus autos de carreras a un vehículo pensado para usarse fuera de los circuitos, algo poco habitual en aquella época.

De hecho, el propio Bruce utilizó el primer prototipo como automóvil personal para desplazarse entre reuniones y competencias. Aunque el proyecto nunca llegó a fabricarse en serie, sentó las bases de muchas ideas que años después aparecerían en el legendario McLaren F1, desde la búsqueda de ligereza hasta la silueta aerodinámica y la filosofía de desarrollar deportivos con ADN de competición.
Una restauración hecha prácticamente desde cero
El trabajo realizado por MSO comenzó revisando los archivos históricos de McLaren y recuperando moldes originales de la carrocería encontrados en Reino Unido.
A partir de ellos, los especialistas reconstruyeron el vehículo utilizando el chasis de un M6A de competición de la época, además de un motor V8 y una transmisión acordes con las especificaciones originales. Muchos componentes fueron restaurados y otros tuvieron que fabricarse nuevamente de manera artesanal para respetar el diseño concebido hace más de cinco décadas.



También se cuidaron detalles poco visibles, como la estructura interna, la suspensión, el cableado o incluso los remaches utilizados en la carrocería, mientras que el interior conserva elementos inspirados en el prototipo original, como una palanca de cambios de nogal torneada a mano y un habitáculo acabado en tonos verdes.
El exterior luce un color denominado Colnbrook White, desarrollado como homenaje al taller donde Bruce McLaren trabajó en este proyecto y desde donde imaginó que la marca también tendría un futuro fuera de las pistas.
Goodwood también será escenario del futuro de McLaren
La restauración del M6GT formará parte de una exposición dedicada al legado de la marca, donde convivirá con otros modelos históricos como el M8A, el Austin 7 Ulster y el McLaren F1, además de deportivos actuales como el Artura y el 750S.

Pero Goodwood no solo servirá para mirar al pasado. McLaren también confirmó que el próximo 9 de julio revelará un nuevo integrante de su gama de hypercars, descrito por la compañía como la pieza central de su actual generación de superdeportivos. Su primera aparición pública tendrá lugar un día después, durante el Festival de la Velocidad.
Aunque la firma todavía mantiene en reserva los detalles técnicos de este nuevo modelo, su presentación junto al M6GT deja claro el mensaje que busca transmitir: el futuro de McLaren sigue construyéndose sobre la misma idea que Bruce McLaren planteó hace más de medio siglo, llevar la experiencia de un auto de carreras a la carretera.