
Detrás de un automóvil hay una historia que no siempre se ve: cálculos, pruebas, errores, ajustes y decisiones que buscan equilibrio entre precisión y movimiento. Algo similar ocurre en el arte. Antes de convertirse en una obra terminada, una pieza atraviesa capas de experimentación, resistencia del material y aprendizaje constante. En ambos casos, el resultado no es solo una forma, sino la suma de un proceso.
Ese paralelismo es el punto de encuentro entre Mercedes-Benz y Posibilidades, la obra escultórica de Karla Rojo de la Vega. Así como la ingeniería automotriz parte de estructuras rígidas que se transforman para ofrecer experiencia y fluidez, la pieza nace de un cubo que se pliega, se distorsiona y se expande, revelando que la verdadera fortaleza no está en la rigidez, sino en la capacidad de adaptarse y evolucionar.
“Mercedes-Benz a mí me encanta porque en términos prácticos y coloquiales desde una experiencia personal me recuerda muchísimo a mi papá, que tenía un Mercedes cuando yo era chiquita. Tenía un 320. Me acuerdo perfecto hasta el color: era verde botella, los asientos de piel beige. Mi papá falleció hace cinco años pero tengo el recuerdo nítido y para mí, más allá de una marca, es una experiencia, algo que viví”, confesó la creadora de Posibilidades.
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La colaboración surge de manera natural: el trabajo de Rojo de la Vega dialoga con la historia de una marca que, a lo largo de 140 años, ha entendido la innovación como un proceso continuo. La escultura no se plantea como un objeto cerrado, sino como una forma en movimiento, una idea que conecta con la filosofía de Mercedes-Benz y su constante reinvención.
Este encuentro tiene lugar en ZⓈONAMACO 2026, la plataforma que reúne algunas de las conversaciones más relevantes del arte contemporáneo en Latinoamérica.
Posibilidades de Karla Rojo de la Vega
Para su participación en ZⓈONAMACO 2026, Mercedes-Benz presenta Posibilidades, una pieza escultórica creada por la artista mexicana Karla Rojo de la Vega. La obra parte de una figura aparentemente simple: un cubo.
Sin embargo, lejos de mantenerse rígido o definido por sus límites, este volumen se pliega, se distorsiona y se proyecta hacia distintas direcciones, convirtiéndose en una metáfora visual de la transformación constante.
“Estuve trabajando la pieza en chiquito, en madera tallada a mano, luego con baño de plata, resinas, fibra de vidrio y hasta llegar al acero. Y después del acero, que fue un reto, ahora aviéntatela a nivel macro, pero para mí era importante tener algo monumental y presentarla en diferentes espacios, que fuera una pieza con diferentes vocaciones porque para mí es una pieza que está elaborada para generar conciencia”, comentó.
El material, de apariencia fría y duradera, se deja afectar por dobleces y curvas que rompen la linealidad y abren nuevas dimensiones. Cada pliegue funciona como una fisura que desafía la lógica tradicional de la forma, invitando al espectador a pensar en el cambio no como ruptura, sino como posibilidad.
La pieza no se presenta como un objeto terminado, sino como un proceso en movimiento, una forma que contiene múltiples versiones de lo que puede llegar a ser.

A través del diálogo entre luz y sombra, Posibilidades propone una reflexión sobre la fortaleza que surge de la adaptabilidad, la dualidad y la capacidad de aceptar la transformación como parte esencial de la identidad.
“Posibilidades es un reflejo del ser, la gente piensa que está viendo la pieza, pero se está viendo a sí mismo, habla sobre las luces y las sombras. Y, sobre todo, es una invitación al cuestionamiento. Hoy en día hay esta tendencia a abrazar las luces: buscar meditar, las medicinas ancentrales, ser vegano, etcétera, pero qué pasa con la oscuridad y la belleza que radica en ella, hasta las semillas necesitan estar en la oscuridad para germinar. Esta pieza invita a que con el mismo fervor con el que buscamos la luz también abracemos nuestras sombras”, dijo la artista, en entrevista para Robb Report en Español.
Un reflejo del ADN de Mercedes-Benz
La narrativa de la obra encuentra un eco natural en la historia de Mercedes-Benz. A lo largo de 140 años, la marca ha construido un legado definido por la innovación continua, desde la patente del primer automóvil en 1886 hasta el desarrollo de tecnologías que han redefinido la seguridad, el diseño y la movilidad.
Al igual que la escultura de Rojo de la Vega, la historia de Mercedes-Benz no se entiende como un objeto cerrado, sino como una trayectoria en constante evolución. Cada avance tecnológico —del ABS y los airbags a la movilidad eléctrica, la digitalización y la búsqueda de soluciones sustentables— puede leerse como una nueva curvatura en ese recorrido, una adaptación al presente con la mirada puesta en el futuro.

En este sentido, Posibilidades funciona como una traducción artística del espíritu de la marca: una visión que no se conforma con repetir fórmulas, sino que se reinventa de manera permanente.
”Es una marca clásica que siempre está buscando innovar, moverse, transformarse y también eso es lo que busco con mi arte y de manera individual, en mi transformación personal, porque yo todo el tiempo estoy buscando innovar, transformarme, compartir”.
Mercedes-Benz y el arte
La presencia de Mercedes-Benz en ZⓈONAMACO no es circunstancial. Desde 2017, la marca ha sido uno de los patrocinadores clave de la feria, consolidando una alianza que conecta el universo del lujo, la ingeniería y el diseño automotriz con el arte contemporáneo en México.
Este vínculo forma parte de una estrategia cultural más amplia que se remonta a 1977, año en el que se fundó la Mercedes-Benz Art Collection. Considerada una de las colecciones corporativas más importantes de Europa, esta iniciativa refleja el interés sostenido de la marca por la creatividad, la educación y el pensamiento de vanguardia, valores que también definen a ZⓈONAMACO como plataforma cultural.