Rolls-Royce Silver Ghost cumple 120 años: el auto que ayudó a construir una leyenda

Antes del Phantom, del Cullinan, del Spectre e incluso del Spirit of Ecstasy hubo un automóvil que ayudó a establecer lo que debía significar el nombre Rolls-Royce. Era el 40/50 HP, presentado en Londres en 1906 y conocido después como Silver Ghost. Este 2026 se cumplen 120 años de aquel debut y la efeméride sirve para volver al origen de una reputación construida alrededor de la fiabilidad, el refinamiento y, sobre todo, algunas pruebas mecánicas que pusieron a prueba esos atributos.

Antes del Silver Ghost estuvo el 40/50 HP

La historia comenzó en noviembre de 1906, cuando Rolls-Royce presentó el 40/50 HP en el Olympia Motor Show de Londres. El automóvil incorporaba un motor de seis cilindros y había sido desarrollado bajo la dirección de Henry Royce en una época en la que la industria automotriz todavía intentaba superar muchas de las limitaciones mecánicas propias de sus primeros años.

Royce puso especial atención no solamente en la mecánica, sino también en aspectos como el funcionamiento, el refinamiento y la conducción. Pero construir un automóvil fiable era apenas una parte del desafío: también había que demostrarlo.

Ahí apareció Claude Johnson, primer director comercial de la compañía y una figura determinante en la construcción de la imagen inicial de Rolls-Royce.

Johnson acostumbraba dar nombres particulares a algunos automóviles y uno de ellos terminaría cambiando la manera en que se conocía al 40/50 HP.

Cómo nació el nombre Silver Ghost

El chasis 60551 estaba terminado en pintura plateada y llevaba accesorios también plateados. Johnson decidió llamarlo “The Silver Ghost”.

El nombre correspondía inicialmente solo a ese automóvil, pero el ejemplar adquirió tal notoriedad que otros propietarios comenzaron a llamar Silver Ghost a sus propios 40/50 HP. Con el tiempo, el sobrenombre terminó identificando a todos los Rolls-Royce de este tipo.

Sin embargo, la historia del Silver Ghost se construyó mucho más sobre el camino que alrededor de su nombre. Johnson comprendió que una de las mejores maneras de acreditar las capacidades del automóvil era someterlo a pruebas públicas. El Silver Ghost participó así en desafíos como la Scottish Reliability Trial, el recorrido Londres-Edimburgo, el Gran Premio de España y la Austrian Alpine Trial.

En los primeros años del siglo XX, cuando adquirir un automóvil suponía una inversión considerable y la fiabilidad todavía no podía darse por sentada, aquellas demostraciones tenían un peso que iba mucho más allá de la competición.

El Silver Ghost que rompió la barrera de las 100 mph

Una de las historias que mejor explican aquella estrategia ocurrió en 1911. El chasis 1701 fue construido en Derby para afrontar la prueba Londres-Edimburgo. Con Ernest Hives, piloto de pruebas de Rolls-Royce, al volante, completó el recorrido con una dificultad añadida deliberadamente: la caja de cambios permaneció bloqueada en la marcha más alta durante toda la prueba.

El automóvil registró una velocidad media de 31.5 km/h y un consumo superior a 10.9 l/100 km. Después alcanzó 125.5 km/h en una prueba de velocidad de 800 metros.

Pero todavía quedaba otro registro. Ese mismo año, equipado con una carrocería aerodinámica, alcanzó 163.1 km/h en Brooklands, convirtiéndose en el primer Rolls-Royce en superar las 100 mph —unos 160 km/h—.

Más de un siglo después, aquel chasis 1701 continúa formando parte de la historia de la compañía y actualmente se exhibe en la sede de Rolls-Royce en Goodwood.

De automóvil fiable a “el mejor coche del mundo”

Las pruebas fueron construyendo la reputación del Silver Ghost, pero también lo hicieron quienes comenzaron a conducirlo. La prensa de la época documentó el reconocimiento que recibía el automóvil, mientras distintos propietarios relataban experiencias de largos recorridos sin problemas mecánicos. Con el tiempo, el Silver Ghost quedó asociado con la expresión “el mejor coche del mundo”, una descripción inicialmente vinculada con Lord Montagu de Beaulieu y que después acompañaría a la propia Rolls-Royce.

Su lista de propietarios permite entender también el lugar que ocupó durante aquellos años. Entre ellos estuvieron el pionero de la aviación Tommy Sopwith, el financiero Alfred de Rothschild, el compositor Sir Hubert Parry, Winston Churchill y el aviador y productor estadounidense Howard Hughes.

En 1911, el Gobierno de la India encargó además ocho Silver Ghost con carrocería landaulette para las celebraciones relacionadas con la visita del rey Jorge V y la reina María. Rolls-Royce proporcionó incluso a los chóferes encargados de conducirlos durante la ocasión.

El primer Rolls-Royce con el Spirit of Ecstasy

La historia del Silver Ghost también se cruza con otro de los grandes símbolos de la compañía. El Silver Ghost de Lord Montagu de Beaulieu fue el primer automóvil en portar el Spirit of Ecstasy, la escultura creada por Charles Sykes que Rolls-Royce adoptó oficialmente como su mascota en 1911.

Pero quizá son las historias menos institucionales las que permiten entender mejor cómo se utilizaban estos automóviles. La cantante de ópera Dame Nellie Melba recibió su Silver Ghost de 1911 —chasis 1500— en el Hotel Ritz de Londres y posteriormente viajó con él por Gran Bretaña, Francia y Australia.

También en Australia, Charles H. Angas bautizó al suyo como “The Dreamer” porque su esposa solía quedarse dormida durante los trayectos, una anécdota vinculada con la suavidad de marcha por la que el modelo había ganado reconocimiento.

Casi dos décadas de producción

El 40/50 HP permaneció en producción desde 1906 hasta 1925. Durante ese periodo se fabricaron 6,173 ejemplares en Gran Bretaña y otros 1,703 en Springfield, Massachusetts, donde Rolls-Royce contaba con una fábrica estadounidense.

Su chasis podía recibir diferentes configuraciones de carrocería, desde limusinas formales hasta automóviles abiertos, con ajustes de suspensión realizados en función de cada configuración.

Algunos chasis también fueron adaptados para usos muy distintos a los de sus propietarios habituales. Durante la Primera Guerra Mundial sirvieron como base para vehículos blindados, incluidos algunos utilizados por T. E. Lawrence, mejor conocido como Lawrence de Arabia.

Un Rolls-Royce que todavía sale a carretera

La producción terminó hace más de un siglo, pero la historia del Silver Ghost no quedó detenida en 1925. En 2013, 47 Silver Ghost recorrieron nuevamente las 1,800 millas del Alpine Trial de 1913. Entre ellos estaba el chasis 1701 y uno de los automóviles que habían participado originalmente.

Ocho años después, en 2021, el mismo chasis 1701 volvió a completar el recorrido Londres-Edimburgo. Y lo hizo reproduciendo una de las condiciones de su prueba de 1911: con la caja de cambios bloqueada en la marcha más alta.

120 años del Rolls-Royce Silver Ghost

El aniversario del Silver Ghost permite mirar mucho más que un automóvil antiguo. Significa regresar al momento en el que comenzaron a definirse varias de las expectativas que después quedarían ligadas al nombre Rolls-Royce.

Fiabilidad, funcionamiento suave y refinamiento eran cualidades particularmente difíciles de garantizar cuando el automovilismo apenas comenzaba. El 40/50 HP convirtió esas características en argumentos que podían demostrarse recorriendo miles de kilómetros, compitiendo o rompiendo récords.

Muchos Silver Ghost han sobrevivido durante más de un siglo y algunos continúan en funcionamiento, apoyados por propietarios, restauradores especializados y organizaciones dedicadas al automovilismo histórico.

A 120 años de su presentación, quizá ese sea el legado más significativo del Silver Ghost: no solo ayudó a construir la historia de Rolls-Royce; ayudó a establecer qué se esperaba de un automóvil que llevara ese nombre.