El buen vestir va más allá del armario
Screenshot

Hay días de traje y días de sneakers. Días de trabajo, de alfombra roja y otros en los que lo único importante es salir de casa con algo cómodo. Para Alexander Ludwig, esas distintas versiones no tienen por qué competir entre sí. Al contrario: forman parte de la misma persona.

Ese es, precisamente, uno de los puntos de partida de su nueva relación con “Perry Ellis”, firma de la que se convierte en embajador global con motivo de la colección cápsula que celebra el 50 aniversario de la marca. Ludwig encarna para la firma a un hombre que puede moverse entre distintos escenarios —la actuación, la dirección, la música, la vida familiar o el aire libre— sin tener que cambiar quién es en cada uno de ellos.

Pero cuando hablamos con él, la conversación rápidamente deja de tratar únicamente sobre ropa. Para Ludwig, el estilo no consiste en encontrar una fórmula que funcione para todos los momentos, sino en tener la libertad de cambiarla cuando la situación lo pide. “Creo que puedes cambiar tu estilo según quién seas en cada momento o lugar; de hecho, creo que ahí reside la gracia”, explica. “Pero que tu estilo cambie no significa necesariamente que tengas que cambiar o dejar de ser tú mismo”.

Su respuesta resume también buena parte de la idea detrás de la colección de aniversario de Perry Ellis: prendas que pueden acompañar diferentes escenarios sin obligar a adoptar una personalidad distinta para cada uno.

Vestir bien empieza antes del armario

La relación de Ludwig con la ropa parte de una idea que puede parecer sencilla, pero que cambia la conversación: antes de preguntarse qué ponerse, hay que saber cómo se siente uno.

“Para mí, ambas cosas van de la mano. Si no me siento bien conmigo mismo, no hay cantidad de ropa, relojes o elecciones de estilo audaces que puedan cambiar eso”, asegura.

La ropa, en su caso, funciona como complemento, no como sustituto. “Si me siento bien por dentro, creo que lo que uso puede complementar eso”, continúa. Y ahí aparece una de sus ideas centrales sobre el estilo: “Lo más importante que pienso sobre el estilo, paradójicamente, no tiene nada que ver con el estilo en sí. Tiene que ver con hacer las cosas que te hacen sentir orgulloso de ser tú mismo, y entonces tu estilo puede complementar esa versión de ti”.

Cuando se habla de vestir bien, Ludwig piensa en una estética concreta: “casual elegante y clásica”. Una descripción que también explica su relación previa con Perry Ellis. Antes de convertirse en embajador, ya conocía la marca y encontraba en ella una propuesta cercana a su manera de vestir.

“En realidad, simplemente es elegante pero clásico, y así se ha mantenido hasta el día de hoy. Se ha convertido en una de mis prendas favoritas a lo largo de los años”, cuenta.

Dentro de la colección del 50 aniversario hay una pieza que particularmente encaja con esa idea. Se trata de un suéter de punto beige y ligero que combinó con pantalones del mismo tono.

“Me pareció una prenda que podría usar en cualquier ocasión. Para un evento o simplemente para salir de forma informal, y me encantó”, dice.

No encasillarse

La trayectoria de Alexander Ludwig difícilmente cabe en una sola etiqueta. El actor canadiense ha trabajado frente a las cámaras, pero también detrás de ellas como director y ha desarrollado una faceta musical. A eso se suma su vida familiar.

Esa variedad es justamente lo que parece interesarle: no tener que elegir una sola identidad. Después de interpretar tantos personajes y explorar diferentes disciplinas, Ludwig define la autenticidad desde un lugar alejado de la imagen pública.

“Creo firmemente que la verdadera autenticidad consiste en vivir la vida con un propósito que te llene de alegría. Hacer cosas que se sientan como un juego. No conformarse con la idea que los demás tienen de éxito. Tu autenticidad la defines tú”, afirma.

Para él, además, existe una responsabilidad en que sus hijos puedan reconocer esa filosofía en su propia vida. “Siempre me esfuerzo por hacer y alcanzar cosas que me llenen de alegría e inspiren a quienes me rodean a hacer lo mismo. Cuando les digo a mis hijos que pueden lograr cualquier cosa, es mejor que vean a un padre que también vivió según esa filosofía”.

Quizá por eso, cuando le preguntamos qué consejo sobre estilo le habría gustado recibir cuando tenía 20 años, la respuesta no tiene demasiado que ver con moda.

“Ponte lo que te haga feliz. Creo que eso es lo más importante: no intentes encasillarte, porque eso puede resultarte agobiante. Sé tú mismo”.

El éxito después de la carrera

Hay otra palabra que Ludwig parece haber aprendido a mirar de manera diferente con el paso del tiempo: éxito. Después de construir una carrera como actor y ampliar sus intereses hacia la dirección y la música, podría resultar sencillo medirlo en proyectos, personajes o reconocimientos. Él, sin embargo, propone otra escala.

“Es mucho más que lo superficial. En cierto modo, es mucho más simple. El éxito es vivir una vida que te llene de alegría. Y a menudo, son las pequeñas cosas las que marcan la diferencia”, explica.

Después hace una precisión todavía más personal: “Mi éxito no se define por mi carrera, sino por cómo viví, por la persona en la que me convertí: padre, esposo, hijo y amigo”.

Es una respuesta que también ayuda a entender qué espera de los próximos años. Ludwig quiere seguir contando historias, desarrollar proyectos y continuar creciendo profesionalmente, pero ya no parece interesado en controlar cada detalle del camino.

“Creo que mi mayor logro sería dejar de preocuparme por cómo o cuándo quiero que sucedan las cosas. Estar presente y disfrutar del camino”, dice.

Hay mucho que todavía quiere hacer. Le interesa desarrollar historias y contar “tantas historias maravillosas” como pueda. Pero cuando habla de lo que realmente quiere conservar en el futuro, la prioridad está en otro lugar: “Más que nada, quiero ser el mejor padre y esposo que pueda ser. Darle a mi familia una vida hermosa”.

El actor antes que todo

En medio de una carrera que ya incluye actuación, música y dirección, todavía hay una respuesta sencilla cuando Ludwig tiene que elegir una sola de esas facetas.

“La actuación siempre será mi primer amor, así que me quedo con eso”. Es una elección que parece coherente con la manera en que entiende el resto de su carrera: no como una sucesión de identidades que deben sustituirse unas a otras, sino como distintas partes de una misma vida.

Y quizá ahí está la conexión más clara con Perry Ellis. La colección del 50 aniversario parte de una idea de “Casual Elegance” que busca acompañar al hombre en distintos momentos, desde los más relajados hasta aquellos que requieren una apariencia más cuidada. Ludwig, por su parte, habla de algo parecido desde un terreno personal: poder cambiar de escenario, de ropa o de actividad sin tener que dejar de ser uno mismo. En su caso, la versatilidad no parece significar tener muchas versiones. Significa poder vivirlas todas.