
Para otoño-invierno 2026/27, Valentino propone un ejercicio interesante: tomar la sastrería clásica que siempre ha definido a la casa y ponerla a dialogar con siluetas más libres. El resultado es Interferenze, una colección donde trajes impecables, vestidos fluidos, capas teatrales y texturas ricas construyen un guardarropa que se mueve entre disciplina y expresión.
La propuesta parte de una pregunta sencilla: ¿qué ocurre cuando la estructura más rigurosa se encuentra con la libertad de movimiento? El resultado es un guardarropa que combina piezas muy bien construidas con otras mucho más expresivas y ligeras.
La sastrería como punto de partida
Una de las bases de la colección presentada en el majestuoso Palazzo Barberini en Roma es la sastrería de líneas limpias, que aparece tanto en looks masculinos como femeninos.



Hay trajes con hombros bien definidos, abrigos amplios y conjuntos que recuerdan a la elegancia tradicional de la casa. Son piezas que, a primera vista, parecen muy clásicas, pero que en realidad funcionan como el punto de partida para experimentar con proporciones y capas.
La paleta de colores refuerza esa sensación de sobriedad inicial: marrones, camel, verdes profundos y grises dominan muchos de los looks, creando un fondo muy elegante y fácil de combinar.
Cuando aparece el movimiento
Pero la colección no se queda solo en lo estructurado. A esa base de sastrería se suman vestidos fluidos, drapeados y tejidos ligeros que introducen movimiento y contrastan con las líneas más rígidas. También aparecen siluetas con volúmenes más marcados: faldas escultóricas, capas envolventes y piezas que aportan cierto aire teatral, algo muy presente en el universo creativo de Valentino.
Es justamente en ese diálogo entre control y libertad donde la colección encuentra su personalidad.
Texturas que cambian la narrativa
Los materiales juegan un papel importante en esta propuesta. Hay abrigos con texturas ricas, prendas con acabados brillantes, transparencias delicadas y tejidos bordados que conviven con piezas más minimalistas. En algunos looks aparecen cuellos de piel, vestidos metálicos y estampados gráficos o florales que rompen con la sobriedad inicial.



La idea parece ser clara: cada prenda aporta una capa distinta a la historia visual de la colección.
Colores sobrios… con momentos vibrantes
Aunque predominan los tonos neutros, la colección introduce destellos de color que cambian por completo la energía de algunos looks.
Rojos intensos, verdes luminosos y naranjas profundos aparecen estratégicamente para crear contraste. Estos acentos cromáticos se acompañan de accesorios llamativos: gafas oscuras de gran tamaño, cinturones que marcan la silueta y joyería que enfatiza el carácter de cada conjunto.


Un equilibrio entre disciplina y expresión
Al final, Interferenze funciona como una exploración de la moda entendida como equilibrio. Por un lado está la disciplina de la sastrería, la precisión de los cortes y la elegancia clásica que siempre ha definido a Valentino. Por el otro, la libertad de las telas que se mueven, los volúmenes que cambian la silueta y los colores que irrumpen inesperadamente.
El resultado es una colección que no busca elegir entre una cosa u otra, sino mostrar cómo ambas pueden coexistir dentro de un mismo guardarropa. Y en esa tensión —entre control y expresión— es donde la propuesta encuentra su narrativa.