
Durante los últimos años, la inteligencia artificial ha llegado a los teléfonos móviles, ordenadores e incluso relojes inteligentes. Ahora, Samsung quiere dar un paso más y convertir las gafas en el siguiente punto de acceso a esa tecnología.
Las nuevas Samsung Galaxy Smart Glasses marcan la entrada de la compañía en un segmento que cada vez despierta mayor interés: el de los dispositivos inteligentes que acompañan al usuario sin obligarlo a mirar constantemente una pantalla.
Más que sustituir al smartphone, la propuesta busca complementarlo. La idea es que la información aparezca cuando realmente hace falta, mientras el usuario sigue caminando, trabajando, viajando o manteniendo una conversación, sin tener que sacar el teléfono del bolsillo.
Un diseño para todo el día
Uno de los aspectos que Samsung quiso destacar es que estas gafas no pretenden parecer un gadget tecnológico, sino unas gafas convencionales que puedan formar parte del estilo personal de quien las lleva.
Para conseguirlo, la firma trabajó junto a Gentle Monster y Warby Parker, dos marcas reconocidas por su experiencia en diseño de monturas. El resultado son dos propuestas estéticas diferentes, con varias opciones de colores y lentes, que buscan adaptarse tanto a distintos gustos como a diferentes momentos del día.

Además de su perfil delgado, las gafas incorporan una montura ligera y una autonomía de hasta nueve horas por carga. Su estuche permite realizar hasta siete recargas adicionales antes de necesitar conectarse a la corriente.
Una IA que entiende el contexto
La principal novedad del dispositivo no está tanto en el hardware como en la forma en que utiliza la inteligencia artificial. Gracias a la integración de Gemini, desarrollada por Google para la plataforma Android XR, las gafas ofrecen asistencia sin necesidad de utilizar las manos.
Entre sus funciones destacan la posibilidad de resumir mensajes largos, leer información en voz alta, traducir conversaciones en tiempo real o responder preguntas relacionadas con lo que el usuario está viendo en ese momento.

La cámara integrada aporta el contexto visual necesario para que la IA interprete el entorno y pueda ofrecer respuestas más útiles, mientras que el procesador Snapdragon AR1 Gen1 se encarga de ejecutar estas funciones en un formato lo suficientemente compacto para integrarse en unas gafas de uso cotidiano.
Capturar información sin interrumpir la conversación
Otra de las funciones que Samsung incorpora es la capacidad de registrar información visual cuando el usuario lo solicita. Por ejemplo, durante una reunión es posible capturar una pizarra o determinados contenidos para organizarlos posteriormente en Samsung Notes.
Las gafas también pueden ayudar a obtener indicaciones mientras se camina, facilitar la comunicación mediante traducción en directo o compartir exactamente lo que el usuario está viendo durante una videollamada, una función que busca hacer más natural la colaboración a distancia.

Las gafas inteligentes buscan su espacio en el ecosistema Galaxy
Más allá del lanzamiento de un nuevo dispositivo, Samsung plantea estas gafas como una evolución del ecosistema Galaxy. La compañía considera que la inteligencia artificial dejará de depender exclusivamente del teléfono móvil para distribuirse entre distintos dispositivos capaces de comprender el contexto del usuario.
Con este lanzamiento, la empresa apuesta por una experiencia donde la tecnología permanece presente, pero intenta integrarse de forma más discreta en la rutina diaria.
El reto ahora será comprobar si las gafas inteligentes consiguen convertirse en un accesorio cotidiano y no únicamente en una demostración de las posibilidades que abre la inteligencia artificial.