Así fue la primera travesía del yate que lleva el lujo al mar

Imagina subir a un yate donde todo se siente más como un hotel —pero sin dejar de ver el mar en ningún momento—. Así arranca la historia del Four Seasons I, la primera apuesta de la lujosa marca de hospedaje por llevar su exclusivo servicio a altamar.

El primer viaje del Four Seasons I no fue elegido al azar. Zarpó el 20 de marzo de 2026, justo el mismo día en que la marca celebra 65 años desde la apertura de su primer hotel en 1961.

Ese guiño no es menor. Marca el inicio de una nueva etapa en la que la firma extiende su universo más allá de la tierra (y el aire) hacia el mar.

Como dicta la tradición marítima, el yate también tiene padrinos: Isadore Sharp, fundador de la compañía, y su esposa, Rosalie Sharp, acompañan simbólicamente este arranque.

Cómo es el Four Seasons I por dentro

Lo primero que hay que entender es que este barco no está pensado como un crucero masivo. Todo lo contrario.

Con 207 metros de eslora y solo 95 suites, el Four Seasons I apuesta por el espacio y la privacidad. No hay cabinas interiores y cada suite se siente más como un departamento frente al mar: amplias terrazas, ventanales de piso a techo y, en algunos casos, piscinas privadas tipo plunge.

El diseño —a cargo de estudios como Tillberg Design of Sweden y Martin Brudnizki Design Studio— mezcla referencias clásicas del mundo náutico con una estética contemporánea, donde el mar siempre es protagonista.

Entre los espacios más llamativos están suites como la Funnel Suite, ubicada en la proa con vistas panorámicas, o la Loft Suite en la popa, pensada para quienes buscan más amplitud al aire libre.

Comer en altamar

Uno de los puntos clave del proyecto está en la comida. A bordo hay 11 restaurantes y lounges, cada uno con propuestas distintas que van desde cocina mediterránea hasta experiencias omakase.

El concepto más interesante es el de chef residente: cocineros de distintos hoteles Four Seasons —muchos con estrella Michelin— suben al yate por temporadas para diseñar menús especiales. Entre ellos figuran nombres como Christian Le Squer y Guillaume Galliot, lo que convierte cada travesía en algo distinto también desde la mesa.

Bienestar con vista al mar

El ritmo a bordo no gira solo en torno a explorar destinos, también hay espacio para bajar revoluciones.

El spa L’Oceana funciona como eje de bienestar con tratamientos que van desde hammam y circuitos termales hasta crioterapia e hidroterapia. A esto se suman actividades como yoga al amanecer, meditación en cubierta y programas personalizados según cada huésped.

Todo está pensado para que el viaje no solo sea descanso, sino también una pausa más consciente.

Una marina que cambia la experiencia

Uno de los detalles más interesantes del yate es su marina transversal, que se abre directamente al mar.

En ciertos momentos del itinerario, el barco se detiene en aguas tranquilas y este espacio se convierte en un punto de acceso para nadar, practicar deportes acuáticos o simplemente pasar el día cerca del agua, sin prisas.

Rutas del Four Seasons I

Durante su temporada inaugural, el Four Seasons I recorrerá algunos de los destinos más deseados del Mediterráneo, combinando puertos conocidos con otros menos transitados.

Entre ellos aparecen lugares como Saint-Tropez, Bodrum o Hydra, además de rutas por las islas griegas y la costa croata.

En total, el yate realizará 32 viajes en 52 salidas durante su primer año, visitando más de 130 destinos. Y cuando cambie la temporada, el itinerario se moverá hacia el Caribe y las Bahamas.

Una nueva etapa para viajar en el mar

Lo que propone Four Seasons I no es solo un nuevo barco, sino una forma distinta de entender los viajes en alta mar: menos multitud, más personalización; menos itinerarios rígidos, más experiencias a medida.

Es, en pocas palabras, la traducción del lujo contemporáneo —ese que prioriza el espacio, el tiempo y la experiencia— llevada al océano.