
Algunos viajes no requieren abandonar la Tierra para acercarnos al Universo. Space Center Houston, el centro oficial de visitantes del Johnson Space Center de la NASA, lo demostró con una velada que reunió innovación, gastronomía y las historias que guarda la exploración espacial.
A través de Hola Houston, y en colaboración con Food & Wine en Español, InStyle México, Robb Report en Español y Travel + Leisure en Español, fuimos parte de una experiencia que nos llevó más allá de lo culinario. Su propósito era acercarnos a Houston desde una de sus facetas más representativas: su estrecha relación con la exploración espacial y el papel que continúa desempeñando en el desarrollo de esta industria.
La conversación adquirió una dimensión especial con la presencia de William T. Harris, presidente y CEO de Space Center Houston, y la doctora Megan McArthur, oceanógrafa, ingeniera y astronauta retirada de la NASA. Dos trayectorias distintas que convergen en una misma historia: la de una ciudad cuya identidad está profundamente ligada a la curiosidad científica y a la posibilidad de llevar los límites humanos un poco más lejos.

Desde 2016, Harris ha encabezado Space Center Houston, consolidándolo como un destino de referencia para quienes desean conocer el pasado, el presente y el futuro de la exploración espacial. Su experiencia de más de cuatro décadas, particularmente en museos, educación, participación comunitaria y desarrollo turístico, le ha permitido impulsar un espacio que trasciende la idea tradicional de un museo. Se trata de un lugar donde la historia espacial se convierte en una experiencia cercana, capaz de despertar nuevas preguntas y vocaciones.
Por su parte, escuchar a Megan McArthur permitió dimensionar esa historia desde una perspectiva mucho más personal y cercana. Durante sus 25 años vinculada a la NASA, participó en dos misiones espaciales que sumaron 213 días fuera de la Tierra. Entre los episodios más relevantes de su trayectoria se encuentra su participación en la última misión del transbordador espacial dedicada al mantenimiento del telescopio Hubble, así como una estancia de aproximadamente 200 días a bordo de la Estación Espacial Internacional.

Más allá de las cifras y los hitos profesionales, nos resultó particularmente interesante conocer la dimensión humana de una carrera que exige preparación, disciplina y una capacidad extraordinaria para trabajar en entornos donde cada decisión importa. Sus experiencias permitieron acercarnos a los desafíos que implica la exploración espacial y comprender que detrás de cada avance tecnológico existe una suma de talento, colaboración y perseverancia.
La conversación también puso en perspectiva la relación de Houston con esta industria. La ciudad no solo ha sido escenario de algunos de los capítulos más importantes de la historia espacial estadounidense; también representa un punto de encuentro entre investigación, tecnología, educación y divulgación. Una conexión que forma parte de su identidad y que hoy continúa proyectándose hacia las nuevas generaciones.

Una experiencia gastronómica con sello de autor
Y sí, la exploración espacial nos recuerda que siempre hay algo más allá de lo conocido, sin embargo, también la gastronomía tiene una manera única que nos invita a descubrir nuevos territorios a través de todos nuestros sentidos, es por eso que la noche encontró su contrapunto en la cocina del chef Emmanuel Chávez, al frente de Tatemó, restaurante reconocido por su trabajo alrededor del maíz y la reinterpretación de la tradición culinaria mexicana. Su propuesta aportó una dimensión distinta al encuentro: una manera de acercarse a la cultura del país desde sus ingredientes, técnicas y memoria gastronómica.

La cocina de Chávez parte de uno de los elementos más esenciales de nuestra identidad alimentaria: el maíz; un alimento que con toda su historia y diversidad, adquiere un papel central en una propuesta que reivindica el valor de los procesos, el origen de los ingredientes y el conocimiento que existe detrás de cada preparación.
En ese contexto, su participación resultó especialmente significativa, ya que, así como la exploración espacial exige observar, investigar y experimentar para encontrar nuevas posibilidades, la cocina de autor también encuentra en la investigación y la creatividad una forma de evolucionar sin perder de vista sus raíces.

Entre conversaciones, gastronomía e historias que invitan a mirar más allá de lo cotidiano, la experiencia de Hola Houston dejó una idea clara: existen distintas maneras de explorar el mundo. Algunas comienzan con una pregunta científica y otras con un ingrediente que forma parte de nuestra memoria colectiva. Esa noche, ambas encontraron un punto de encuentro alrededor de una misma mesa.