
Hay lugares donde el Mediterráneo se contempla. Y otros donde se vive.
En primera línea de mar, en la bahía de S’Agaró, The Pink Elephant Hotel invita a descubrir una forma de viajar pausada, íntima y profundamente inspirada por el arte. Impulsado por la Baronesa Thyssen, este hotel boutique solo para adultos ha sido concebido como un espacio donde cada detalle —desde la arquitectura hasta la cuidada selección de obras de arte que visten sus interiores— dialoga con el paisaje que lo rodea.

Su icónica fachada rosa da paso a interiores completamente blancos, jardines tropicales y estancias abiertas a la luz que difuminan la frontera entre el interior y el mar. Más que un hotel, The Pink Elephant se siente como una elegante casa mediterránea donde el diseño, la contemplación y el silencio marcan el ritmo de cada jornada.
Con tan solo nueve habitaciones exclusivas, una amplia terraza sobre el mar, piscina exterior, camas balinesas, piscina interior climatizada, sala de cine privada y un íntimo spa con sauna y baño turco, el hotel propone una estancia concebida para desconectar del tiempo y dejarse llevar por el paisaje.
Gastronomía mediterránea más allá del alojamiento
Su restaurante abre también sus puertas a quienes desean disfrutar de una cocina mediterránea en uno de los rincones más privilegiados de S’Agaró. Una carta que pone el foco en el producto, la estacionalidad y el placer de compartir, siempre con el mar como telón de fondo.

La experiencia comienza con pequeños platos para abrir el apetito, como los matrimonios de anchoa, boquerón y piparra, las anchoas de l’Escala con aceite de oliva o el taco de gamba roja marinada con lima, cremoso de aguacate y mayonesa de wasabi, uno de los bocados más representativos de la casa.
La cocina continúa con elaboraciones donde el producto mediterráneo marca el ritmo: la zamburiña gratinada sobre crema de calabaza y langostino, la berenjena frita con miel de caña y ralladura de naranja, el arroz del chef con sepia, gamba y tartar de gamba, el clásico arroz del señoret o la fideuá marinera, pensados para disfrutar sin prisa desde la terraza.

La carta se completa con clásicos como los mejillones al vapor con limón fresco, las gambas salteadas con ajo y perejil o los calamares a la andaluza con mayonesa de lima. Como broche final, la torrija caramelizada con helado de vainilla o la piña fresca con esencia de menta y cristales de Halls aportan el contrapunto dulce a una cocina que encuentra en la sencillez y el producto su mejor expresión.
En The Pink Elephant, el arte no se limita a las paredes, ni el lujo se mide por el número de habitaciones: se encuentra en el privilegio de despertar frente al mar, disfrutar de una larga sobremesa en la terraza y dejar que el tiempo transcurra sin prisa.