
Nueva York se convertirá en uno de los epicentros del Mundial 2026. Pero mientras miles de aficionados buscarán la mejor vista de la final del evento deportivo más importante del año, un reducido grupo de viajeros tendrá acceso a una experiencia diseñada para llevar el concepto de hospitalidad de lujo a otro nivel.
Ubicado en el Upper East Side de Manhattan, The Mark Hotel, integrante de la exclusiva colección de hoteles de lujo de Preferred Hotels & Resorts, presentó The Mark World Cup Extravaganza, una experiencia valorada en un millón de dólares que combina alojamiento, gastronomía, transporte privado y acceso privilegiado a la final de la Copa Mundial. La propuesta está pensada para seis huéspedes y se desarrollará durante cuatro noches, del 16 al 21 de julio, coincidiendo con el desenlace del torneo.

Dormir en el penthouse de hotel más grande de Estados Unidos
El centro de la experiencia será el célebre Penthouse de The Mark, una residencia que ocupa por completo los dos pisos superiores del hotel y que es reconocida como el penthouse de hotel más grande de Estados Unidos. Más que una suite, el espacio funciona como una residencia privada suspendida sobre Manhattan, con vistas privilegiadas hacia Central Park y el skyline de la ciudad.
Durante el torneo, el penthouse se convertirá en una sede privada para seguir todos los encuentros gracias a pantallas de gran formato instaladas en distintas áreas del inmueble. El objetivo es recrear el ambiente de un club privado donde el fútbol convive con la máxima comodidad. La estancia también contempla dos habitaciones adicionales destinadas a asistentes o personal de apoyo, además de un mayordomo disponible las 24 horas y un terapeuta de masajes de guardia durante toda la experiencia.

Gastronomía y coctelería con vista a Manhattan
Al caer la noche, la terraza del penthouse se transforma en uno de los escenarios más exclusivos de la ciudad; con vistas abiertas hacia Central Park y los rascacielos de Manhattan, los huéspedes podrán disfrutar de servicio de coctelería, martinis preparados al momento y caviar de Caviar Kaspia at The Mark, uno de los nombres más reconocidos dentro de la gastronomía de lujo internacional.

Navegar por Nueva York en velero
La experiencia también incluye una travesía privada a bordo del histórico velero Herreshoff de 70 pies propiedad de The Mark, considerado uno de los últimos ejemplares de su tipo que siguen navegando. La ruta parte desde Chelsea Piers y recorre el puerto de Nueva York, ofreciendo vistas privilegiadas de la Statue of Liberty y del perfil urbano de Manhattan.
Durante el recorrido, los huéspedes podrán disfrutar de menús exclusivos creados por el chef Jean-Georges Vongerichten o por Caviar Kaspia at The Mark, acompañados por champagne ilimitado.

Llegar a la final del Mundial en helicóptero
Uno de los elementos más llamativos de la propuesta es el traslado hacia la final, pues los invitados viajarán en helicópteros privados de ida y vuelta, sobrevolando Manhattan para evitar el tráfico y acceder al partido de forma completamente exclusiva.
Durante toda la estancia también tendrán a disposición un vehículo de lujo con chofer privado para desplazarse por la ciudad, ya sea para visitar museos, recorrer Madison Avenue o disfrutar de la escena gastronómica neoyorquina.
El exclusivo acceso a la final de la Copa Mundial
La experiencia incluye boletos premium ubicados junto a la línea de medio campo y al borde del terreno de juego, además de acceso a áreas exclusivas de hospitalidad, entradas dedicadas y una serie de amenidades diseñadas para convertir el partido en una experiencia irrepetible. Tras el silbatazo final, los huéspedes regresarán a The Mark para cerrar un fin de semana donde el deporte y el lujo se encuentran en uno de los destinos más emblemáticos del mundo.

Con esta propuesta, The Mark apuesta por una tendencia cada vez más visible dentro del turismo de alto nivel: transformar los grandes eventos internacionales en experiencias integrales donde el acceso exclusivo, la privacidad y la personalización son tan importantes como el propio espectáculo.