Los 10 destinos que definirán el turismo de lujo este año, según American Express

Hay algo que cambió en la forma de viajar en los últimos años, sobre todo, después de pandemia: ahora ya no se trata solo de ir lejos, sino de ir mejor y con intención. El más reciente estudio de American Express Travel, que presenta su lista anual de Trending Destinations 2026, confirma justo eso: el viajero de alto perfil quiere conexión cultural, experiencias curadas y hoteles que hablen el idioma del destino.

La lista —basada en reservaciones realizadas por Tarjetahabientes American Express a nivel global durante 2025 y en la lectura estratégica de su red mundial de asesores— reúne diez lugares que combinan clásicos reinventados con escenarios menos explorados. Pero más allá de los nombres, lo verdaderamente revelador está en los datos.

El viajero de lujo quiere autenticidad

El 89% de los encuestados asegura sentirse más entusiasmado cuando se hospeda en un hotel o destino que nunca ha visitado. La curiosidad es hoy un motor de decisión.

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“Lo más importante es que la lista sea relevante para aquello que nuestros clientes están buscando y que viajen con intención”, nos cuenta Lupita Cuesta, Senior Vice President, Global Travel & Lifestyle Servicing de American Express. “Después de la pandemia, quieren entender la cultura, los valores del país, el contexto del lugar al que están yendo”.

Esa intención se traduce en cifras contundentes:

  • 87% desea hospedarse en hoteles con elementos inspirados en el destino.
  • 79% considera fundamental contar con itinerarios o alojamientos únicos.
  • 80% prefiere propiedades consideradas “joyas ocultas”.

El lujo, hoy, no es ostentación. Es pertenencia.

La lista de American Express Travel para 2026 incluye:

Himalayas de la India

Killarney, Irlanda

Las Vegas, Nevada (EE. UU.)

Marrakech, Marruecos

Marbella, España

Islas Okinawa, Japón

Ciudad de Panamá, Panamá

Península de Papagayo, Costa Rica

Montañas de San Juan, Colorado (EE. UU.)

St. Julian’s, Malta

Lo interesante es la diversidad: naturaleza extrema, destinos urbanos, enclaves mediterráneos y escenarios tropicales. Cada uno responde a una motivación distinta, pero todos conectan con esa búsqueda de autenticidad.

Cultura, gastronomía y deporte: el nuevo triángulo del lujo

Si hay tres conceptos que se repiten en todas las generaciones, son claros: cultura, gastronomía y experiencias deportivas o de bienestar.

El 72% de los participantes coloca la comida y el ambiente social entre sus principales consideraciones al viajar. Ya no se trata solo de reservar en el restaurante con estrellas, sino de encontrar ese lugar —quizá pequeño, quizá inesperado— que explique el destino desde la mesa.

“Hay una combinación entre el gran restaurante y aquellos espacios boutique que crean un menú único dependiendo del motivo del viaje”, explica Lupita. “La gastronomía está totalmente ligada al contexto cultural”.

El deporte y el bienestar también pesan: hiking en Costa Rica, maratones internacionales, experiencias vinculadas a la Fórmula 1 o incluso manejar un Ferrari en Las Vegas. El viaje se convierte en una extensión del estilo de vida. De hecho, el 72% de los encuestados afirma que busca prolongar su estilo de vida durante sus vacaciones

De las grandes capitales a las joyas ocultas

Uno de los hallazgos más claros del estudio es la preferencia por propiedades fuera del radar masivo. El 80% opta por hoteles considerados “hidden gems”.

Eso explica la presencia de lugares como Killarney, en Irlanda, o las montañas de San Juan, en Colorado: destinos que combinan naturaleza, privacidad y experiencias inmersivas.

“Los clientes quieren algo único, algo que no esté abierto al público en general”, nos dice Cuesta. “Puede ser desde entender cómo entrenan a los perros pastores en Irlanda hasta acceder a experiencias muy específicas que requieren una curaduría especial”.

La conversación ya no gira únicamente en torno a las grandes capitales con infraestructura consolidada. Costa Rica, por ejemplo, se consolida como uno de los destinos que más entusiasmo despiertan por su combinación de sostenibilidad, naturaleza y lujo discreto.

Familias, nuevas generaciones y personalización total

Otro punto clave del estudio: Millennials y Generación Z valoran especialmente los espacios y servicios pensados para familias. El viaje multigeneracional crece y se complejiza. Ya no se diseña solo para los adultos.

“Ese es el poder de ser globales y conocer profundamente a nuestros clientes”, explica la entrevistada. “No le proponemos lo mismo a alguien que celebra sus 50 años que a quien viaja en luna de miel o con niños pequeños. La personalización es fundamental”.

Hoy, además de considerar edades y preferencias gastronómicas, entran en juego mascotas, necesidades médicas específicas y estilos de viaje completamente distintos dentro de una misma familia. La experiencia debe anticiparse a cada escenario.

Más de 3,100 hoteles curados en 114 países

Para responder a esta sofisticación creciente, American Express Travel incorporó más de 400 nuevas propiedades a sus programas Fine Hotels + Resorts® y The Hotel Collection, superando las 3,100 en 114 países.

La lógica detrás de esta expansión no es cantidad, sino curaduría. “Nuestros equipos visitan destinos, conocen las propiedades, entienden el servicio que ofrecen. Queremos asegurarnos de que cumplan con estándares altos, pero también que tengan ese plus local que nuestros clientes buscan”, afirma Cuesta.

En un entorno saturado de información y expectativas infladas por redes sociales, el respaldo y el servicio 24/7 se convierten en parte esencial del lujo contemporáneo.

Viajar con respaldo, viajar con intención

Quizá la conclusión más clara de los Trending Destinations 2026 es que el mercado premium ya no persigue únicamente el destino; persigue la experiencia completa, de principio a fin.

“Nos encargamos de la experiencia desde que llegas al aeropuerto hasta que regresas a casa”, resume Cuesta. “Ese respaldo es parte de lo que distingue a American Express”.

En 2026, el lujo no será solo dónde vas, sino cómo lo vives. Y según este estudio, lo que define al viajero contemporáneo es su deseo de pertenecer, entender y extender su estilo de vida más allá de su lugar de residencia.

Los Himalayas o Marbella. Okinawa o Panamá. No importa el punto en el mapa. Lo que importa es que el viaje tenga sentido.