
Aterrizar en un destino paradisíaco suele brindar una recarga energética sin importar las horas de vuelo que se lleven a cuestas. Tal sensación se hace presente en Aruba, una isla sudamericana anclada al Caribe holandés que parece ubicarse en las coordenadas correctas (al sur del “cinturón” de huracanes en el Atlántico) para garantizar un clima placentero, cercano a los 30 grados centígrados la mayor parte del año.
Una de las primeras conversaciones típicas con los habitantes de la isla suele concluir con la afirmación de que en Aruba los huracanes están “vetados”, pues desvían su trayectoria a medida que se acercan al destino. Esta conversación puede transcurrir con solvencia en múltiples idiomas, pues los arubeños son políglotas y la mayoría habla cuatro idiomas: papiamento (lengua local, de mayor uso), neerlandés (idioma oficial, pues Aruba forma parte del Reino de los Países Bajos, con estatus de país constituyente), español e inglés.
Al norte de la isla, apenas a 11 kilómetros del Queen Beatrix International Airport, se encuentra The Ritz-Carlton Aruba, un hotel en la zona de Palm Beach que cuenta con 320 habitaciones y 55 suites, cada una con balcón privado y vistas al Caribe neerlandés. La propiedad forma parte de la división de lujo de Marriott International y cuenta con cinco restaurantes y un spa de 1,400 metros cuadrados de extensión (con 13 cabinas de tratamientos, áreas de vapor, sauna y gimnasio, además de un salón de belleza tradicional).

La propiedad también brinda acceso a The Ritz Carlton Club Experience, un ala de hospitalidad con servicios de concierge y lounge privado alojado en el piso siete, de atmósfera climatizada y con acceso a una terraza abierta que mira al mar para entregar, quizás, la mejor vista al horizonte caribeño que tiene el hotel.
Al nivel del mar, cerca de Madero Pool & Beach Gril, unas cabañas con vista a la primera línea de playa ofrecen un confort adicional a los bañistas, quienes también pueden optar por hacer un alto en un pop-up bar que abre de 11 a 18 horas todos los días para arribar a su cabaña privada con un cóctel en mano.

Al hospedarse en The Ritz-Carlton Aruba el atardecer conduce a elegir entre los restaurantes de casa la opción más afín al momento. El primero de la lista, Casa Nonna New York, es un espacio a media luz que rinde homenaje a los clásicos de la cocina italiana. El servicio es sobresaliente (una constante en todas las áreas del hotel), y los meseros y capitanes se especializan en “leer” las preferencias del comensal tras una charla de bienvenida. La recomendación de casa incluye un platillo singular: ravioles de langosta con mascarpone y salsa rosa de sambuca.
La atmósfera del BLT Steak, en tanto, entrega una postal entrañable a primera vista: el ambiente de bistró en cuya alacena abundan carnes y mariscos por igual. El abanico de cortes disponibles compite con la frescura de los frutos de mar, que incluyen más allá de ostras y langosta.

En Sushi Noori, a un costado del lobby, las preparaciones reinventan el sushi para ofrecer algunos platos golosos, otros ligeros y algunos más rebosantes de creatividad (cócteles libre de alcohol incluidos). La atmósfera elegante y relajada del espacio invita a caminar por la puerta que conduce a una terraza baja para disfrutar del espectáculo que brinda el atardecer y despedir un gran día.
The Casino at The Ritz-Carlton, Aruba, aporta una nota divertida a cualquier estancia en el destino.