Angelus revive el espíritu de las carreras con el Chronographe Tachymètre
Chronographe Tachymètre

Hay relojes que encuentran su inspiración en la velocidad y el sonido de un motor. El Chronographe Tachymètre de Angelus pertenece a esta categoría. Su diseño recupera la estética de los cronógrafos que la Maison desarrolló entre las décadas de 1930 y 1950, con una silueta compacta, escalas de medición y combinaciones de color que remiten al mundo automotriz.

Fundada en 1891 en Le Locle, Suiza, Angelus construyó parte de su identidad en torno a complicaciones como las alarmas, las repeticiones y los cronógrafos. Esa herencia vuelve a cobrar protagonismo con este modelo, reconocido como mejor cronógrafo en el Grand Prix d’Horlogerie de Genève 2025, que combina referencias históricas con una construcción adaptada a las proporciones de la relojería contemporánea.

Una silueta clásica, tres interpretaciones

Con una caja de 37 milímetros de diámetro y apenas 9.25 milímetros de grosor, el Chronographe Tachymètre es el modelo más fino y compacto de las colecciones contemporáneas de Angelus. Sus dimensiones recuperan las proporciones de los cronógrafos vintage, mientras que la forma de la carrura aporta un carácter propio.

Una curva recorre la caja de asa a asa y da paso a unas asas de construcción particular: descienden desde la parte superior y parecen retorcerse hacia los costados. Este juego de líneas aporta dinamismo a la pieza y refuerza su vínculo con el lenguaje estético de La Fabrique, la colección a la que pertenece.

La esfera arenada y las subesferas azuladas de segundos y 30 minutos mantienen una apariencia sobria, en la que los contrastes hacen el trabajo principal. Los índices y números arábigos aplicados aparecen en negro en las versiones de acero y en dorado en el modelo de oro amarillo.

La colección se presenta en tres combinaciones cromáticas. La primera reúne una caja de oro amarillo 3N con una esfera dorada y detalles en verde inglés. Las otras dos apuestan por el acero: una combina una esfera rosa coral con acentos gris acero, mientras que la otra juega con una parte central gris perla y detalles en azul petróleo.

Tres propuestas distintas que comparten una misma intención: recuperar la personalidad de los cronógrafos clásicos sin renunciar a una identidad visual reconocible.

El taquímetro como copiloto

El bisel no es solo un elemento estético. Su escala taquimétrica permite calcular la velocidad media a partir del tiempo que se tarda en recorrer una distancia determinada, una función especialmente vinculada con la conducción.

La operación es sencilla: el cronógrafo se activa al pasar por el punto de referencia y se detiene una vez recorrido un kilómetro o una milla. En ese momento, la aguja central indica la velocidad en kilómetros o millas por hora sobre la escala del bisel, mientras que el contador situado a las tres registra los minutos transcurridos.

En este modelo, la escala está calibrada sobre una base de 1,000, como indica el bisel, y comienza en los 500 km/h. Un detalle que sugiere que sus posibilidades de medición van más allá de la conducción convencional y que conecta con el imaginario de la velocidad en su sentido más amplio.

Un movimiento fiel a la tradición

En el interior trabaja el calibre A5000, uno de los movimientos que definen el universo de Angelus. Su arquitectura conserva los códigos de la relojería mecánica clásica, con puentes y platina dorados que contrastan con el mecanismo del cronógrafo, rodiado.

Con un grosor de apenas 4.20 milímetros, el calibre se adapta a las dimensiones contenidas de la caja. Su frecuencia de 3 Hz y su sistema de cronógrafo con rueda de pilares y embrague horizontal siguen una tradición técnica asociada con la Maison.

A lo largo de los años, el A5000 ha evolucionado sin perder su arquitectura original. Los acabados, entre ellos el biselado y el satinado recto, revelan una atención al detalle que se extiende más allá de la esfera y la caja. También destaca la suavidad de accionamiento del cronógrafo, un aspecto esencial en un reloj cuya identidad gira alrededor de medir el tiempo con precisión.

Con el Chronographe Tachymètre, Angelus recupera una parte importante de su historia sin convertirla en un simple ejercicio de nostalgia. El tamaño, las proporciones y las combinaciones cromáticas evocan otra época, mientras que el calibre A5000 mantiene vivo un lenguaje mecánico que sigue teniendo sentido en el presente. Tres versiones, una misma herencia y una complicación que nació para medir la velocidad, pero que hoy también habla del atractivo perdurable de la relojería clásica.