Big Bang: un ícono de la relojería que no deja de reinventarse

Si hay una colección que define a Hublot es Big Bang. Desde su lanzamiento, ha sido ese punto de encuentro entre relojería tradicional e innovación con materiales poco convencionales. Ahora, con la nueva generación “Reloaded”, la marca vuelve a hacer lo suyo: tomar algo que ya funcionaba y llevarlo a un nivel más visible, más técnico y, sobre todo, más expresivo.

La clave está en el protagonismo del calibre Unico, que ahora se muestra sin reservas. Todo gira en torno a su arquitectura abierta, donde el cronógrafo —con rueda de pilares visible y función flyback— deja de ser algo “interno” para convertirse en parte del diseño. Es como ver el motor de un superdeportivo sin levantar el cofre.

Esta nueva familia presentada en el marco de Watches & Wonders llega en varias versiones —titanio, cerámica en distintos colores y el ya característico Magic Gold—, reforzando esa idea de que el Big Bang no es un solo reloj, sino una plataforma creativa.

El reloj de Kylian Mbappé

El Big Bang Reloaded dedicado a Kylian Mbappé es, en esencia, una extensión de su personalidad. Blanco, dorado y con detalles que remiten directamente a su identidad dentro y fuera de la cancha.

Aquí no se trata solo de estética. El mensaje “Trust Yourself” grabado en el bisel resume el espíritu de la pieza: determinación, ambición y claridad de objetivos. Su número 10 aparece integrado en el diseño, mientras que la esfera esqueletizada deja ver la mecánica en acción, como si el reloj también jugara en primera división.

Limitado a 200 piezas, incluye correas intercambiables que refuerzan ese enfoque contemporáneo: lujo que también se adapta al ritmo del día a día.

Usain Bolt: velocidad encapsulada

Si el reloj de Mbappé habla de confianza, el de Usain Bolt es pura velocidad. Y no solo en concepto.

La pieza incorpora guiños muy personales: el famoso 9.58 —su récord mundial en los 100 metros durante el World Championships in Athletics 2009— aparece escondido en la lectura de la esfera.

La aguja del cronógrafo tiene forma de rayo, y el fondo de la caja guarda un detalle casi simbólico: tierra real de su lugar de entrenamiento en Jamaica.

El resultado es un reloj que no solo mide el tiempo, sino que cuenta una historia. También limitado a 200 piezas, mezcla cerámica negra, carbono y oro amarillo para lograr una estética potente y muy reconocible.

Impact One Million

Más allá del universo deportivo, Hublot también lleva el Big Bang hacia el terreno de la alta joyería con el Impact One Million. Aquí el protagonista es un tourbillon central rodeado por un vórtice de diamantes que parecen girar alrededor del mecanismo.

Son cerca de 500 piedras engastadas en oro blanco, en una composición que busca generar movimiento visual constante. No es un reloj discreto, ni pretende serlo. Es una pieza pensada para quien entiende el lujo como algo que también se ve, se siente y se proyecta.

Spirit of Big Bang Impact

Otra de las grandes apuestas es el Spirit of Big Bang Impact, que introduce algo poco habitual: diamantes engastados directamente en zafiro. Técnicamente, es un reto enorme, considerando la dureza del material.

Disponible en ediciones limitadas, este modelo juega con transparencias, estructuras fragmentadas y un calibre automático visible que incluye fase lunar. Es una pieza que mezcla ingeniería y estética de una forma bastante radical.

Big Bang Joyful

No todo es complejidad técnica. También hay espacio para algo más ligero, más expresivo. El Big Bang Joyful Steel Purple apuesta por un tono amatista vibrante, acompañado de gemas en el bisel y un diseño más compacto.

Con 33 mm y sistema de correas intercambiables, es probablemente la versión más accesible y versátil de esta nueva etapa, pensada para quienes buscan una pieza de lujo con un enfoque más cotidiano.

Lo interesante de estos lanzamientos no es solo lo que cada reloj ofrece por separado, sino lo que dicen en conjunto. La colección Big Bang sigue evolucionando, pero sin perder su esencia: mezclar materiales, abrir la mecánica y conectar con figuras que representan algo más que fama.