
En un momento en el que la relojería busca nuevas formas de sorprender, una de las complicaciones más clásicas vuelve a tomar protagonismo: la sonería. Un nuevo reloj de Chopard celebra tres décadas de desarrollo técnico reuniendo tourbillon, repetición de minutos y un complejo sistema acústico pensado para que el tiempo no solo se mida, sino también se escuche. Todo, con una construcción que deja ver el corazón mecánico de la pieza.
Hablamos de una pieza que combina ingeniería acústica, precisión cronométrica y diseño contemporáneo, pero explicado desde una idea sencilla: hacer que el tiempo también se escuche.
Tres formas de escuchar el tiempo
El L.U.C Grand Strike gira alrededor de una de las complicaciones más complejas de la alta relojería: la gran sonería. Este sistema permite que el reloj marque automáticamente horas y cuartos, como si llevara un pequeño instrumento musical en la muñeca.
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El modelo ofrece tres modos:
- Gran sonería: marca horas y cuartos automáticamente.
- Pequeña sonería: reduce la frecuencia del sonido.
- Modo silencioso: activa la repetición solo cuando el usuario lo desea.
Además, integra repetición de minutos y un tourbillon de 60 segundos, una combinación que eleva el nivel técnico del movimiento sin perder claridad visual.
En palabras de Karl-Friedrich Scheufele, copresidente de la Maison:
“En Chopard siempre ha sido nuestra intención concebir una gran sonería. Si observamos el L.U.C Grand Strike, lo que vemos es el impacto acumulado de 30 años dedicados a la creación y la innovación en el ámbito de la alta relojería”.
La innovación clave: timbres de cristal de zafiro
Uno de los avances más interesantes del reloj está en su sistema acústico. En lugar de utilizar los tradicionales timbres metálicos, el L.U.C Grand Strike emplea timbres de cristal de zafiro integrados en una sola pieza con el cristal frontal.
Esto permite que el sonido se transmita de forma más directa y clara, evitando pérdidas de vibración dentro de la caja.
Para lograrlo, la manufactura colaboró con la institución suiza Haute Ecole du Paysage, d’Ingénierie et d’Architecture, analizando cómo mejorar la resonancia y estabilidad del sistema.
El resultado es lo que la marca denomina The Sound of Eternity, una identidad acústica desarrollada tras más de 11,000 horas de investigación.
686 componentes y diez patentes
El movimiento L.U.C 08.03-L está formado por 686 componentes y reúne diez patentes técnicas, cinco creadas específicamente para este modelo.


Entre los elementos más relevantes destacan:
- Sistema independiente de energía para la sonería
- Mecanismos de seguridad para evitar errores de activación
- Optimización del consumo energético
- Tourbillon certificado como cronómetro
El reloj cuenta además con doble certificación de precisión y calidad por parte del Contrôle Officiel Suisse des Chronomètres y el Punzón de Ginebra.
Un diseño que deja ver la mecánica
El L.U.C Grand Strike apuesta por una estética abierta que permite observar el movimiento completo. La ausencia de esfera tradicional deja protagonismo a los martillos, engranajes y al tourbillon.
Todo se integra dentro de una caja de oro blanco ético de 43 mm, con proporciones pensadas para mantener equilibrio entre presencia y comodidad.
Scheufele explica:
“El diseño nuevo de la caja se ha creado en torno al movimiento, que es el resultado de nuestros largos años de adquisición de los más altos niveles de experiencia en relojería”.
Tres décadas de evolución relojera
Este lanzamiento no aparece de forma aislada. Forma parte de un proceso iniciado hace más de 20 años, cuando la marca comenzó a desarrollar sus primeras sonerías internas y posteriormente presentó modelos como el L.U.C Full Strike, reconocido en el Grand Prix d’Horlogerie de Genève.

Hoy, el L.U.C Grand Strike sintetiza ese recorrido técnico y creativo en una sola pieza.
Más que sumar complicaciones, el objetivo ha sido integrarlas de manera intuitiva para que el usuario interactúe con el reloj sin complejidad técnica visible.
Ingeniería sonora para una nueva etapa
El aniversario número 30 de la manufactura se convierte así en un momento clave para la colección L.U.C. El L.U.C Grand Strike no solo reúne algunas de las complicaciones más exigentes de la relojería contemporánea, también confirma el enfoque de la marca hacia la innovación acústica como parte de su identidad.
En términos simples: no se trata solo de medir el tiempo, sino de convertirlo en experiencia.