De 1956 a 2026: el Bathyscaphe de Blancpain vuelve a sus orígenes

Hay relojes de buceo que nacieron para trabajar bajo el agua y otros que ayudaron a llevar esa estética fuera de ella. El Bathyscaphe pertenece, en buena medida, al segundo grupo. Blancpain lo presentó en 1956, en un momento en el que el submarinismo comenzaba a dejar de ser territorio exclusivo de profesionales y militares para convertirse también en una actividad recreativa.

Setenta años después, la firma suiza regresa a ese origen con una edición especial inspirada directamente en un modelo de 1968.

La celebración no consiste simplemente en recuperar un nombre histórico. Para entender esta nueva pieza hay que remontarse unos años más atrás, hasta 1953, cuando Blancpain presentó el Fifty Fathoms.

Aquel reloj había sido concebido como un instrumento profesional para fuerzas militares, buceadores y especialistas en actividades submarinas. El Bathyscaphe tomó buena parte de esa experiencia técnica, pero la trasladó a un reloj más compacto y pensado para desenvolverse también en la vida cotidiana.

Un reloj de buceo para todos los días

La diferencia se entendía fácilmente al poner ambos relojes uno junto al otro. Mientras el Fifty Fathoms original superaba ligeramente los 41 mm de diámetro y respondía a las necesidades de una herramienta profesional, el primer Bathyscaphe tenía una caja de 35 mm y un perfil más discreto. Conservaba las cualidades de un diver, pero ya no necesitaba parecer exclusivamente un instrumento de trabajo.

Ese planteamiento coincidió con el auge de los llamados skin divers durante las décadas de 1950 y 1960: relojes de buceo de proporciones más contenidas que acompañaron la popularización del submarinismo recreativo.

El Bathyscaphe apareció precisamente dentro de ese contexto, trasladando la experiencia que Blancpain había adquirido con el Fifty Fathoms hacia un formato concebido para un uso más cotidiano.

Incluso su nombre está ligado a la exploración submarina. “Bathyscaphe” hace referencia al vehículo desarrollado por el científico suizo Auguste Piccard durante la década de 1940 para explorar las profundidades oceánicas. Jean-Jacques Fiechter, entonces director general de Blancpain y aficionado al submarinismo, registró la denominación en 1953, tres años antes de la presentación del reloj.

¿Por qué Blancpain regresó a 1968?

Para conmemorar las siete décadas del modelo, Blancpain no ha reproducido exactamente el Bathyscaphe de 1956. La referencia elegida procede de 1968 y sirve como punto de partida para prácticamente toda la estética de esta edición limitada.

La caja de acero conserva los 37.40 mm de diámetro de aquel reloj, una medida especialmente contenida frente a muchos divers contemporáneos. También regresa el bisel de acero que se prolonga hasta formar un aro en la base del cristal tipo glass box. El inserto mantiene las proporciones estrechas del original, aunque el hesalite utilizado en 1968 ha sido sustituido por cerámica con numerales lacados.

La referencia histórica continúa en pequeños detalles: el antiguo logotipo de Blancpain de mediados del siglo XX, las agujas y los índices tipo bastón y el uso de Super-LumiNova en un tono que recuerda la apariencia de los materiales luminiscentes envejecidos.

La esfera, por su parte, es gris meteorito con acabado de rayos de sol, mientras que una correa de piel de becerro color chocolate termina de acercar el reloj a su vocación más civil.

Apariencia de 1968, mecánica de 2026

Es debajo de esa estética histórica donde la reinterpretación se separa con mayor claridad de su antecesor. El reloj utiliza el calibre automático de manufactura Blancpain 1150, compuesto por 210 componentes y equipado con una espiral de silicio. Su autonomía alcanza las 100 horas, aproximadamente cuatro días.

También existe una diferencia visible con respecto al modelo de 1968. Mientras aquel utilizaba un fondo cerrado, la edición de aniversario incorpora cristal de zafiro para dejar a la vista el movimiento. Entre sus elementos aparece una masa oscilante calada de oro de 18 quilates cuyo diseño toma como referencia la empleada por el Fifty Fathoms original.

Y pese a su correa de piel y a ese carácter pensado para trascender el ámbito submarino, sigue siendo técnicamente un reloj de buceo: ofrece hermeticidad hasta 300 metros.

Un aniversario limitado a 300 relojes

El Fifty Fathoms Bathyscaphe del 70 aniversario se producirá en 300 ejemplares numerados individualmente. Cada uno se entrega en un estuche Peli y tiene un precio anunciado de 16,400 euros.

Más que inventar una nueva identidad para celebrar la fecha, Blancpain ha utilizado el aniversario para regresar a uno de los momentos que ayudaron a definir al Bathyscaphe.

El resultado conecta tres etapas de su historia: el conocimiento adquirido con el Fifty Fathoms de 1953, el nacimiento del Bathyscaphe en 1956 y la estética de aquella referencia de 1968 que ahora vuelve, siete décadas después del origen de la colección, adaptada a la relojería actual.