El Museo Patek Philippe de Ginebra inaugura una exposición por el 50 aniversario del Nautilus

Cuando fue lanzado en 1976, el Nautilus supuso, en muchos sentidos, una ruptura con los códigos clásicos de la alta relojería. La audacia comenzaba con la elección del acero, un metal insólito para un reloj de esta categoría, y continuaba con el estilo atípico de su caja, que no era ni redonda ni rectangular y presentaba un bisel octogonal con las esquinas suavizadas. De hecho, no se trataba de un diseño creado simplemente por la originalidad de su forma, sino de una estructura determinada por su función como caja de reloj estanca, inspirada en el principio de una escotilla de barco. La exposición inaugurada en el museo de Patek Philippe en Ginebra recorre los 50 años que han pasado desde aquel lanzamiento.

Cada uno de los detalles del Nautilus responde a un planteamiento técnico. La caja está construida en dos partes: la sección que comprende el fondo y la carrura solo está perforada en un punto, para el vástago de la corona; el bisel está unido y presionado sobre las dos bisagras de la caja mediante cuatro tornillos de sujeción. Esta construcción recuerda a las escotillas de los antiguos transatlánticos, con su sistema de cierre mediante bisagras y pernos, que presionaba herméticamente las juntas contra la estructura de acero.

La exposición temática presenta una retrospectiva que recorre la rica historia del Nautilus, basada en los archivos históricos de la Manufactura, así como una selección de relojes Nautilus que marcaron las diferentes etapas de su existencia. De este modo, los visitantes descubrirán el singular recorrido del «reloj de diseño disruptivo, enfant terrible de la década de 1970, convertido en leyenda», que dejó su huella en la historia de Patek Philippe y contribuyó a su éxito.

La exposición también ofrece a los visitantes la excepcional oportunidad de descubrir la serie limitada del 50.º aniversario de este reloj icónico, disponible en cuatro modelos exclusivos.