El reloj que brilló junto con Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl LX

Bad Bunny lleva tiempo convirtiendo cada aparición en un código propio: mensajes entre líneas, símbolos culturales y decisiones estéticas que cuentan más de lo que parecen. Este domingo, cuando subió apareció en el medio tiempo del Super Bowl, cada detalle parecía contar algo más. Su atuendo monocromático de Zara, con el número 64 en la camiseta y guiños a su historia personal.

Todo fue parte de un mensaje cuidadosamente calibrado sobre identidad y orgullo cultural. Y si eso estaba medido, lo mismo seguramente ocurrió con lo que llevaba en la muñeca: un Audemars Piguet Royal Oak en oro amarillo con esfera de malaquita que complementó la narrativa visual de su actuación sin competir con ella. Porque cuando un artista piensa cada símbolo, hasta su reloj debe decir algo.

El Royal Oak de malaquita: oro amarillo y piedra natural

El reloj que llevó Bad Bunny pertenece a la nueva generación de Royal Oak Automático en oro amarillo, disponibles en diámetros de 37 mm y 41 mm, ambos con brazalete integrado del mismo material. Su rasgo más distintivo es la esfera de malaquita pulida, una piedra natural apreciada por su color verde intenso y por los patrones de bandas que se forman de manera irrepetible durante su cristalización.

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Cada esfera es distinta: las variaciones tonales dependen de la concentración de cobre en la piedra, lo que convierte a cada reloj en una pieza visualmente única. Audemars Piguet acompaña esta esfera con índices aplicados y agujas Royal Oak en oro amarillo de 18 quilates, ambos con tratamiento luminiscente, respetando el ADN deportivo-elegante que Gérald Genta definió en 1972.

Técnica y tradición: lo que late bajo la esfera

Más allá de su impacto estético, el Royal Oak de malaquita mantiene los estándares técnicos de la manufactura.

  • La versión de 41 mm integra el Calibre 4309, un movimiento automático con 70 horas de reserva de marcha, 225 componentes y una frecuencia de 4 Hz.
  • El modelo de 37 mm está equipado con el Calibre 5909, también automático, con 60 horas de reserva de marcha y una arquitectura más compacta.

Ambos cuentan con caja de oro amarillo de 18 quilates, cristal y fondo de zafiro con doble tratamiento antirreflejos y una hermeticidad de hasta 50 metros, reforzando su carácter versátil dentro de la alta relojería contemporánea.

Bad Bunny y su historial con la alta relojería

El Royal Oak de malaquita se suma a una lista cada vez más sólida de relojes que Bad Bunny ha incorporado en presentaciones, alfombras rojas y premiaciones. Entre ellos se han visto otros modelos de Audemars Piguet Royal Oak, referencias de Patek Philippe y piezas de firmas independientes que suelen atraer a coleccionistas informados.

Más que un simple accesorio, el reloj se ha convertido en una extensión de su narrativa estética. Bad Bunny representa a una nueva generación de embajadores no oficiales del lujo: artistas que no provienen de los códigos tradicionales de la alta gama, pero que las marcas han aprendido a escuchar y a integrar.

La presencia de Bad Bunny con un Audemars Piguet en el escenario del Super Bowl resume una tendencia clara: la alta relojería ya no vive aislada del pulso cultural. Manufacturas como Audemars Piguet han sabido dialogar con la música, el arte y la moda urbana sin diluir su herencia técnica.

En ese cruce, el Royal Oak de malaquita funciona como símbolo. Es un reloj profundamente suizo en su ejecución, pero contemporáneo en su mensaje. Exactamente el tipo de pieza que encuentra sentido en la muñeca de un artista que ha redefinido lo que significa el lujo en el siglo XXI.