El SIAR cumple 20 años de impulsar el mercado de la alta relojería en México
Fotos: SIAR

En 2007, cuando Carlos Alonso puso en marcha el Salón Internacional de Alta Relojería (SIAR), el objetivo era acercar al consumidor mexicano a una industria en la que el conocimiento técnico, la historia de las manufacturas y el valor de los mecanismos resultaban fundamentales para comprender el producto. Dos décadas después, el evento refleja la transformación de un mercado que ha ganado relevancia para las marcas internacionales y que hoy ofrece oportunidades tanto para las grandes casas relojeras como para los fabricantes independientes.

Con motivo de su vigésima edición, conversamos con Alonso, fundador y director del SIAR, sobre la evolución del negocio en México, el perfil de sus compradores y los cambios que están redefiniendo la competencia dentro de la alta relojería.

Uno de los momentos que recuerda como punto de inflexión ocurrió en 2010, durante la tercera edición del salón. Ese año, con motivo del bicentenario de la Independencia de México, una marca presentó una edición limitada dedicada al país.

La respuesta comercial fue especialmente significativa: la operación permitió comprobar que existían compradores con capacidad adquisitiva, conocimiento del producto y disposición para adquirir piezas concebidas específicamente para el mercado mexicano.

El resultado tuvo consecuencias que trascendieron aquella edición. De acuerdo con Alonso, a partir de entonces aumentó el interés de las firmas por desarrollar relojes con referencias a la cultura y los símbolos nacionales, así como piezas destinadas a México y Latinoamérica. La presencia de estas ediciones especiales se convirtió en una señal de la atención que comenzaba a recibir la región.

México, entre los mercados de mayor crecimiento

El desempeño de la alta relojería en México no puede entenderse únicamente a partir de las ventas registradas durante un salón. También responde a una evolución más amplia del consumo de lujo, la distribución y la relación entre las marcas y sus clientes.

Alonso señala que, desde la entrada en vigor del acuerdo de libre comercio entre México y Suiza en 2001, el mercado relojero ha mantenido una trayectoria predominantemente positiva, con excepciones asociadas a crisis internacionales como la de 2009 y la pandemia de 2020.

Uno de los indicadores que destaca es el estudio de Morgan Stanley sobre el mercado internacional de relojería y lujo. Según las cifras citadas por Alonso durante la entrevista, México registró un crecimiento acumulado de 32% en 2024 y 2025, lo que lo situó entre los mercados de mayor expansión global. En 2025, el crecimiento reportado para México fue de 18%, frente a 21% en India.

Estas cifras ayudan a explicar por qué el país se ha convertido en un mercado de interés para las marcas que buscan nuevas oportunidades de desarrollo. Sin embargo, el fundador del SIAR advierte que el contexto internacional obliga a mantener cautela.

La incertidumbre económica, las tensiones geopolíticas y la evolución de mercados relevantes como China y Medio Oriente están llevando a algunas compañías a revisar sus presupuestos de marketing y sus inversiones en eventos.

La lectura de Alonso es que México mantiene fundamentos favorables, aunque el crecimiento futuro dependerá también de las condiciones económicas globales y de las decisiones comerciales de las propias marcas.

El valor de reunir a toda la industria

Parte de la contribución del SIAR, explica su fundador, está en el modelo con el que nació. Mientras otros salones relojeros se concentraban principalmente en profesionales, distribuidores y prensa, el evento mexicano apostó desde el inicio por un esquema orientado también al consumidor final.

La fórmula permitió reunir en un mismo espacio a marcas, joyeros, vendedores, coleccionistas, medios de comunicación y especialistas en valuación. Esa interacción contribuyó a ampliar el conocimiento sobre la relojería y a facilitar el contacto directo entre fabricantes y compradores.

Para Alonso, el SIAR ha funcionado como un aliado del crecimiento del sector, aunque reconoce que la evolución del mercado también responde a otros factores económicos y comerciales. Su papel ha sido ofrecer una plataforma para presentar productos, desarrollar audiencias y evaluar la respuesta del consumidor mexicano.

Nuevos compradores

La transformación del mercado también se refleja en la composición de la oferta. Mientras algunas marcas de gran demanda operan con listas de espera y una clientela consolidada, el espacio para descubrir nuevas propuestas ha ganado importancia.

En ese escenario conviven manufacturas históricas de posicionamiento medio, marcas independientes y micromarcas que compiten mediante producciones limitadas, diseños particulares y una relación más directa con sus compradores. Algunas ofrecen complicaciones, acabados artesanales o calibres intervenidos en rangos de precio que amplían el acceso a la relojería mecánica de autor.

El cambio generacional es otro factor relevante. Alonso observa una mayor participación de consumidores jóvenes, interesados tanto en las marcas consolidadas como en propuestas emergentes. Aunque reconoce que parte del interés reciente estuvo relacionado con la revalorización de ciertos relojes en el mercado secundario, considera que la relación personal con los creadores y la posibilidad de conocer el producto de primera mano también explican el atractivo de las nuevas marcas.

La creación del SIAR Summer, en 2021, respondió precisamente a esa necesidad. Impulsada durante la pandemia por distribuidores y firmas independientes que requerían recuperar el contacto presencial con sus clientes, la iniciativa encontró una audiencia propia y este año celebró su sexta edición. Algunas marcas que comenzaron participando en Summer han dado el paso hacia la edición de octubre.

Un salón en transición

La vigésima edición del SIAR, programada del 20 al 22 de octubre en el hotel The St. Regis Mexico City, reúne alrededor de 45 marcas, de acuerdo con Alonso. Aunque algunas firmas habituales no participan este año por ajustes internacionales de presupuesto, el director destaca la llegada de nuevas propuestas que buscan desarrollar su presencia en México.

El siguiente desafío será definir cómo debe evolucionar el evento ante una industria cada vez más diversa. Alonso contempla la posibilidad de diferenciar todavía más las dos plataformas: una experiencia más dinámica y cercana a los consumidores jóvenes para las marcas emergentes, y un espacio donde las casas históricas puedan profundizar en su tradición, sus mecanismos y sus procesos de fabricación.

A veinte años de su primera edición, el SIAR enfrenta una pregunta que también atraviesa al negocio relojero: cómo preservar el valor de la tradición mientras se abren espacios para nuevos creadores y formas de consumo. La respuesta dependerá de su capacidad para seguir conectando a las marcas con un mercado mexicano que ha demostrado interés por la alta relojería y que continúa atrayendo la atención de la industria internacional.