
Entre misiones privadas, estaciones espaciales comerciales en camino y el renovado interés por volver a la Luna, el espacio volvió a ponerse de moda. Ya no es solo territorio de agencias como la NASA; ahora también es un nuevo escenario para marcas, tecnología y, por supuesto, relojes.
En ese contexto, IWC Schaffhausen decidió dar un paso que no es menor: crear su primer reloj pensado desde cero para el espacio. No adaptado, no modificado. Diseñado directamente para funcionar allá arriba, donde el tiempo —literalmente— se vive distinto. Así nace el Pilot’s Watch Venturer Vertical Drive, presentado por la marca en Watches and Wonders 2026.
Pilot’s Watch Venturer Vertical Drive
Si alguna vez has usado un reloj mecánico, sabes que la corona es clave. Aquí no existe. En su lugar, IWC ideó un sistema bastante ingenioso: todo se controla desde un bisel giratorio con un mecanismo llamado “Vertical Drive”. Suena técnico, pero en realidad es fácil de entender: giras el bisel y ajustas funciones como dar cuerda o cambiar la hora.

¿La razón? En el espacio, los astronautas llevan guantes gruesos. Manipular una corona tradicional sería prácticamente imposible. Este reloj está pensado para usarse sin quitártelos.
Incluso tiene un pequeño interruptor lateral que permite cambiar entre funciones. Es más cercano a operar un instrumento que a usar un reloj tradicional.
El tiempo en el espacio
En órbita, una nave da la vuelta a la Tierra cada 90 minutos. Eso significa que puedes ver hasta 16 amaneceres en un solo día.
Para no perder la cabeza, los astronautas siguen el tiempo universal (UTC), un sistema de 24 horas que mantiene cierta lógica terrestre. Este reloj lo entiende bien: muestra la hora de misión en formato de 24 horas y, al mismo tiempo, permite ver otra zona horaria.
En pocas palabras: puedes saber qué hora es en el espacio… y también en la Tierra.
Hecho para sobrevivir fuera de la Tierra
Durante un lanzamiento, un astronauta puede experimentar fuerzas de hasta 4 veces la gravedad. Y eso sin contar vibraciones extremas, cambios de presión o temperaturas que van de más de 100 °C a -150 °C.

Este reloj fue probado incluso por encima de esos límites por Vast, la empresa que está desarrollando Haven-1, una estación espacial comercial que podría cambiar la forma en que entendemos los viajes fuera del planeta.
El resultado: certificación para volar al espacio.
Para lograrlo, IWC usó materiales poco comunes en relojería tradicional:
- Cerámica de óxido de circonio (muy ligera y extremadamente dura)
- Ceratanium®, una mezcla propia que combina lo mejor del titanio y la cerámica
- Caucho FKM en la correa, resistente a temperaturas y radiación
Todo pensado para que el reloj siga funcionando donde casi nada más lo hace.
De instrumento espacial a compañero de viaje
Aunque todo esto suena muy “fuera de este mundo”, el reloj también tiene sentido en la Tierra.
La función de doble huso horario lo vuelve útil para viajeros frecuentes. El sistema de ajuste rápido con el bisel hace que cambiar la hora sea más intuitivo. Y su diseño, limpio y en blanco y negro, mantiene esa estética futurista sin volverse complicado.
Más allá de la tecnología o la certificación, este lanzamiento marca algo interesante: la relojería también está entrando en la nueva era espacial.
Así como antes los relojes acompañaron a pilotos y exploradores, ahora buscan su lugar junto a astronautas y misiones privadas. Y en ese intento, IWC Schaffhausen no adaptó el pasado: decidió empezar desde cero.