Hublot presenta un reloj inspirado en la Selección Mexicana a días de que inicie el Mundial 2026

A medida que se acerca el Mundial de 2026 y México se alista para recibir nuevamente un partido inaugural, la relación entre el país y el futbol cobra un nuevo significado. En ese contexto, Hublot —la casa relojera que ha acompañado el tiempo oficial de las Copas del Mundo durante más de una década— presentó un reloj inspirado en la Selección Mexicana, sellando una alianza que mezcla pasión deportiva, identidad nacional y precisión suiza.

El reloj se llama Classic Fusion Chronograph SNM Titanium y fue presentado en las instalaciones de la Federación Mexicana de Fútbol, un escenario que subraya el vínculo entre la marca y el deporte que lleva años impulsando.

El nuevo Classic Fusion Chronograph SNM Titanium

La base es uno de los modelos más reconocibles de la casa: el Classic Fusion, una línea que apuesta por una silueta más sobria frente al carácter robusto del Big Bang. Aquí, la caja de 42 mm está fabricada en titanio pulido y satinado, un material valorado por su ligereza y resistencia, especialmente cómodo para un reloj de uso diario.

Lo que inmediatamente lo distingue es la esfera en verde soleado, una elección que conecta de forma directa con el uniforme de la selección. A eso se suma un segundero con acentos en rojo y el escudo oficial del combinado mexicano colocado tanto en la carátula como en el fondo de caja, visible a través del cristal de zafiro.

Más allá del color, hay un detalle que llama la atención: la correa está realizada en un material alternativo inspirado en cactus verde, una referencia al nopal que suma un guiño local sin caer en algo obvio. Por dentro mantiene revestimiento de caucho negro, un sello clásico de Hublot desde sus orígenes.

El movimiento

En relojería, el diseño atrae, pero el movimiento es lo que realmente cuenta. Este modelo integra el calibre HUB1153, un cronógrafo automático de manufactura suiza que trabaja a 28,800 alternancias por hora y ofrece aproximadamente 48 horas de reserva de marcha.

En términos sencillos: es un reloj mecánico que se carga con el movimiento natural de la muñeca, sin necesidad de pila, y cuya función cronógrafo permite medir intervalos de tiempo, algo especialmente coherente tratándose de una pieza ligada al futbol.

Su construcción incluye 269 componentes y 39 rubíes, pequeños cojinetes sintéticos que ayudan a reducir fricción en el mecanismo. Son esos detalles invisibles los que explican por qué un reloj así no solo es un accesorio, sino también una pieza de ingeniería.

México y su tercer Mundial

El contexto hace que este reloj tenga un significado especial. México será el primer país en albergar tres Copas del Mundo, y la edición 2026 ya empieza a sentirse en distintos frentes: estadios, patrocinios, colaboraciones y ahora también en la alta relojería.

Por eso este lanzamiento no parece solo una edición conmemorativa más. Es una forma de unir dos narrativas que Hublot conoce bien: su papel como cronometrador del futbol internacional y la emoción que despierta la selección mexicana cuando el torneo más importante del mundo vuelve a jugarse en casa.

Con un precio de 301,100 pesos mexicanos, esta pieza se coloca en el terreno del coleccionismo, pero también como un objeto que resume un momento cultural: la cuenta regresiva hacia el Mundial, medida no en minutos, sino en una carátula verde con acento tricolor.