Pomellato: La alta joyería que se mueve con el espíritu de Milán
Desde Milán, Pomellato redefine la alta joyería como un gesto de libertad, movimiento y carácter. Cadenas que no se contemplan: se viven.

Pomellato ha construido una visión de la alta joyería que desafía lo establecido desde 1967. Ubicado en Milán, cuna del diseño italiano y del pensamiento disruptivo, esta maison tiene una visión sofisticada que entiende el principio del lujo como una expresión viva de carácter, movimiento y libertad.

La cabeza de caballo —emblema fundacional de Pomellato— fue desde el inicio una declaración de principios. Más que un símbolo gráfico, representó una ruptura consciente con los códigos tradicionales de la joyería: fuerza, independencia y una mirada audaz hacia la belleza. Un gesto casi revolucionario para su tiempo, que invitaba a portar joyas como extensiones del espíritu y no como simples objetos de contemplación.

Ese ADN permanece intacto hoy, especialmente en el lenguaje de las cadenas Pomellato. En ellas, la rigidez se disuelve y el oro adquiere fluidez, ligereza y ritmo. Cada eslabón es el resultado de una maestría artesanal que ha evolucionado a lo largo de generaciones, manteniendo un equilibrio preciso entre herencia y modernidad. Desde los primeros diseños de los años setenta hasta las colecciones contemporáneas Catene e Iconica, Pomellato ha convertido la cadena en una estética con legado identitario: poderosa, sensual y profundamente contemporánea.

Cada creación actúa como un hilo dorado que conecta pasado y presente, tradición e innovación. Son piezas pensadas para acompañar a mujeres que entienden el lujo como una afirmación personal, no como un símbolo impuesto. Joyas que dialogan con el cuerpo, se mueven con él y reflejan una confianza que no necesita validación externa.

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Inspiradas en los legendarios caballos moteados que dan nombre a la maison, las cadenas Pomellato son bellas por sí mismas: autónomas, expresivas y llenas de carácter. En ellas, la alta joyería encuentra una nueva narrativa, donde la elegancia nace de la valentía de crear nuevas tradiciones y de descubrir lo extraordinario en lo inesperado.

Con Pomellato, la joya fluye en una oda al movimiento que transforma, convirtiéndose en una extensión natural de la personalidad de quien la porta, traduciendo el espíritu de Milán: aquella esencia sofisticada que siempre está en movimiento.