
Si las primeras colecciones exploraron el oro reciclado y los diamantes de laboratorio como una declaración de valores contemporáneos, Couleur Vivante de Prada marca un nuevo capítulo: uno donde el color, la geometría y la arquitectura de la piedra toman el control absoluto.
El color como gesto contemporáneo
Diseñada bajo la visión de Miuccia Prada y Raf Simons, la colección convierte a las gemas en protagonistas indiscutibles. Aguamarinas de azul eléctrico, morganitas en tonos rosa pastel y peridotos verde lima aparecen en combinaciones cromáticas inesperadas que desafían la lectura clásica de la joyería de alta gama. Lejos de la ornamentación excesiva, cada pieza apuesta por monturas depuradas en oro blanco de 18 quilates, dejando que el volumen, la talla y la intensidad del color hablen por sí mismos.
Una nueva arquitectura para las piedras preciosas

El corazón técnico de la colección es el Prada Cut, una talla patentada que introduce una nueva estructura visual en las piedras triangulares. Su desarrollo no fue inmediato: localizar gemas con la claridad, el tamaño y la saturación necesarios tomó más de un año y medio, en colaboración con expertos cazadores de gemas que trabajaron bajo especificaciones precisas de la maison. El resultado es una arquitectura que se siente tan intelectual como estética.
Este lenguaje se traduce en pendientes escultóricos, anillos de gran presencia y piezas más sutiles, como collares y pulseras tipo tenis, donde las piedras suiffé reinterpretan el icónico triángulo de Prada de manera casi imperceptible. El gesto es deliberado: menos logo explícito, más identidad integrada.
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Con Couleur Vivante, Prada reafirma su capacidad para moverse entre la tradición y la vanguardia, combinando una feminidad sofisticada con una visión experimental del lujo. Una colección hecha a pedido, pensada no para seguir tendencias, sino para establecerlas.