
Durante dos días, el Museo Interactivo de Economía (MIDE) se convirtió en taller, escaparate y sala de conversación sobre la joyería con la primera edición de Mexico Jewelry Week (MXJW), un encuentro que comenzó partiendo de una pregunta que todos hemos llegado a hacernos: ¿qué hace verdaderamente valiosa a una joya?
La respuesta, no se da en el precio ni en los materiales. Durante dos jornadas, las conversaciones se alejaron de una definición exclusivamente económica para explorar otros elementos: el conocimiento detrás de una creación, la preservación de un oficio, la innovación, los materiales, la identidad, la memoria y las historias que pueden concentrarse en una joya.

Una plataforma para la joyería mexicana
La iniciativa fue encabezada por la diseñadora de joyería Isela Robles, quien cuenta con más de tres décadas de trayectoria en la industria. La idea de crear MXJW surgió después de su experiencia en NYC Jewelry Week, donde presentó su trabajo como autora del libro Joyas del Cine, y de la necesidad de generar en México un espacio especializado capaz de dar visibilidad al talento nacional.
La programación reunió conferencias, mesas redondas, paneles, talleres, exhibiciones, espacios comerciales y encuentros de networking. En conjunto, las actividades buscaron conectar distintas generaciones y sectores vinculados con la joyería, al mismo tiempo que abordaron algunas de las transformaciones que atraviesa actualmente la industria.
Nuevas tecnologías, biomateriales, sostenibilidad, procesos de creación y profesionalización formaron parte de la conversación, junto con una reflexión sobre el valor cultural y simbólico de las piezas.
La Galería de Diseñadores presentó propuestas de creadores mexicanos, mientras que los espacios de exhibición y venta acercaron al público a proyectos y editoriales especializadas en libros de joyería y diseño. La agenda también incorporó contenidos relacionados con la historia, el arte y la cultura, reforzando una de las ideas centrales de MXJW: entender la joyería no solamente como ornamento, sino como una expresión de identidad, memoria, diseño y oficio.
El lujo también se construye en comunidad
Uno de los objetivos de Mexico Jewelry Week fue reunir en un mismo espacio a los distintos actores que forman parte del ecosistema joyero mexicano. Diseñadores independientes, empresas, instituciones educativas, organizaciones del sector y profesionales vinculados con la moda, el arte y el diseño encontraron aquí un espacio para compartir perspectivas.

La presencia del Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara, cuya Concentración en Diseño, Producción y Comercialización de Joyería recibió un reconocimiento durante el encuentro, puso también sobre la mesa la importancia de formar a las nuevas generaciones que continuarán transformando la industria.
El consejo de esta primera edición estuvo integrado por especialistas de distintas disciplinas, entre ellos Anna Fusoni, Lucy Lara, Lydia Lavín, Sebastián, Frank Sánchez y Rocío Vidal, además de otros profesionales vinculados con la moda, el arte, el lujo, la fotografía y la joyería.
La intención fue clara: construir puentes entre los diferentes polos joyeros del país y conectar la tradición con las nuevas propuestas de diseño.
Reconocer el oficio detrás de una joya
La ceremonia de reconocimientos fue otro de los momentos centrales de MXJW 2026. Más allá de celebrar únicamente la creación de piezas, los galardones buscaron reconocer diferentes maneras de contribuir al desarrollo de la joyería mexicana: desde la preservación del oficio y la formación de talento hasta la innovación, la moda y el fortalecimiento de la industria.
Entre los reconocidos estuvo Íker Ortiz, distinguido como Diseñador de Joyería por su trayectoria y propuesta dentro del diseño contemporáneo mexicano.

Gabriela Sánchez y Artemisa Ramírez recibieron el Galardón MXJW por la relevancia de su propuesta y proyección internacional, incluyendo su participación en París Fashion Week y el desarrollo de una estrategia de comunicación que amplificó el alcance de su trabajo.
Por su parte, Anna Fusoni recibió el Galardón Proyecta, en reconocimiento a su trayectoria y contribución a la proyección y difusión del talento, el diseño y las nuevas propuestas dentro de la industria creativa.
La tradición también tuvo un espacio protagonista. Alfredo Pérez Aguirre fue reconocido en la categoría de Joyería Tradicional Mexicana por su trabajo de preservación y transmisión del oficio, particularmente alrededor de la arracada jerezana, la filigrana y la tradición de Zacatecas.
El Tecnológico de Monterrey recibió el reconocimiento Forja Talento, por su contribución a la formación de nuevas generaciones y al desarrollo de profesionales vinculados con la joyería, el diseño y la industria. El reconocimiento fue recibido por Alejandra Alfaro, profesora y directora de la Concentración en Diseño, Producción y Comercialización de Joyería del Campus Guadalajara.
La lista de reconocimientos continuó con Felipe Cárdenas, distinguido como Maestro Orfebre por su trayectoria, dominio del oficio y aportación a la preservación y transmisión de la tradición orfebre; y Elena López, reconocida en la categoría de Joyería de Moda por una propuesta que combina diseño, calidad de materiales, innovación, estética y manufactura.
Finalmente, la Cámara de Joyería de Jalisco recibió el reconocimiento Impulsor de la Industria, por su trayectoria, compromiso con el sector, generación de oportunidades y contribución al fortalecimiento de la industria joyera.
México como territorio joyero
MXJW parte de una realidad que atraviesa toda su propuesta: México cuenta con una larga tradición en el trabajo de metales y piedras, una cultura artesanal profundamente arraigada y una comunidad de diseñadores y joyeros que actualmente experimentan con nuevas técnicas, materiales y lenguajes.
El reto que plantea la plataforma es reunir esa diversidad y proyectarla en un mismo espacio, conectando los grandes polos de producción y tradición con las nuevas generaciones de diseñadores y estableciendo, además, vínculos con otros países de Hispanoamérica.
Así, la primera edición de Mexico Jewelry Week no buscó limitarse al formato de una feria o exposición. Su apuesta fue construir una plataforma cultural, profesional y comercial donde puedan convivir el oficio y la tecnología, la tradición y la innovación, el diseño y la industria, así como la historia y las nuevas generaciones.
Después de dos jornadas en el MIDE, la pregunta con la que comenzó el encuentro permanece abierta. Si el lujo puede redefinirse, también puede cambiar la manera en que entendemos una joya: no solo por aquello que vemos en ella, sino por el conocimiento, las manos, las historias y la identidad que existen detrás.