
Durante años, la alta relojería ha sido sinónimo de tradición, precisión y savoir-faire. Pero en tiempos recientes, las casas más creativas han encontrado una nueva fuente de inspiración: la cultura pop. Videojuegos, literatura, cómics y personajes que marcaron generaciones enteras se han convertido en el punto de partida para piezas que no solo miden el tiempo, sino que lo reinterpretan.
Porque hay algo profundamente emocional en estos relojes: no se limitan a marcar horas y minutos, sino que activan recuerdos. Nos regresan a tardes frente a una consola, a libros leídos bajo las sábanas o a universos ficticios que alguna vez se sintieron reales. Hoy, el lujo también sabe mirar hacia atrás, y lo hace con una narrativa que mezcla nostalgia y alta técnica.
Krayon x Pac-Man
Hablar de Pac-Man es hablar de uno de los mayores fenómenos culturales de los años 80. Un ícono global que transformó las salas de arcade en templos de encuentro generacional.
Ahora, Krayon lo traslada al universo de la relojería con una propuesta tan inesperada como brillante. Basado en su movimiento “Anywhere”, capaz de indicar las horas de salida y puesta del sol en cualquier parte del mundo, este reloj convierte el paso del tiempo en una partida infinita.
Aquí, Pac-Man sustituye al indicador del día y recorre la esfera como si fuera el sol. Los puntos, frutas y fantasmas aparecen según el ciclo de luz, mientras que la “gran galleta” marca la puesta del sol. A medianoche, los fantasmas se tornan azules, replicando fielmente la lógica del videojuego. El resultado: un loop perfecto donde el tiempo se juega.
IWC Schaffhausen Le Petit Prince Anniversary Edition
Para celebrar dos décadas de colaboración con los herederos de Antoine de Saint-Exupéry, IWC presenta una colección que rinde homenaje a una de las obras más entrañables de la literatura: El Principito.

La línea incluye cinco modelos —desde el clásico Mark XX hasta cronógrafos y versiones automáticas— todos con esferas azul profundo con acabado rayos de sol, una firma estética ya inseparable de estas ediciones.
Los detalles hacen la diferencia: agujas doradas con Super-LumiNova® y, en el reverso, delicadas representaciones del pequeño príncipe que convierten cada pieza en un objeto íntimo. Más que relojes, son cápsulas de memoria que nos conectan con una historia que, sin importar la edad, sigue resonando.
Patek Philippe 5249R-001 “El Zorro y el Cuervo”
Las fábulas también encuentran su lugar en la alta relojería, y pocas marcas las interpretan con la maestría de Patek Philippe. Inspirado en “El zorro y el cuervo”, este reloj transforma una historia clásica en un espectáculo mecánico.
Aquí, el tiempo no está siempre visible. Se revela a demanda, como un secreto. Al activarlo, las horas y minutos emergen mediante un sistema retrógrado mientras el autómata entra en escena.

El zorro, el cuervo… todo cobra vida en miniatura, como si la fábula se representara en silencio, únicamente para quien la observa. Es un gesto teatral, íntimo y profundamente poético que redefine la relación entre narrativa y mecánica.
Jacob & Co. Gotham City x Batman
La dualidad de Bruce Wayne y Batman se convierte en materia prima para una de las piezas más espectaculares de Jacob & Co., desarrollada en colaboración con Warner Bros. y DC Comics.
El resultado es Gotham City, un reloj que existe en dos versiones: una en titanio DLC negro, oscura y sigilosa, y otra en oro rosa, tan exuberante como el propio Wayne.
Cada detalle es un guiño al universo del Caballero Oscuro: desde la corona inspirada en los neumáticos del Batimóvil hasta la esfera en forma de Batiseñal y las manecillas tipo Batarang. En el reverso, una ilustración de Jim Lee remata una pieza que parece más un objeto de colección que un instrumento para medir el tiempo.
Oris ProPilot X Miss Piggy Edition
Irreverente, magnética y absolutamente inolvidable, Miss Piggy da el salto a la alta relojería con una pieza que captura su personalidad sin filtros.

Después del éxito del modelo inspirado en Kermit the Frog, era inevitable que ella reclamara su propio protagonismo. Y lo hace con estilo: una esfera rosa vibrante, un diamante baguette a las 12 y su icónico rostro en el rotor, visible a través de la caja de 34 mm.
Es un reloj que no busca discreción, sino actitud. Exactamente como su musa.
El lujo también sabe jugar
Estos relojes confirman algo que hace unos años parecía improbable: la alta relojería no está peleada con la diversión. Al contrario, ha encontrado en la cultura pop una forma de reinventarse sin perder su esencia.
Porque al final, más allá de complicaciones y materiales, lo que realmente los hace especiales es su capacidad de contar historias. Historias que, en muchos casos, comenzaron en nuestra infancia y que hoy regresan, transformadas en piezas que no solo marcan el tiempo, sino que lo evocan.