
El año apenas comienza y la alta relojería ya marca el ritmo. Rolex, Audemars Piguet y Tudor han iniciado 2026 con incrementos de precios en mercados clave como Estados Unidos y Reino Unido, en un contexto donde la industria enfrenta una combinación de presiones económicas poco habituales.
De acuerdo con un análisis de WatchPro, el alza promedio ronda el 7 % en Estados Unidos y el 5 % en Reino Unido. Detrás de estos ajustes se encuentra un factor en concreto: la entrada en vigor de un arancel del 15 % a los relojes suizos importados en EE. UU., el encarecimiento histórico del oro, la inflación global y un dólar debilitado frente a otras divisas.

Aranceles, oro y divisas: el nuevo contexto de la relojería suiza
Rolex, fiel a su estrategia de revisar precios al inicio del año, aplicó aumentos del 7 % en Estados Unidos y del 5.2 % en el mercado británico. Algunos modelos icónicos registraron ajustes especialmente notorios, como el Cosmograph Daytona en oro blanco, cuyo precio supera ahora los 56,000 dólares antes de impuestos. No es la primera vez que la marca de la corona ajusta sus tarifas en un mismo año: en 2025 lo hizo en dos ocasiones, reflejando la sensibilidad de su política de precios ante los costos de producción y las fluctuaciones cambiarias.
Audemars Piguet optó por una lectura más quirúrgica del mercado. Sus aumentos, del 7.5 % en EE. UU. y del 2.5 % en Reino Unido, se concentraron principalmente en las referencias con mayor demanda. Los Royal Oak —especialmente los cronógrafos de acero— lideraron los incrementos, confirmando que la estrategia de la maison apunta a reforzar el valor percibido de sus piezas más codiciadas, más allá del material o la complejidad técnica.
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Estrategias distintas, una misma dirección
Tudor, por su parte, mostró una postura ligeramente más contenida, con aumentos cercanos al 6 % en ambos mercados. Aun así, incluso la marca hermana de Rolex ajustó al alza algunas de sus referencias más exclusivas, como el Black Bay 58 en oro, cuyo precio se aproxima ya a los 40,000 dólares.
Por ahora, otras grandes casas como Patek Philippe, Omega, Cartier o Vacheron Constantin no han anunciado cambios. La pregunta que flota en el aire es si este movimiento será una excepción de inicio de año o el primer capítulo de una nueva etapa de reajustes en la alta relojería.