
Lo primero que hay que entender es que Watches and Wonders no es solo una exposición. Es un punto de encuentro donde la industria se presenta tal como es hoy y como será mañana. Este año, con 65 marcas participantes, la feria alcanza una escala sin precedentes.
Se esperan cerca de 60,000 visitantes, entre ellos periodistas, minoristas y coleccionistas, lo que convierte al evento en un termómetro real de hacia dónde se mueve el sector.
Ginebra, capital del tiempo
Durante esos días (14 al 20 de abril), la ciudad entera se suma. Boutiques, espacios culturales y distintos puntos clave de Ginebra se convierten en escenarios de actividades, exposiciones y encuentros abiertos al público.

Además, el programa cultural se amplía con colaboraciones que suman nuevas capas a la experiencia, como la influencia musical inspirada en el Montreux Jazz Festival, que aporta un matiz distinto al ambiente tradicionalmente relojero.
En busca de nuevos públicos
Uno de los cambios más interesantes en los últimos años ha sido la apertura hacia nuevas generaciones. Tras los días exclusivos para profesionales, el evento recibe al público general con actividades diseñadas para entender la relojería sin necesidad de ser experto.

Desde talleres hasta espacios interactivos, la intención es clara: hacer accesible un universo que durante mucho tiempo se percibió como exclusivo.
Innovación, creatividad y futuro
La edición 2026 también pone el foco en lo que viene. A través de espacios como el LAB, startups y nuevos actores presentan ideas que exploran el futuro del tiempo: materiales, tecnología y nuevas formas de entender el diseño.

A esto se suman exposiciones temáticas, instalaciones creativas y experiencias que convierten la visita en algo más cercano a un recorrido cultural que a una feria tradicional.