¿Cómo está cambiando el enfoque de la cirugía estética?
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La conversación sobre belleza está cambiando. Durante años, la cirugía estética se ha asociado principalmente con la transformación física; hoy, conceptos como bienestar, prevención, longevidad y personalización comienzan a ocupar un lugar importante en el gremio. Para el doctor Juan Pablo Menéndez, cirujano plástico, estético y reconstructivo, esta evolución exige mirar más allá del procedimiento y entender qué busca cada paciente, cuáles son sus necesidades y cómo se siente consigo mismo.

Su práctica se ha desarrollado en Ecuador, Brasil y Dubái, tres lugares que, desde su experiencia, le han permitido conocer distintas formas de entender la belleza, la atención médica y el servicio. Sin embargo, en esta trayectoria también identificó algo que considera fundamental: la excelencia clínica no depende únicamente de la técnica o de la tecnología disponible, sino de la manera en que se acompaña a una persona antes, durante y después de una intervención.

Su idea de personalización contempla tanto las decisiones médicas como los detalles de la atención. En BellaNova Clinic, en Ecuador, ha desarrollado un modelo que integra la preparación preoperatoria, la logística para pacientes que viajan desde otros países y el acompañamiento durante la recuperación. La experiencia incluye servicios de hospitalidad, coordinación de traslados y atención a las necesidades cotidianas de quienes permanecen fuera de casa mientras se recuperan.

El objetivo, señala, es que el paciente no tenga que concentrarse en resolver cada aspecto práctico de su estancia y pueda dedicar ese tiempo a su recuperación. Para lograrlo, también ha formado a su equipo en atención y hospitalidad, incorporando una visión de servicio que se extiende más allá del entorno clínico.

Sin embargo, esta personalización no termina en la comodidad. Menéndez considera que una parte esencial del proceso consiste en comprender las expectativas, las inquietudes y el contexto emocional de cada persona antes de decidir si una cirugía es realmente la mejor opción.

La belleza empieza antes del quirófano

La idea de que existe un único estándar de belleza es una de las premisas que el doctor cuestiona. Las redes sociales han contribuido a multiplicar las referencias estéticas, pero también pueden alimentar expectativas difíciles de alcanzar. Frente a ello, su postura consiste en reconocer las diferencias entre los pacientes y evitar que una tendencia determine por sí sola un tratamiento.

“Hay diferentes bellezas. Hay diferentes biotipos, hay gente alta, gente baja, gente delgada, gente más llenita. El arte del ser humano es saber qué hacer para que esa persona se vea mejor, escucharla sobre todo y hacer lo que el paciente te está pidiendo, no lo que tú crees que tienes que hacer”, afirma.

Esta manera de trabajar implica entender que el deseo de realizarse un procedimiento puede tener motivaciones distintas. Algunas personas buscan corregir algo que les incomoda desde hace tiempo; otras atraviesan cambios personales o desean recuperar la confianza en una etapa diferente de su vida. Para el especialista, conocer esas razones también forma parte de la consulta y de la personalización de la que tanto hablamos.

En su experiencia, una intervención técnicamente bien realizada no garantiza, por sí misma, que una persona se sienta mejor. Recuerda el caso de una paciente que, pese a tener una apariencia que otros consideraban extraordinaria, encontraba constantemente nuevos detalles físicos que le generaban malestar. También relata el de otra mujer que, después de seguir un plan para bajar de peso antes de una posible cirugía, regresó con una actitud distinta y una percepción más positiva de sí misma. Finalmente, esta segunda paciente decidió que ya no quería operarse.

Ambas experiencias reforzaron su convicción de que la atención estética necesita contemplar algo más que la imagen: “El objetivo no es que te veas bello, sino que te sientas bien contigo mismo”, resume.

Por ello, su equipo incorpora acompañamiento psicológico y un perfil al que denomina recovery coach, orientado a acompañar al paciente durante el proceso de recuperación. La intención es ofrecer un espacio en el que pueda expresar inquietudes, hablar de sus emociones y prepararse para los cambios que implica una intervención.

Longevidad: una conversación que exige criterio médico

El interés por la longevidad ha ampliado la conversación sobre el envejecimiento. La nutrición, el sueño, el ejercicio, el manejo del estrés y la suplementación aparecen cada vez con mayor frecuencia en las discusiones sobre bienestar, mientras que las redes sociales han popularizado productos y tratamientos que no siempre cuentan con suficiente respaldo científico.

Menéndez estudió medicina del envejecimiento y ha incorporado a su práctica una mirada preventiva. Desde su perspectiva, la preparación para una cirugía no comienza el día de la intervención, sino que requiere valorar el estado general de salud, los hábitos cotidianos y las condiciones que pueden influir en la recuperación.

“La medicina antienvejecimiento es alimentación, ejercicio, suplementación, hormonas, calidad del sueño y manejo del estrés”, nos explica.

Dr. Juan Pablo Menéndez
Dr. Juan Pablo Menéndez

En su consulta, los estudios médicos permiten identificar las necesidades de cada paciente y orientar las decisiones sobre suplementación. En lugar de recomendar numerosos productos de manera indiscriminada, describe un esquema individualizado que busca ajustar las fórmulas y las dosis a partir de evaluaciones y controles posteriores.

La distinción es importante en un momento en el que algunos tratamientos asociados con la longevidad, incluidos ciertos péptidos, circulan ampliamente en redes sociales. El propio especialista advierte sobre la necesidad de consultar a profesionales médicos capacitados y no tomar decisiones de salud a partir de recomendaciones de personas sin formación clínica.

También considera que los médicos tienen una responsabilidad mayor en la comunicación pública. Durante su participación en un congreso en México, enfocado en cómo los profesionales pueden comunicar mejor su conocimiento, reflexionó sobre la distancia que existe entre la información médica y los contenidos que consiguen captar la atención en plataformas digitales.

“Tenemos que asumir esa responsabilidad de dar la información correcta para que la gente se informe de una manera clara, concreta y fidedigna, basada en medicina y en evidencia”, sostiene.

Su planteamiento no consiste en presentar la longevidad como una solución única ni en sustituir los procedimientos quirúrgicos por suplementos. Más bien, busca integrar la valoración del estado de salud con las decisiones estéticas, de acuerdo con las circunstancias de cada persona.

Antes de una intervención, explica, solicita estudios para conocer las condiciones del paciente y determina si necesita preparación adicional. La nutrición y el estado general de salud son aspectos que considera relevantes para planificar el procedimiento y la recuperación. A partir de esa evaluación, puede contemplar alternativas no quirúrgicas, procedimientos mínimamente invasivos o cirugía, según las necesidades y expectativas individuales.

Seven Neck: una solución que nació de un reto

Aunque la prevención y la longevidad forman parte de su enfoque, Menéndez distingue entre la medicina antienvejecimiento y la cirugía plástica. Para él, no todos los cambios pueden abordarse con alimentación, ejercicio o tratamientos médicos: hay condiciones que requieren una intervención quirúrgica. Esa distinción también ayuda a entender el origen de Seven Neck, la técnica que desarrolló para el rejuvenecimiento cervicofacial.  

La idea surgió a partir de un caso que, en principio, parecía difícil de resolver en el tiempo disponible. Un empresario colombiano acudió a él un viernes porque debía impartir una conferencia el sábado siguiente. Según relata el cirujano, otros especialistas le habían dicho que no sería posible conseguir el resultado que buscaba en ese plazo.

El paciente, sin embargo, confiaba en que Menéndez encontraría una alternativa. Esa confianza llevó al médico a estudiar el caso con detenimiento. Después de tomar fotografías y solicitar los estudios correspondientes, dedicó tiempo a analizar la anatomía del cuello y las posibilidades técnicas que tenía a su alcance.

“En teoría, no se puede”, recuerda que pensó. Aun así, comenzó a revisar distintas técnicas que había aprendido a lo largo de su carrera y a considerar cómo combinarlas para responder a las necesidades específicas del paciente.

El reto también tenía una condición particular: debía evitar incisiones visibles en zonas que pudieran delatar la intervención. De acuerdo con su relato, el paciente llevaba el cabello rapado en parte de la cabeza, por lo que las alternativas habituales podían dejar marcas perceptibles. La solución que diseñó contempló incisiones pequeñas y estratégicamente ubicadas detrás de la oreja y debajo del mentón.

Así nació Seven Neck, una técnica cuyo nombre alude a la forma de siete que busca definir en el ángulo cervicofacial, es decir, la transición entre el mentón y el cuello. Menéndez explica que esta zona suele tener un papel importante en la percepción del envejecimiento facial, también entre los hombres, para quienes la acumulación de tejido debajo del mentón puede modificar el perfil del cuello.

El procedimiento combina recursos quirúrgicos que el médico había aprendido a lo largo de su trayectoria, organizados en una técnica propia de siete pasos. Según explica, el objetivo es trabajar el contorno cervical mediante incisiones pequeñas, con un abordaje que considera menos invasivo que otras alternativas. La intervención puede durar entre 40 minutos y una hora y media, dependiendo del caso.

El cirujano subraya que el cuello exige especial cuidado por las estructuras anatómicas que alberga, entre ellas vasos sanguíneos, glándulas y nervios. Por ello, la selección del paciente, el conocimiento anatómico y la planificación son aspectos fundamentales. También reconoce que, al tratarse de una técnica mínimamente invasiva, no debe prometerse un resultado perfecto: el objetivo es conseguir una mejora satisfactoria para el paciente, de acuerdo con sus características y expectativas.

Una experiencia médica centrada en la persona

La propuesta de Menéndez reúne dos conversaciones que hoy convergen en el sector del bienestar: el interés por conservar la salud a largo plazo y la búsqueda de una atención más individualizada. En su práctica, ambas se relacionan con la preparación médica, la prevención y la importancia de entender las motivaciones que llevan a una persona a considerar un procedimiento estético.

Para él, el servicio no se limita a contar con instalaciones cuidadas, tecnología o un equipo preparado. También implica estar presente durante el proceso, explicar las decisiones clínicas y reconocer que cada paciente llega con una historia distinta.

“El protagonista de todo eres tú, el paciente, no el médico ni la clínica”, concluye.

Y es con esta frase que se concentra su manera de entender la atención: una práctica que busca combinar conocimiento médico y servicio, pero que coloca la escucha en el centro de la relación. Porque, más allá del resultado visible, la experiencia también depende de cómo se acompaña a una persona en un momento de vulnerabilidad y de si las decisiones tomadas responden verdaderamente a sus necesidades.