Moët & Chandon, champagne oficial de la Formula 1, rinde homenaje a la búsqueda de la excelencia y al espíritu de equipo que transforma cada desafío en un éxito compartido. El nuevo Gran Premio de Madrid volverá a contar con las botellas de la marca para celebrar la victoria, que siempre sabe mejor cuando se comparte.
Un escenario especial
España ha sido un marco especial para muchos momentos icónicos de la historia de este deporte. Desde la carrera inaugural de Pedralbes en 1951 hasta los triunfos más recientes de Fernando Alonso en Barcelona, pasando por los épicos duelos entre Nigel Mansell y Ayrton Senna en 1986 y 1991. Aquellos pilotos brindaron en el podio con botellas de Moët & Chandon.

Ahora, 45 años después de la última carrera, la Formula 1 regresa a Madrid. Junto a la carrera en el circuito de Barcelona-Catalunya, son las dos únicas paradas de los bólidos en España.
La experiencia definitiva de la celebración
Al acabar los nervios de la carrera, todo comienza en el “Parc Fermé”, donde los equipos se ponen en primer plano. En ese momento, los trabajadores detrás de los focos que llevan el rendimientos de los monoplazas al límite celebran que la victoria nunca es posible en solitario. Es el momento de la experiencia colectiva en la celebración, donde el piloto se une a su equipo. En él nunca puede faltar Moët & Chandon.
Luego, como tributo a su triunfo, el piloto ganador firma el Jeroboam antes de dirigirse a la “Cool Down Room”, donde los competidores ven los momentos destacados de la carrera. El siguiente momento está en el pasillo, donde cada paso adquiere el significado de lograr una importante victoria. Los mejores pilotos pasan por él, por su atmósfera impregnada de suspense y emoción.

Ese paseo desemboca en el mayor deseo de cada piloto de Formula 1: el podio. Allí el ruido es ensordecedor y la energía, electrizante. Es el instante de pura unión. La celebración se comparte con los aficionados, los equipos y todo el deporte en general. Las emociones se desbordan y la victoria deja de ser individual para convertirse en un momento de alegría compartida.
En el punto álgido de la emoción llegan las legendarias Jeroboams de Moët Imperial. El fantástico champagne se rocía por el escenario del podio, empapando a los tres pilotos. Es la celebración definitiva que une a todos.
El Celebratory Jeroboam
Moët & Chandon homenajea las victorias con el Celebratory Jeroboam, que conecta el pasado con el presente. Se trata de una versión moderna del diseño original de la botella con dos firmas “MOËT” arriba y abajo en su etiqueta, así como a lo largo de los laterales. Esa identidad visual resuena profundamente con los expertos en automovilismo y con los aficionados.

Este Jeroboam rinde homenaje al rico legado de la Maison, inscribiendo cada celebración en los anales del deporte. No es solo un guiño a su historia; es un tributo al espíritu de celebración colectiva que caracteriza a la propia Formula 1. Cada gota de champagne y cada firma en la botella encarnan la alegría compartida que Moët & Chandon llevan al podio.
Mientras se honra a las leyendas del pasado y se celebra a los campeones del presente, el Celebratory Jeroboam de Moët & Chandon se erige como símbolo del legado duradero y de la conexión emocional que trae consigo cada victoria. Moët & Chandon regresa al lugar que le pertence: el corazón de la Formula 1.








