
Hay una fotografía que Mark Sutton tomó sin saber que estaba documentando un pedazo de la historia de la Fórmula 1. Ocurrió en Silverstone, cuando un joven Ayrton Senna se puso al volante de un Toleman durante su primera prueba en la máxima categoría. Sutton también comenzaba su camino y, según recuerda, ni siquiera estaba completamente seguro de lo que hacía.
“En ese momento, no me pareció una ocasión histórica; era simplemente otra oportunidad para tomar fotos. Solo años más tarde comprendí plenamente lo que había presenciado y capturado”, cuenta en entrevista con Robb Report.
Más de cuatro décadas después, Sutton continúa recorriendo los circuitos como fotógrafo deportivo de Getty Images. Ha tenido frente a su cámara a Senna, Michael Schumacher, Fernando Alonso y Lewis Hamilton, pero también ha sido testigo de cómo la Fórmula 1 dejó de ser exclusivamente un campeonato de automovilismo para convertirse en un fenómeno que cruza deporte, entretenimiento, moda, celebridades y estilo de vida.

Esta vez, la conversación ocurre alrededor del Gran Premio de México, una carrera cuya personalidad, asegura, comienza mucho antes de que los monoplazas lleguen a la pista.
Del joven Senna a una nueva generación
Cuatro décadas son suficientes para cambiar prácticamente todo en la Fórmula 1. Los autos, la tecnología, las reglas, los equipos y la manera de consumir las carreras son distintos a los que Sutton encontró al inicio de su trayectoria.
Hay algo, sin embargo, que considera intacto. “Lo que sigue asombrándome es la capacidad de la F1 para evolucionar sin perder la emoción que la define. La tecnología, los autos, los equipos y la forma en que la gente sigue el campeonato han cambiado, pero su intensidad permanece casi intacta”.
Para un fotógrafo, esa incertidumbre es parte fundamental del oficio. Sutton asegura que todavía llega a cada Gran Premio consciente de que puede encontrarse frente a una escena que jamás había presenciado. Después de tantos años y carreras, la posibilidad de descubrir una historia nueva continúa siendo una razón para mirar.

Porque una de las lecciones que ha dejado su carrera es que la relevancia de una imagen no siempre resulta evidente cuando se oprime el obturador. Aquella fotografía de la primera prueba de Senna es quizá el mejor ejemplo.
“He tenido la oportunidad de documentar muchos momentos que al principio parecían fugaces, pero que desde entonces se han convertido en parte de la historia de la F1”, explica. “Saber que estas fotografías pueden ayudar a las generaciones futuras a comprender y revivir lo que se sintió al presenciarlos es un privilegio tremendo”.
Lo que la televisión no alcanza a mostrar
El trabajo de Sutton también transcurre en un territorio al que pocos espectadores tienen acceso: el paddock. Getty Images es la agencia fotográfica oficial de la Fórmula 1 y mantiene relaciones comerciales con nueve equipos, algo que permite a sus fotógrafos acercarse a escenas que ocurren lejos de las cámaras de televisión.
“Tener acceso al paddock es tanto un privilegio como una responsabilidad”, señala. “Este acceso sin igual nos permite a mí y a mis colegas de Getty Images documentar la F1 de una manera mucho más personal e íntima”.

No necesariamente se trata de grandes celebraciones o momentos espectaculares. A veces son precisamente los segundos de silencio, espera o concentración los que ofrecen otra lectura de quienes conducen los autos.
“A menudo, esos momentos tranquilos cuentan historias que no aparecen en la transmisión, pero que ayudan al público a conectarse emocionalmente con los pilotos, los equipos y el deporte”.
Encontrarlos, sin embargo, se ha vuelto diferente. Los pilotos actuales viven bajo una exposición prácticamente permanente. Sutton recuerda que generaciones anteriores podían establecer una separación más clara entre su esfera pública y privada. Hoy una fotografía, un gesto o un comentario pueden recorrer el mundo en segundos.
Las redes sociales han acercado a los pilotos a sus seguidores y fenómenos como Drive to Survive ampliaron todavía más esa ventana. Para quien está detrás de la cámara, el reto consiste entonces en ir más allá de una imagen cuidadosamente construida.
La autenticidad todavía existe en la Fórmula 1
¿Quedan momentos genuinos en un deporte en el que prácticamente todo puede ser fotografiado, grabado y compartido? Para Sutton, la respuesta es clara.
“Por supuesto. Los momentos auténticos siguen ocurriendo a lo largo de todo el fin de semana. Nadie puede controlar por completo sus emociones bajo la presión de una carrera”.

El cansancio, la frustración, la alegría o el alivio eventualmente aparecen. Y ahí interviene una habilidad que ninguna cámara puede resolver por sí sola: saber observar.
“La autenticidad no se puede fabricar; hay que observar, ser paciente y estar listo cuando aparezca”.
Una de sus imágenes favoritas surgió precisamente de esa espontaneidad. Sutton recuerda una fotografía de Daniel Ricciardo después de ganar el Gran Premio de China: el australiano mira hacia la cámara y le saca la lengua.
Para él, aquella escena sintetiza algo que siempre buscó fotografiar: emoción sin intermediarios. “Siempre fue una alegría y un placer fotografiarlo en la pista”, recuerda sobre Ricciardo, a quien define como uno de sus pilotos favoritos.
No se puede anticipar una gran fotografía
En un auto de Fórmula 1, unas décimas de segundo pueden determinar una carrera. Para quien intenta fotografiarlo sucede algo parecido: cuando el momento aparece, prácticamente ya se está yendo.
Sutton rechaza, sin embargo, la idea de que un fotógrafo pueda saber exactamente lo que ocurrirá. “No se puede anticipar. Esa es una de las bellezas del automovilismo, pero sí te puedes preparar”.

Prepararse significa estudiar el circuito y su iluminación, entender el comportamiento de los autos y reconocer el ritmo que adquiere un fin de semana. La experiencia permite identificar patrones y elegir dónde estar, pero no elimina la incertidumbre.
“Una vez que estás ahí, el instinto, la concentración y la memoria muscular son lo que te permite reaccionar en una fracción de segundo cuando se desarrolla la historia”, explica. Y reconoce un último ingrediente imposible de controlar: “Me atrevería a decir que, a veces, incluso la suerte juega su papel”.
Esa combinación puede marcar la distancia entre registrar lo sucedido y crear una fotografía capaz de sobrevivir a la carrera que documentó.
“Una fotografía común puede mostrar lo que sucedió; pero una memorable te hace sentir algo”, resume Sutton. “Algunas de las fotografías más impactantes de la F1 siempre revelan algo; no solo muestran la acción”.
De Schumacher y Hamilton a Adele y Kim Kardashian
Lo que rodea a los circuitos también ha cambiado. Sutton ha fotografiado durante décadas a algunos de los nombres fundamentales de la Fórmula 1, pero su archivo reciente sirve igualmente para entender hasta dónde se ha expandido culturalmente el campeonato.
“A lo largo de los años, he fotografiado a tantos íconos de la F1: Schumacher, Senna, Alonso, Hamilton… pero nunca me había imaginado fotografiar a figuras como Adele, Kim Kardashian o familias reales de todo el mundo”.
Para Sutton, esa mezcla demuestra hasta qué punto el campeonato ha ampliado su influencia más allá del automovilismo. Los Grandes Premios se han convertido también en puntos de encuentro para entretenimiento, hospitalidad, moda y celebridades.

Mónaco sigue siendo uno de los ejemplos más claros. Sutton destaca su historia y una peculiaridad difícil de replicar: una vez terminada la actividad, el circuito vuelve a abrirse y el público puede caminar por las mismas calles que horas antes recorrieron los pilotos. Yates, superautos, fiestas y visitantes internacionales terminan de construir una atmósfera que va mucho más allá de la competencia.
¿Qué hace diferente al Gran Premio de México?
Cuando la conversación llega a México, Sutton no comienza hablando del trazado ni de una curva determinada. Habla del público. “Creo que son los aficionados quienes le dan al Gran Premio de México su identidad. Su entusiasmo es evidente”.
El paso por la zona del estadio es uno de los puntos donde esa relación entre pilotos y aficionados adquiere mayor intensidad, pero para Sutton la personalidad mexicana se percibe en el conjunto de la experiencia.
“Desde el momento en que llegan los pilotos, la energía alcanza un nivel completamente nuevo en el estadio. El circuito también tiene un fuerte sentido de pertenencia. ¡Sabes de inmediato que estás en México!”.
Después de más de 40 años, cientos de viajes y varias generaciones de campeones frente a su lente, Sutton todavía llega a un circuito pensando en la siguiente fotografía. Quizá porque ha aprendido que las imágenes verdaderamente importantes rara vez avisan antes de suceder.
Algunas incluso necesitan años para revelar lo que realmente significaban. Como aquella mañana en Silverstone en la que un fotógrafo que todavía aprendía su oficio apuntó su cámara hacia un joven llamado Ayrton Senna, apretó el obturador y, sin saberlo todavía, comenzó a fotografiar la historia.