
Se acercan las fiestas patrias y, con ellas, la oportunidad de llevar la celebración mucho más allá del tradicional tequila derecho o el mezcal después de la cena. México cuenta con una enorme variedad de destilados de agave que pueden convertirse en protagonistas de una sobremesa y, para quienes disfrutan explorar nuevas experiencias alrededor de la mesa, una posibilidad especialmente interesante es descubrir cómo funcionan junto a un Habano.
La clave está en encontrar el equilibrio entre la intensidad del destilado y la del Habano, permitiendo que ambos expresen sus características sin que uno opaque al otro. De acuerdo con Gabriel Gaytán, Embajador de Habanos en México, un buen maridaje debe considerar factores como el balance, la temperatura y el ritmo de evolución tanto de la bebida como del Habano.
Tequila
Dentro de las diferentes categorías de tequila, el reposado es uno de los puntos de partida más interesantes. Su paso por barrica aporta notas de vainilla, caramelo y madera que complementan los perfiles cremosos, florales o amaderados de Habanos de fortaleza suave a media.

Tequila Reposado + Romeo y Julieta Wide Churchill combina las notas de madera, café, cacao y cedro del Habano con los matices de crianza del tequila. Otra opción es Tequila Reposado + Hoyo de Monterrey Epicure No. 2, donde el perfil fresco y cremoso del Habano encuentra un contrapunto en la suavidad del reposado.
Para quienes buscan mayor intensidad, Tequila Añejo + Cohiba Siglo VI reúne la complejidad de la madera con un Habano de gran estructura y larga evolución, mientras que Tequila Extra Añejo + Ramón Allones Specially Selected lleva la experiencia hacia notas de cacao, cuero, frutos secos y pimienta.
Y si el tequila se prefiere en cóctel, una Paloma Clásica, preparada con tequila reposado, limón, toronja y refresco de toronja, puede acompañarse con Romeo y Julieta Short Churchills, por sus aromas florales y de nuez, o con Montecristo Open Master, cuyas notas de cacao suave y cedro encuentran un buen complemento en la toronja y la vainilla.

Mezcal
El mezcal propone una experiencia distinta. Sus características ahumadas, minerales, terrosas y herbales generan una afinidad natural con algunos de los perfiles que encontramos en un Habano. La recomendación de Gaytán es elegir expresiones cuyo ahumado no resulte demasiado invasivo para permitir que ambos evolucionen en el paladar.
Para comenzar, Mezcal Joven Espadín + Hoyo de Monterrey Epicure No. 2 ofrece un contraste entre el perfil fresco y cremoso del Habano y el carácter herbal y ahumado del mezcal. En un nivel de mayor intensidad, Mezcal Espadín + Bolívar Royal Coronas reúne el carácter mineral y ahumado del destilado con los perfiles intensos, terrosos y especiados del Habano.

Los agaves silvestres también tienen su lugar. Mezcal Tobalá o Tepeztate + Trinidad Vigía permite contrastar la complejidad aromática de estos agaves con un Habano refinado, cremoso y no excesivamente potente. Para quienes prefieren la madera, Mezcal Reposado + Romeo y Julieta Wide Churchills suma notas dulces y amaderadas a la experiencia ahumada.
Finalmente, Mezcal Añejo + Partagás Serie D No. 4 es una combinación para quienes buscan un perfil robusto, donde la intensidad, las especias y la riqueza aromática están presentes tanto en la copa como en el humo.

Ya sea con tequila o mezcal, Gabriel recomienda comenzar con destilados más jóvenes, como un tequila reposado o un mezcal artesanal suave, acompañados por Habanos de fortaleza suave a media. Conforme avance la experiencia, pueden incorporarse tequilas añejos o mezcales de mayor estructura junto a Habanos de fortaleza media a fuerte.
Durante estas fiestas patrias, la sobremesa puede convertirse así en un momento para explorar nuevas combinaciones, un buen destilado mexicano, un Habano y el tiempo suficiente para descubrir qué sucede cuando ambos se encuentran. Si quieres saber más sobre el mundo del Habano, sigue a @ashersmexico la comunidad de aficionados más grande de México.