Tres décadas de tradición, historia y sabor: Alfredo Di Roma celebra su legado en México

Hay restaurantes que trascienden el tiempo. Espacios donde cada plato cuenta una historia y cada mesa guarda una memoria. Alfredo Di Roma es uno de ellos. Este 2026 marca el 30 aniversario de su llegada a México, un hito que no solo celebra la permanencia de un clásico, sino la vigencia de una filosofía culinaria que ha sabido evolucionar sin traicionar su esencia.

Para conmemorar este momento, el icónico restaurante organizó una cena especial en la Ciudad de México, inaugurando una serie de colaboraciones gastronómicas que buscan reinterpretar —desde distintas miradas— el legado de la cocina romana.

La velada contó con la participación de los chefs Jean-Marc Pariente y Alejandra Gutiérrez, de Supplì, quienes, junto a Jorge Dumit, chef de casa, diseñaron un menú que dialogó entre tradición y contemporaneidad con una natural elegancia.

Pero para entender el peso de esta celebración, hay que volver al origen.

Una historia que comienza con un gesto de amor

Corría 1908 cuando Alfredo Di Lelio comenzó su camino en la cocina en Roma. Años después, motivado por el nacimiento de su hijo, creó un platillo que cambiaría su vida —y la historia de la gastronomía italiana—: el Fettuccine all’Alfredo.

Más que una receta, fue un acto íntimo. Una preparación pensada para reconfortar a su esposa tras el parto: pasta fresca, mantequilla y parmesano. Simple en apariencia, pero profundamente emocional. Ese gesto doméstico se convirtió en un ícono global.

En 1914 abriría su propio restaurante en Via della Scrofa, dando inicio a un legado familiar que ha atravesado generaciones, manteniéndose fiel a una premisa clara: la excelencia en la sencillez.

De Roma a la Ciudad de México

En noviembre de 1996, Alfredo Di Roma abrió sus puertas en el Hotel Presidente InterContinental de la Ciudad de México. Desde entonces, se consolidó como un referente de la hospitalidad italiana en el país: un lugar donde la tradición se sirve con precisión, pero también con calidez.

A lo largo de estos 30 años, el restaurante ha sido escenario de celebraciones, encuentros y rituales cotidianos que encuentran en la mesa un punto de conexión. Su evolución —como la renovación de sus espacios en 2018— ha acompañado nuevas formas de entender la gastronomía, sin perder de vista su esencia.

Una celebración que mira al futuro

La cena de aniversario fue el punto de partida de una serie de colaboraciones que continuarán a lo largo del año, reuniendo a distintas voces de la cocina italiana en México.

El menú inaugural fue una declaración de intenciones:

  • Ensalada de hinojo fresco con parmigiano reggiano y bottarga
  • Albóndiga de res con mortadela en cocción lenta
  • Tagliolini con ajo, aceite de oliva, peperoncino, pez espada y caviar Oscietra
  • Pollo alla Cacciatora
  • Zabaione con amaretti

Cada plato evocó Roma, pero desde una lectura contemporánea, donde la técnica y el producto dialogan con sensibilidad.

Más allá de la nostalgia, Alfredo Di Roma celebra algo más profundo: la permanencia de un legado.

Su reconocimiento internacional lo confirma. Desde 2019, ha sido distinguido con el Grand Award de Wine Spectator, convirtiéndose en el primer restaurante en México y Latinoamérica en obtenerlo. A ello se suma su inclusión en la exclusiva Bucket List de la publicación, como uno de los 12 restaurantes imperdibles del mundo.

Pero quizá su mayor logro no está en los premios, sino en algo más intangible: su capacidad de seguir siendo relevante.