
Hay ciudades que se recorren caminando, otras comiendo… y algunas —como la Ciudad de México— se entienden mejor entrando a sus espacios. Justo de eso va Open House CDMX: un fin de semana al año en el que edificios que normalmente ves desde afuera, de pronto, se vuelven accesibles. No necesitas saber de arquitectura. De hecho, ese es un poco el punto.
Durante unos días, puedes entrar a lugares que normalmente no están abiertos al público, escuchar a quienes los diseñaron o habitan, y empezar a ver la ciudad con otros ojos. Como cuando descubres que detrás de una fachada discreta hay una historia, una idea o incluso una postura sobre cómo deberíamos vivir.
Más que edificios bonitos: una conversación sobre el futuro
La edición 2026 gira en torno a “Adaptaciones para el futuro”, una idea que suena técnica, pero que en realidad es bastante cercana: cómo las ciudades responden a lo que estamos viviendo hoy.
Aquí entran temas como el cambio climático, la movilidad, la vivienda o el uso de materiales. Pero lejos de sentirse como una conferencia, el festival lo traduce en experiencias: visitas, charlas, recorridos y espacios que ya están proponiendo soluciones.

Es, en pocas palabras, una manera de ver cómo la arquitectura deja de ser solo estética para convertirse en una herramienta.
Qué puedes ver (y por qué vale la pena)
Este año hay más de 50 espacios abiertos, pero algunos destacan por lo que representan:
- Estadio Alfredo Harp Helú: más que un recinto deportivo, es un ejemplo de ingeniería contemporánea en la ciudad.
- Planta de reciclaje CIREC: una mirada directa a cómo la arquitectura también puede ser parte de la economía circular.
- CASO: una casona de 1906 con múltiples vidas —de embajada a refugio artístico— que refleja cómo los espacios evolucionan.
- Anfibium: un museo poco convencional dedicado al ajolote y a la conservación del agua.
- Escuela A Favor del Niño: donde la arquitectura se cruza con el impacto social.
También se suman lugares como la Cineteca, el Bosque de Chapultepec, torres corporativas y casas icónicas que normalmente no están en el radar cotidiano.
Cómo se vive Open House (sin complicarte)
El festival ocurre del 16 al 22 de marzo, pero hay dos momentos clave:
- Entre semana (16–20): talleres, charlas y visitas especializadas.
- Fin de semana (21–22): apertura masiva de espacios, muchos con entrada libre.
La experiencia este año además será más intuitiva gracias a una guía digital que te permite ubicar los lugares, planear rutas y entender cada edificio desde tu celular.
Puedes ir solo, en pareja o con amigos. No hay dress code, ni lenguaje técnico obligatorio. Solo curiosidad.
Por qué este festival importa (aunque no seas arquitecto)
Desde 2018, Open House CDMX forma parte de una red global que nació en ciudades como Londres o Nueva York con una idea simple: acercar la arquitectura a la gente. Y funciona.

En 2025 reunió a más de 25,000 personas. No porque todos fueran expertos, sino porque hay algo muy natural en querer entender dónde vivimos.
Este tipo de eventos cambia la relación con la ciudad. Dejas de verla como un conjunto de calles y empiezas a reconocer decisiones, historias y hasta posturas detrás de cada espacio.
Una invitación sencilla
Si nunca has ido, esta es una buena edición para empezar.
Si ya fuiste, sabes que siempre hay algo nuevo que descubrir.
Open House CDMX no es solo para ver edificios. Es para salir a la ciudad con otra mirada… y regresar con la sensación de que la entiendes un poco mejor.