
Una luna roja (también conocida como luna de sangre) trazaba un camino dorado sobre el océano que conducía hacia una de las cubiertas del Explora III. Al ser advertida por un grupo de comensales que cenaba a cielo abierto, todos dejaron sus puestos para intentar captar el momento con sus teléfonos, pero nadie logró plasmar el dramatismo de aquella postal surgida en algún punto del Mediterráneo.
El descubrimiento astronómico tuvo lugar durante uno de los primeros viajes del nuevo buque insignia de Explora Journeys, la firma de lujo de Grupo MSC, gigante de la industria de cruceros: es el Explora III, que busca diferenciarse de un crucero tradicional atendiendo a criterios que trascienden sus instalaciones y se originan en una visión que moldea, incluso antes del abordaje, la experiencia sobre el mar.

Aquí, el viajero es concebido como huésped y los miembros de la tripulación, como anfitriones. A bordo no se habla de camarotes, sino de suites. Tampoco de balcones, sino de terrazas. “Somos parte de la industria de cruceros y estamos muy orgullosos de ello, pero nos gusta hablar de viajes oceánicos. Nos gusta celebrar el océano”, explica la presidenta de Explora Journeys, Anna Nash, quien ahonda en motivaciones más profundas que invitan a confiar en esta nueva entrega de la firma.
“Yo diría que el argumento más convincente es abrazar el océano, probar algo nuevo, darse el regalo del tiempo y abrirse a un mundo que no sabías que existía. La vida a bordo es fluida, sin fricciones. No somos un hotel ni un crucero; somos una nueva categoría. Estamos haciendo algo completamente único”.
Este punto forma parte crucial del ADN de Explora Journeys por encargo de la familia Aponte Vago, propietaria de MSC, que quiso compartir con el mundo la misma sensación que sentía en sus viajes familiares, a bordo de su yate privado. Por ello, parte de la experiencia que plantea el Explora III evoca la calma propia de un barco de menor calado.
19.5 m² de espacios públicos por pasajero, la cifra más generosa de toda la flota de Explora Journeys.

Matices a bordo
El lobby del barco, ubicado en el piso 4, es el punto de partida ideal para palpar la identidad del Explora III. En un extremo del espacio central se ubica una barra de madera custodiada por una selección de etiquetas procedentes de todo el mundo. Al centro, una estancia oval se extiende bajo una lámpara de cristal de murano y parece deslizarse hasta rozar el pie de una escalinata de mármol italiano que conduce a un mirador de cristal. Al llegar al piso 5 por esta vía, es imposible evitar asomarse y repetir el camino, pero esta vez con la vista.

Entre los hitos de diseño que encierra el barco, destaca la incorporación de dos Owner’s Residences de 315 m² en la cubierta 7, concebidas por la arquitecta y diseñadora española Patricia Urquiola. La paleta de tonos bronce en su interior, con detalles en madera acanalada y una terraza privada para ceder al descanso, crea, en conjunto, una atmósfera refinada que invita a olvidarlo todo y seguir el ritmo del mar.
En las áreas sociales, dos apuestas de alto nivel sensorial son el Outdoor Cigar Lounge, en estrecha comunicación con el Malt Whisky Bar. También los restaurantes Anthology y Fil Rouge, además de un espacio de acento vinícola: The Cellar by Explora Journeys, una bodega con más de 300 etiquetas, ideal para vivir una velada en compañía de amigos.
El Explora III incluye el debut en altamar de Chopard, además de firmas como Piaget, Cartier y Rolex.
Una nueva atracción que suma a la diferenciación del Explora III es su cancha de pádel en dimensiones reales, con vistas panorámicas al cielo y mar abiertos. De hecho, Jannik Sinner, rankeado número 1 por la ATP y monarca actual del tenis global, disfrutó de este espacio antes que nadie al ser el primer huésped a bordo, tras ser presentado como embajador global de Explora Journeys.
Ya en Barcelona, antes de partir a su primer viaje oficial de siete noches con destino a Lisboa, queda claro que el verdadero lujo a bordo trasciende las dimensiones de la residencia marina más confortable del buque y se expresa en el estado de calma que transmite el océano, con todo y sus descubrimientos irrepetibles.

La Owner’s Residences diseñada por Patricia Urquiola posee una paleta de tonos bronce en su interior, detalles en madera acanalada y una terraza privada ideal para ceder al descanso y seguir el ritmo del mar.