Cuando el perfume se convierte en una joya

Imagina encontrar un diamante famoso y, en lugar de ponerlo en una vitrina, preguntarte todo sobre él: quién lo encontró. Dónde apareció. Quiénes fueron sus dueños. Si pasó por las manos de una familia real, un rey o una princesa. Qué forma tiene, qué color, qué imperfecciones guarda en su interior. Después, tomar toda esa información y tratar de convertirla en una combinación de ingredientes que pueda contar la misma historia, pero a través del olfato.

Más o menos así comienza el desarrollo de un nuevo perfume en Thameen. La casa londinense de perfumería de nicho, fundada en 2013 por Basel Binjabr, acaba de llegar a México con un universo creativo construido alrededor de una idea que parece sencilla, pero que abre muchas posibilidades: tratar una fragancia como si fuera una joya. Su propio nombre, Thameen, significa “precioso” en árabe.

Durante su visita al país para presentar la marca, tuvimos oportunidad de conversar con Binjabr sobre ese vínculo entre perfumería y joyería, sobre la manera en que se construye una fragancia desde cero y, también, sobre lo que encontró en México.

Cómo empezó todo

Los primeros recuerdos de Binjabr están relacionados con su padre, un coleccionista de perfumes que guardaba aceites perfumados como si fueran pequeñas piezas de joyería. Desde niño comenzó a experimentar con ellos y, con el tiempo, aquella familiaridad con los aromas terminó convirtiéndose en una parte central de su vida.

También creció rodeado de algunos de los códigos olfativos que hoy forman parte del lenguaje de Thameen: oud, almizcle, olíbano y la tradición de combinar diferentes aceites para crear una experiencia más personal.

Cuando decidió fundar la marca en Londres, en 2013, quiso llevar esa herencia a otro contexto. El resultado fue una casa que combina referencias de Medio Oriente con una estética británica y que encontró en la alta joyería un territorio natural para construir sus historias.

“Cuando decidí crear esta marca, quería transmitir que todo lo relacionado con ella fuera precioso, empezando por la calidad de los ingredientes. Quería que todo acerca de la marca fuera especial”, nos explicó Binjabr durante nuestra conversación.

No hablaba solamente de la fórmula. También del frasco, de su apariencia, de los acabados y hasta de la tapa. Todo debía formar parte de la misma idea: que el objeto que tienes frente a ti y aquello que finalmente llevas sobre la piel compartieran un mismo lenguaje.

Si un diamante pudiera convertirse en perfume

La conexión con la joyería terminó convirtiéndose en algo mucho más profundo que una cuestión estética. Binjabr descubrió un antiguo libro llamado Dirty Treasures, dedicado a algunos de los diamantes más famosos, y comenzó a investigar las historias detrás de esas piedras. Ahí encontró una fuente prácticamente inagotable para Thameen.

Diamantes famosos dieron nombre e inspiración a diferentes fragancias, entre ellos Thameen Diamond, Dorian, Sapphire y Diadem. El proceso creativo parte precisamente de ahí. “La creación comienza con el nombre del diamante que estamos planeando lanzar el próximo año o el siguiente”, nos cuenta.

A partir de ese nombre comienza la investigación. Binjabr estudia la piedra, su forma, su color, su corte y hasta las impurezas que pueda tener. Después reconstruye su historia: dónde fue encontrada, quién la descubrió y quiénes fueron sus propietarios. “Intento imaginar el aura de ese diamante y, a partir de ahí, comienzo a pensar qué ingredientes pueden transmitir esa historia.”

Entonces entra en escena el perfumista. Binjabr prepara un brief con la historia de la piedra y las diferentes fuentes de inspiración. El perfumista recibe el desafío y comienza a trabajar. Después vienen las pruebas, las conversaciones y los ajustes: ingredientes que entran, otros que salen y fórmulas que se modifican hasta encontrar el punto que están buscando. Es un proceso que convierte a la perfumería en algo parecido a contar una historia sin palabras.

Ingredientes de lujo

Para Binjabr, encontrar al perfumista adecuado es casi tan importante como encontrar la historia adecuada. “Busco creatividad y que esté dispuesto a trabajar con ingredientes muy difíciles.” La razón es sencilla. Una materia prima conocida puede cambiar por completo cuando se combina con otra de una manera inesperada.

“¿Podemos añadir limón al oud? ¿Podemos incorporar jazmín al oud? ¿Podemos mezclar el oud con un poco de lirio de los valles? Buscamos combinaciones que quizá nunca se hayan hecho antes.”

Pero esa exploración necesita también una materia prima a la altura. Binjabr habla de ingredientes naturales y de procedencias concretas, como el vetiver de Haití o el olíbano de Omán, como parte de la búsqueda de calidad que sostiene sus composiciones.

En el portafolio de Thameen, esa filosofía se traduce en diferentes colecciones. Sovereign mira hacia las Joyas de la Corona británica; Treasure, hacia algunas de las gemas más conocidas y los mitos que las rodean. Las fragancias se presentan como Extrait de Parfum con una concentración de 35%.

Pero la joya es solamente el principio. La intención de la casa es que cada fragancia termine revelando algo distinto en quien la utiliza: confianza, sensualidad, curiosidad o una presencia más silenciosa. En otras palabras, el objeto que inspiró el perfume puede ser conocido por todos, pero la manera en que ese perfume termina viviendo sobre la piel es individual.

México y la perfumería de nicho

Para Binjabr, esta visita representa también una primera aproximación a México. Reconoce que todavía está descubriendo el mercado, pero hubo algo que le llamó particularmente la atención durante sus primeros encuentros con creadores de contenido y aficionados a la perfumería: el nivel de conocimiento.

“Estaban hablando de cosas muy específicas que, honestamente, no esperaba. Porque conocen las fragancias. Conocen los perfumes, conocen los ingredientes, saben lo que está pasando en la industria y saben qué ingredientes son buenos y cuáles son importantes.”

Ese conocimiento, dice, es una señal de transformación. Según su percepción durante la visita, el interés por la perfumería de nicho está llegando además a consumidores cada vez más jóvenes. Habló de personas de alrededor de 20 años que comienzan a acercarse a este universo, e incluso de adolescentes que ya visitan boutiques en busca de fragancias de nicho.

Pero hay algo más detrás de ese cambio. El consumidor no solamente quiere saber cómo huele un perfume. También quiere saber quién lo creó, por qué existe y qué historia hay detrás.

“Entre los amantes de la perfumería de nicho también empiezan a hacerse preguntas sobre la historia de la marca. ¿Qué hay detrás de la marca? ¿Qué hay detrás de la fragancia? ¿Cuál es la historia?”

Para Thameen, esa última pregunta es particularmente importante. “El storytelling es muy importante”, nos dijo Binjabr. “Para nosotros, el storytelling es realmente importante porque hablamos de pasión, de amor, de historias, de conexión y de inspiración.”

Y quizá ahí está la diferencia entre simplemente crear un perfume y construir una casa de perfumería. Un diamante puede ser una piedra. También puede ser un símbolo, una pieza de historia o el recuerdo de quienes lo poseyeron. Thameen toma esa historia, la lleva al laboratorio y trata de convertirla en algo que no se mira, sino que se descubre sobre la piel.